
Acapulco, Guerrero, 20 de enero de 2025. Los trabajos de demolición de los restaurantes de Puerto Marqués afectados por el huracán John continúan, y hasta ayer por la tarde no reciben apoyo del gobierno.
Ayer en un recorrido por el lugar trabajadores con una máquina retroexcavadora realizaban maniobras de demolición de los negocios afectados, entre los que fueron derribados se encuentran El Lucerito, Celia, Linda y María de Jesús.
Los restauranteros que sus negocios tenían más de 30 años construidos de concreto, porque antes eran de “palitos”, prevén que en un lapso de entre 15 a 20 días se concluya la demolición, así como el retiro de escombro, para poder construir una enramada para dar servicio a turistas y acapulqueños para la temporada vacacional de Semana Santa.
Dijeron que una vez que se concluya con los primeros restaurantes que no están amparados, van a pasarse al otra área donde están otros restaurantes colapsados, los cuales están cerca del muelle público, uno de ellos de dos niveles que se encuentra inclinado.
Ayer domingo había una gran afluencia de visitantes, los turistas llegaban en autobuses, carros particulares para disfrutar de la playa y la comida en esa zona. Los trabajos de la máquina se detuvieron al mediodía, y es que en el lugar llegaban más visitantes.
Como se informó, los trabajos son mientras llega el apoyo del gobierno federal para esa zona y es que aseguran la ayuda que han recibido es para reparar los socavones, trabajos que recordaron que no están concluidos porque falta que se pavimente.
El propietario del restaurante Lucerito, afectado por el huracán, Beto Palma, dijo que son unos 300 trabajadores afectados, por ello “nos cooperamos ocho restaurantes para demoler” y están pagando a la empresa entre 2 mil 500 pesos la hora a 3 mil pesos.
“Aquí el gobierno no se acercado para nada, aquí nosotros estamos absorbiendo el pago de la maquinaria, y proyecto tampoco, nosotros lo vamos hacer por nuestros propios medios parar una enramada para poder trabajar en Semana Santa”, dijo.
Recordó que el pasado viernes empezaron los trabajos de demolición, y esto se debió después de una reunión de restauranteros afectados que decidieron “cooperarse” para contratar maquinaria y demoler las estructuras dañadas.
“Es para evitar riesgos y para poder trabajar, porque como ustedes veían antes el restaurante era un riesgo, no se podían recibir a los comensales y para nosotros mismos, por eso optamos por rentar una maquinaria para demolerlos”, dijo.
Explicó que la empresa que se contrató es la misma que va a retirar el escombro y “nosotros vamos a hacer los restaurantes, vamos a rellenar con arena de mar, natural”.
En tanto el propietario del restaurante Celia, dijo que ya se demolió su restaurante, “que fue una coperacha entre todos los compañeros para evitar accidentes, puede haber temblores y se puede caer encima, nos organizamos para que nos apoyarán algunos diputados para fortalecer este movimiento social”.
Texto: Aurora Harrison/ Foto: Archivo


