16 diciembre,2023 5:18 am

COP 28. Atolito con el dedo

Octavio Klimek Alcaraz

 

Como esa hermosa chilena de Tadeo Arredondo, se nos dio atolito con el dedo a la mayoría de la gente en el planeta en la pasada 28 Conferencia de las Partes (COP 28) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebró del 30 al 12 de diciembre de este 2023 en Dubai. Todavía hasta aplaudieron los participantes al finalizar la COP. Aunque el acuerdo final llegó con un día de retraso, ya que el 13 de diciembre los estados participantes aprobaron su declaración final.

Primero hablaré del éxito, y no tiene nada que ver con el contenido específico de la declaración final. Se trata del hecho de que los gobiernos del planeta en un escenario de conflictos a lo largo del mismo pudieron ponerse de acuerdo sobre una política común. Finalmente, cuando se trata de otros problemas, ni siquiera se puede lograr un diagnóstico común, y mucho menos una estrategia de solución.

Tras la publicación de la evaluación técnica del Acuerdo de París en septiembre de 2023 denominada Diálogo técnico del primer balance mundial se concluyó que los gobiernos de todo el mundo no están reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero con la rapidez suficiente para cumplir los objetivos del Acuerdo de París limitando el calentamiento global en los 1.5 grados. En este documento se evalúan las actuaciones nacionales para mitigar la crisis climática realizadas hasta la fecha (FCCC/SB/2023/9 (unfccc.int). Una conclusión clave es que se requiere el despliegue a mayor escala de las energías renovables y la eliminación progresiva de todos los combustibles fósiles utilizados sin medidas de mitigación son elementos indispensables de la transición energética justa hacia el cero neto en emisiones.

Aunque en la COP28, los estados participantes anunciaron el fin de los combustibles fósiles, dejaron lagunas llenas de ambigüedad en el texto de su declaración final referente al denominado Primer Balance Global (First global stocktake en https://unfccc.int/sites/default/files/resource/cma2023_L17_adv.pdf).

Aunque en su numeral 27 de la declaración final se “reconoce también que limitar el calentamiento de la Tierra a 1.5 grados sin rebasamiento o con un rebasamiento limitado requiere reducciones profundas, rápidas y sostenidas de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero del 43 por ciento para 2030 y del 60 por ciento para 2035 en relación con el nivel de 2019 y alcanzar las cero emisiones netas de dióxido de carbono para 2050”.

Es dudoso se logren las reducciones de emisiones propuestas si no hay vinculación a metas reales por los grandes países emisores, y si no hay financiamiento para la necesaria transición energética a energías renovables en aquellos países que como México requieren del mismo.

De hecho, se observa en la formulación de la declaración, que deja a los países margen de interpretación y acción sobre cómo logran las metas que se han fijado. Así, al parecer todo giró en el texto de la declaración en su numeral 28 en donde reconoce la necesidad de reducciones profundas, rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, de conformidad con las vías 1.5 grados, y pide a las partes que contribuyan a los siguientes esfuerzos mundiales, de manera determinada a nivel nacional, teniendo en cuenta el Acuerdo de París y sus diferentes circunstancias, vías y enfoques nacionales, así hace diversas propuestas para la mitigación, pero en particular en su inciso D) dice en traducción libre: “La transición para dejar atrás a los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, de manera justa, ordenada y equitativa, acelerando la acción en esta década crítica, a fin de lograr el cero neto para 2050 de conformidad con la ciencia”. En el texto oficial, el lenguaje diplomático elegido de “transición para dejar atrás” (transitioning away) es el atolito con el dedo referido, ya que no se logró ser directo y plantear la eliminación gradual de los combustibles fósiles en los próximos años, una phasing out dirían los anglos en el texto.

Así, los gobiernos se han comprometido a una “transición para dejar atrás a los combustibles fósiles” y, por tanto, solo se reconoce indirectamente, que el uso de carbón, petróleo y gas es un problema.

Además, metieron todos los huevos en la misma canasta. Para ello, se propone en un mismo paquete en el inciso E) del citado numeral 28: “Acelerar las tecnologías de cero y bajas emisiones, incluidas, entre otras, las renovables, las nucleares, las de reducción y eliminación, como la captura y utilización y almacenamiento de carbono, en particular en los sectores difíciles de reducir, y la producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono”. Así, todo se permite desde la energía nuclear hasta que se siga liberando dióxido de carbono de combustibles fósiles siempre que se separe de los gases de escape y de la atmósfera y se almacene nuevamente.

En especial, para sustituir las fuentes de energía fósiles, las energías renovables también deberían ampliarse enormemente en un futuro próximo. Los delegados decidieron triplicar la producción actual de energía renovable para 2030 y duplicar su eficiencia energética (inciso a) del numeral 28). La decisión de reducir los subsidios existentes a los combustibles fósiles y reducir las emisiones del tráfico rodado también se incluyó en la declaración final.

En general, se tienen párrafos y párrafos en la declaratoria de la COP28 sobre los problemas del cambio climático, aunque falto más análisis de la inacción que lo ha propiciado. Se indican algunas metas necesarias para reducir sus impactos, pero poco de como implementar, como vincular, todo este diagnóstico a la realidad global y de los países que literalmente ya tienen el agua en los pies. Un lenguaje diplomático a conveniencia de los grandes países causantes del problema.

Conclusión: El lobby de los países y empresa petroleras siguen oponiéndose a la eliminación gradual de los combustibles fósiles, no creo sea casualidad que haya sido en Dubai y la próxima COP29 del 2024 siga en Azerbaiyán, ambos países exportadores de hidrocarburos. Pero este lobby pro-combustibles fósiles sólo trata de ganar tiempo ya que esto será una realidad en algunos años. Una esperanza es que, en el 2025, la COP30 será en Brasil, con un gobierno más comprometido en la lucha contra el cambio climático. El problema es que no llegue demasiado tarde la eliminación de los combustibles fósiles para todos nosotros.