
Acapulco, Guerrero, a 25 de mayo de 2026.- La alcaldesa de Acapulco Abelina López Rodríguez, de Morena, opinó que los nueve alcaldes de las regiones Montaña y Centro que se salieron de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, deben de cuidar a los habitantes y agregó que sí hay avances en las estrategias que se establecen, porque en este municipio los homicidios han bajado.
Este domingo, luego de que clausuró el Festival Internacional del Libro Acapulco, sobre los nueve alcaldes que dejaron la Mesa de Coordinación por la omisión, indiferencia y falta de respuestas oficiales, dijo que gobernar es para hacer el bien.
“Los que asumimos una responsabilidad, tenemos que como premisa mayor cuidar a nuestro pueblo, porque si no. Entonces ¿a quién eligieron? Si no tienen una responsabilidad con su pueblo yo creo que las medidas se deben tomar. Gobernar es para el bien, no para el mal”, dijo.
Aseguró que hay avances en las acciones que se establecen en la Mesa de Coordinación, en el caso de Acapulco el año pasado, “bajamos al 0.2 por ciento de la violencia comparado, en 10 años, de 2.6. a 0.2 Cuando hacemos un balance, de 80 homicidios que eran al mes, hoy 25, exagerado 30, ¿qué quiere decir? Que es todo este trabajo coordinado que traemos de manera institucional, gobierno federal, estatal y municipal”.
Debe atenderse el señalamiento de alcaldes sobre la Mesa, pide Celestino Cesáreo
El coordinador estatal del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán, opinó que se debe atender el señalamiento hecho por los alcaldes, de que sólo hay simulación y se minimiza el problema de inseguridad en la región Centro del estado.
Este sábado, nueve presidentes municipales de cuatro partidos, de las regiones Centro y Montaña, anunciaron que se retiraban de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz “ante la omisión, indiferencia y falta de respuestas eficaces” y porque “se minimiza la gravedad de los hechos”.
En declaraciones por teléfono, Celestino Cesáreo precisó que de los nueve alcaldes, sólo dos son del PRD: el de Mártir de Cuilapan, Jesús Vázquez García, y la alcaldesa de Zitlala, Khalia Areli Ramos Decena; los otros dos, el de Quechultenango, David Astudillo Morales, y el de Ahuacuotzingo, Pedro Ojeda Reyes, renunciaron al PRD “hace varios meses”.
Indicó que todavía no ha conversado con los dos alcaldes del PRD, pero confió en que esta semana lo hará.
“Entiendo que es un planteamiento conjunto, creo que es válido. Lo que reclaman es que no hay atención de los tres órdenes de gobierno, que no hay resultados, que es hasta cierto punto una simulación”.
Sobre lo que implica la retirada de los alcaldes de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, que es el instrumento que definió el gobierno federal para atender los problema de inseguridad en las entidades, consideró que se debe escuchar a los alcaldes, porque se trata de un problema delicado, “ellos se quejan de que no les hacen caso, que no hay resultados e incluso que se les da trato discriminatorio”.
Consultado sobre si la salida de los alcaldes de la mesa puede ser resultado de presiones de la delincuencia, el dirigente estatal del PRD respondió que no sabe más porque no ha conversado con los alcaldes.
Es fundamental para la paz la participación de los ayuntamientos
La Comisión de los Derechos Humanos del Estado (Codehum) llamó a las autoridades municipales, estatales y federales a seguir trabajando en la construcción de la paz en Guerrero y los municipios, y recalcó que la participación de los Ayuntamientos es fundamental porque son la autoridad inmediata en las comunidades, luego de que nueve alcaldes de la Montaña baja y la región Centro anunciaron el sábado que se retiraban de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz.
En un comunicado publicado ayer afirmó que como institución garante de los derechos fundamentales, ha coadyuvado con los gobiernos estatal y municipales, los ha instado a construir y consolidar un entorno de paz, de armonía y de respeto de los derechos humanos de las personas de los pueblos originarios de la Montaña baja, con motivo de los recientes hechos de violencia, en referencia a los ataques del grupo delictivo de Los Ardillos contra comunidades nahuas ocurridos del 6 al 11 de mayo.
Dijo que el organismo ha fungido como observador en las acciones que los tres órdenes de gobierno han realizado para garantizar la seguridad en la zona, así como el restablecimiento de los servicios básicos e institucionales, para que la vida comunitaria vuelva a la normalidad, y que en dicho proceso la Mesa para la Construcción de la Paz “tiene un papel preponderante”.
Agregó que desde la óptica de los derechos humanos también es un espacio de diálogo institucional donde se generan las condiciones para vivir en armonía y con seguridad, y que la paz se construye con la participación de los municipios.
Preocupa al Centro Minerva Bello la salida de los alcaldes de la Mesa de Coordinación
El Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello manifestó su preocupación por la decisión de nueve alcaldes de la Montaña baja y la región Centro de abandonar las Mesas de Coordinación para la Construcción de Paz, y consideró que esta no puede ser una respuesta ante una realidad que exige mayores esfuerzos y compromisos colectivos.
En un comunicado difundido el sábado, la organización cuyo nombre honra a la fallecida madre de uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y tiene como sede la capital del estado, llamó a reconsiderar la decisión y fortalecer los mecanismos de coordinación privilegiando el diálogo, la participación y el compromiso con las comunidades, “que esperan respuestas y acciones reales”.
“La violencia, el desplazamiento forzado, las amenazas y el dolor que viven miles de familias no distinguen colores partidistas ni intereses políticos. La paz exige corresponsabilidad y la responsabilidad pública implica permanecer presentes incluso cuando los resultados no son los esperados”, afirmó y añadió que “no se construye desde las ausencias; se construye desde la responsabilidad compartida y la permanencia junto al pueblo”.
Indicó que entiende su cansancio, frustración y la exigencia legítima de resultados eficaces frente a la crisis de violencia e inseguridad que enfrentan las comunidades, y que comparte la preocupación por la insuficiencia de respuestas institucionales y la urgencia de acciones concretas.
Sin embargo, expuso que las Mesas de Construcción de Paz son un instrumento para coordinar esfuerzos y construir rutas de atención con diversas autoridades y órdenes de gobierno frente a una crisis que afecta diariamente a los pueblos, y que debilitar estos espacios significa reducir las posibilidades de interlocución y dejar a las comunidades con menos herramientas para exigir soluciones.
Daniel Velázquez / Aurora Harrison / Redacción


