14 agosto,2019 6:33 am

Dejará Víctor Hugo Jasso Ortiz la dirección del Museo Fuerte de San Diego luego de 13 años

Con la inauguración el pasado viernes de tres nuevas salas se completa el discurso narrativo museológico y museográfico del recinto, indica en entrevista.
Acapulco, Guerrero, 14 de agosto de 2019. Con la inauguración el pasado viernes de tres nuevas salas en el Museo Histórico Fuerte de San Diego que completan el discurso narrativo museológico y museográfico del mismo, termina un proyecto que buscó y logró volver al fuerte en un referente nacional.
Al mismo tiempo y luego de 13 años, también concluye la etapa de Víctor Hugo Jasso Ortiz como director del lugar.
“Siéntanse orgullosos de que somos un lugar único; Acapulco siempre va a estar conmigo, voy a conservar mi casa, mis amigos y aunque ya no esté en mi tener injerencia sobre el fuerte voy a estar presente y participaré con su cuidado”, comentó con nostalgia en entrevista al interior de su aún oficina por unos días.
Con semblante calmo y tras realizar uno de sus últimos recorridos por la fortificación construida en la época colonial, el licenciado en Diseño por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en su momento director de Museos y de Proyectos Especiales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) así como comisario museógrafo en el país y Premio Latinoamericano de Historia Walter Rela 2017, entre otras cosas, recordó los tiempos en que eligió a Acapulco para trabajar y por supuesto, vivir.
“El fuerte como tal lo tenían en ruinas y no es hasta 1986 que se vuelve museo; es hasta 1999 que iniciamos la gran remodelación; el proyecto llevó en sí unos 20 años e iniciamos con una sala experimental que es la de Navegación y con ello, la restructuración de todo el museo, tanto arquitectónica como museográfica además de su operatividad”.
No obstante, dijo, “yo ya estaba desde 1995 haciendo estudios de público, de comportamiento, sondeos, por lo que en realidad llevó trabajando para el fuerte desde 1995; luego como director de Museos del INAH me encargué directamente del fuerte desde 1999 diseñando toda la museografía del inmueble y los sistemas de operación”.
Posteriormente y luego de participar en una convocatoria del propio INAH, el oriundo de la Ciudad de México obtuvo por selección en 2007 la plaza de director, sustituyendo entonces a Ana San Vicente Charles.
“Mi proyecto era construir además la Unidad de Servicios, un edificio nuevo para desahogar el recinto histórico y hacerlo museable porque además eso es uno de los tantos de los requisitos que la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) exige para denominarlo (al fuerte) como patrimonio”.
Ahora, el edificio es diferente, celebró; “se enrejó, se han ido podando árboles y plantas horadadoras que revientan los muros, se ha cambiado la instalación eléctrica y usamos paneles solares; somos además autosuficientes en agua porque recolectamos la de lluvia”.
Dijo que ahora el Museo Histórico Fuerte de San Diego es uno de uno de los más importantes en su tipo del país y del mundo abriendo además las puertas a todas las manifestaciones artísticas y culturales que su propia reglamentación le ha permitido.
Hoy en día, “las instituciones museísticas deben ser más polivalentes, ofertar más allá de sus actividades permanentes, ofertar otras paralelas como lo ha hecho el fuerte con el Festival Internacional de La Nao, la Noche de las Estrellas, la Reseña de Cine, etcétera, todo de tal manera que no se ponga en riesgo el patrimonio”.
Y abundó, “el museo es ahora un lugar donde la gente se siente identificada con su pasado, entiende el presente y afronta el futuro; el museo es ahora un aglutinador y socializador y hasta un generador de paz”.
Así, y con la apertura de las tres nuevas salas, la Sala Siglo XIX, la Sala del Porfiriato y Revolución y la Sala del Acapulco Contemporáneo, que se suman a las ya existentes y que narraban hasta la Independencia de México ofreciendo un panorama histórico integral del fuerte y Acapulco, “el proyecto de restructuración del museo concluyó; con esto termina mi proyecto de reestructuración museográfica del fuerte y creo que con ello se cierra el ciclo de mi participación aquí”.
