
Iguala, Guerrero, 25 de mayo de 2026. Familiares de los siete campesinos desaparecidos en la localidad de Apanguito, Atenango del Río, no sólo enfrentan el abandono institucional que suspendió las búsquedas, sino también la falta de justicia por los dos asesinados, y el temor implantado de sufrir una nueva agresión ante la falta de garantías de seguridad.
Al cumplirse un mes y una semana de la desaparición de los siete campesinos, el caso ha quedado en el olvido y a los familiares ya no les dan ninguna información, denunció este domingo la familia de cuatro de los desaparecidos y los dos asesinados.
“Aún no sabemos nada ya nadie nos da información sobre los desaparecidos y ni por las dos muertes”, denunció la hermana y esposa de los asesinados el pasado 9 de mayo en la localidad de Apanguito.
A pregunta hecha, afirmó que ya no hay búsquedas de los siete desaparecidos desde el 18 de abril, de los que aún se desconoce su paradero. Mientras que los familiares de ellos también suspendieron las búsquedas que habían iniciado de manera personal debido al miedo que les impusieron después del ataque con armas largas cometido 15 días atrás.
“La verdad me da mucho miedo seguir tanto con la búsqueda de los desaparecidos como dar con los responsables del ataque, ahorita solo quedamos mujeres”, contó la viuda de una de las víctimas, quien además, contó que su hijo de 8 años está enfermo y tiene una discapacidad, y no cuenta con ningún apoyo de los tres órdenes de gobierno.
El 18 de abril alrededor de las 5 de la tarde desaparecieron Mario Bello, de 57 años, su sobrino Asunción Bello Escamilla, de 41 años junto con sus dos hijos, Diego y Valente Bello Agustín, de 19 y 18 años; asimismo, los hermanos Cristóbal y Eriberto Pineda, de 40 y 38 años, y el primo de estos dos últimos, Sebastián Riquelme Escamilla, de 23 años.
Los siete desaparecieron luego de salir de sus casas a dar agua a sus caballos en un potrero en el paraje La Cueva.
Alejandro Guerrero


