
En un escrito enviado a las autoridades de la Secretaría de Salud, denuncian el condicionamiento para obtener su contrato laboral a cambio de “favores sexuales” o beneficios económicos, entre otros abusos
Chilpancingo, Guerrero, 1 de julio de 2026. Trabajadores del hospital general IMSS-Bienestar de Tlapa, demandaron la destitución de sus directivos “por falta de compromiso, honestidad, responsabilidad, humildad, profesionalismo y empatía”.
En un escrito enviado a las autoridades de la Secretaría de Salud, denunciaron el condicionamiento para obtener su contrato laboral a cambio de “favores sexuales” o beneficios económicos, así como abuso de poder, corrupción, hostigamiento y acoso laboral; además de represalias y violación a sus derechos laborales.
La denuncia se suma a otra que antes hizo al Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, una trabajadora que fue despedida por denunciar hostigamiento sexual.
En el documento difundido este martes, los empleados solicitan la intervención de las “autoridades competentes” ante las “diversas irregularidades” que ocurren en el hospital general IMSS-Bienestar de Tlapa.
Señalan, por ejemplo, que la administradora, Teodora Pastrana Niño, “tiene pleno conocimiento de las carencias y necesidades de la institución”, y que a pesar de que el estado envía recursos económicos para abastecer las necesidades, la funcionaria sostiene que “no existen fondos ni apoyo de los gobiernos estatal y federal”.
Refieren que tanto la administradora, Pastrana Niño como la subjefa de enfermeras, Reyna Catalán Galvez, fueron descubiertas por los trabajadores, sin precisar cuándo, dentro de un consultorio “manejando una gran suma de dinero en efectivo”.
Reprochan que, mientras tanto, de manera constante “se les ha solicitado los recursos necesarios para atender las demandas urgentes de los usuarios”.
En cambio, aseguran que el dinero destinado al hospital se usa para “los festejos” en los que participan los administrativos.
También denuncian que mientras hay trabajadores que llevan varios años trabajando sin obtener su basificación, Catalán Galvez y el jefe de Recursos Humanos, Apolinar Ávila Barrientos, ya fueron basificados, a pesar de que no cumplen con la antigüedad.
Indican que esto ocurre mientras que varios trabajadores de intendencia, de seguridad, de enfermería, médicos y de apoyo administrativo han sido despedido sin que les hayan pagado parte de su salario.
“Personal femenino ha denunciado, también, acoso sexual por el jefe de Recursos Humanos, quien les condiciona la obtención de un contrato laboral a cambio de favores sexuales o beneficios económicos”, denuncian en su documento.
Añaden que cuando el personal “no cede a sus peticiones”, el funcionario toma represarías laborales en su contra.
Asimismo, señalan al odontólogo Jesús Basurto Torres, delegado sindical de la sección 36, “quien lejos de resolver los problemas que le presentan los trabajadores, se involucra con parte de esta mafia y se suma al abuso de poder, corrupción, hostigamiento, acoso y violación de los derechos laborales, beneficiando sólo a sus allegados y familiares”.
Otro de los directivos señalados es el jefe de enfermería Alfonso Vázquez Ortega, a quien señalan con la venta de contratos junto con el jefe de Recursos Humanos.
Señalan que mientras los directivos se benefician del presupuesto, ejercen represión contra el personal, al que obligan a hacer guardias extras.
“Los trabajadores nos sentimos acorralados, intimidados y acosados por la administradora. Nos vigilan en todo momento e incluso ha intimidado al personal de seguridad, para que le informe sobre todos nuestros movimientos, a dónde vamos y con quién hablamos”.
Señalan que los trabajadores tampoco pueden tomarse su tiempo de descanso “con tranquilidad”, ya que “nos monitorean constantemente a través de las cámaras de vigilancia, dirigiéndose con el responsable de sistemas, Brian Martínez Martínez”.
Refieren que el personal de seguridad ha reportado que, por instrucciones de la misma administradora, se les cobre a los familiares de los pacientes por cargar sus celulares de corriente eléctrica y bañarse dentro de los sanitarios de pacientes, vulnerando así los derechos de los usuarios.
Señalan que mientras esto ocurre al interior del hospital, “han tratado de manejar ante la supervisión estatal y federal que todo se está trabajando con excelencia, pero cuando se enteran que vienen, un día antes se ponen a trabajar en todo lo que no han hecho, o cuando llega supervisión de sorpresa, se comunican entre ellos y amenazan al personal para que se calle”.
Derivado de las irregularidades pidieron la destitución “de cada uno de los mencionados por la falta de compromiso, honestidad, responsabilidad, humildad, empatía y profesionalismo”.
La denuncia reciente, se suma a la que presentó ante Tlachinollan la trabajadora de limpieza Sofía, quien en marzo pasado señaló por acoso sexual a su superior Sidney Gordillo Díaz, sin que ninguno de los directivos la apoyara y, por el contrario, sufrió represalias y hostigamiento laboral.
Zacarías Cervantes