Sueños ambiciosos por cumplir
Jasso Ortiz aceptó que sus ambiciones eran mayores, más allá de los muros del fuerte, por lo que sí quedaron algunos pendientes.
“Son cosas que no pienso abandonar y de las que estaré pendiente; sin duda un pendiente es la mejora del entorno (del fuerte) y que me gustaría que se volviera centro cultural del estado de Guerrero”.
En ese sentido, lamentó que a la fecha, “no tenemos un museo que hablé en específico de la arqueología del estado, no tenemos un museo que hable de la etnografía, uno que hable de la paleontología o concretamente de la historia; si bien, el fuerte de San Diego es un museo histórico lo es pero de Acapulco, no del estado, que se merece un espacio que hable de todo su patrimonio tangible e intangible”.
Por ello, es que en los últimos años se trabajó en un proyecto de su autoría para rescatar el polígono correspondiente al barrio de Petaquillas que incluye el edificio de la antigua zona militar y que a pesar de su mal estado, casi ruinas, es utilizado como oficinas del gobierno municipal.
Proyecto que a la fecha ha logrado la construcción de varios nuevos museos (el Museo de las Siete Regiones y la nueva sede del Museo Naval), la proyección de otro más (el de La Nao), así como la remodelación de la Casa de la Máscara y la habilitación de un corredor que sale del fuerte hacia la calle Morelos, en el centro.
Del mismo modo, la recuperación de las fachadas del barrio de Petaquillas que también es parte de ese trabajo integral.
Todo lo anterior, en coordinación de los tres órdenes de gobierno y financiación de empresarios, puesto que “la cultura debe ser rentable para todos y tenemos que evolucionar en ese sentido”.
Se trata de “un proyecto integral que considere espacios para el arte contemporáneo, auditorios, servicios; que el lugar sea el centro estatal y nacional, porqué no, de la cultura y ahora sí ofertar a Acapulco como un destino turístico cultural” pero Jasso admitió que la continuación de dicho proyecto, no sería propio del INAH.
“Las gestiones que se han hecho en estos 13 años, además de trabajar con los gobiernos estatal y municipal, han sido en el sentido de que se invierta en estos lugares; este proyecto debe continuar y ser de interés para todos, autoridades, empresarios, quienes estamos dedicados a la divulgación del patrimonio y se queda como un pendiente personal que aseguro sí va a ser viable”.
El fuerte, en la memoria colectiva de la gente
Al preguntarle por su sentir personal respecto a dejar el fuerte, presumiblemente a principios del mes de septiembre y para asumir otras responsabilidades dentro del propio INAH, Jasso Ortiz se dijo después de todo muy satisfecho del trabajo logrado en este tiempo, “creo que se lograron metas, fueron demasiados años, 13 como director del fuerte, y luego de estar picando piedra se posicionó finalmente el fuerte en la memoria colectiva de la gente”.
“El fuerte de San Diego ha sido mudo testigo también de mis errores, por qué no, y eso me permitió madurar y ver más allá de lo que uno planea; me voy satisfecho por aprender de esos errores, me voy satisfecho de haber concluido con este proyecto”.
“Sí, hay nostalgia, no pensé que iba a durar tanto, de alguna manera el fuerte lo siento mío, pero me doy cuenta de que no lo es y que lo tengo que soltar (…) seguramente quien venga le dará continuidad a algunos proyectos y también tendrá su forma particular de pensar siempre apegado a los lineamientos de la institución que representamos”.
“Los acapulqueños deben sentirse orgullos de tener la única fortaleza militar en toda la costa del Pacífico y que se está promoviendo para Patrimonio de la Unesco; tiene que sentirse de tener el único monumento colonial del municipio, tiene que sentirse orgullosos de tener el museo más importante del estado y uno de los más importantes en su tipo del país y del mundo”.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano / Foto: El Sur