
Chilpancingo, Guerrero, 8 de diciembre de 2025. A 14 años de la desaparición del presidente de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, Marcial Bautista Valle, y de la coordinadora, Eva Alarcón Ortiz, perpetrada por un grupo criminal en contubernio con militares, policías municipales y ministeriales, no hay líneas de investigación ni acciones de búsqueda, denunció Victoria Bautista Bueno.
En entrevista, la hija de Marcial Bautista Valle indicó que la semana pasada pidió información del caso que en su momento atrajo la federación, debido a la trascendencia que alcanzó, y no sólo no hay avances, encontró retrocesos.
Informó que Jonnhy, integrante del grupo de la delincuencia organizada Los Granados, que ha operado durante décadas en la región de Tecpan y parte de la sierra de Petatlán, era uno de tres detenidos por la desaparición forzada de los líderes ecologistas, quedó libre hace unos meses. “Él dijo que se los habían llevado a una huerta de mango y coco, que los habían quemado y los habían enterrado, donde sólo sabían cuatro personas, entre ellos Chava Granados, porque no querían que nadie los encontrara. Toda esa información la tenían (las autoridades)”.
Sin embargo, el inculpado Jonnhy promovió un recurso donde señaló que lo golpearon para hacer esta declaración, y la Fiscalía perdió un elemento importante.
De acuerdo con los registros de El Sur, durante la desaparición de los luchadores sociales operaba el Grupo de Coordinación Guerrero, y fue detenido el comandante de la Policía Ministerial adscrito a Tecpan de Galeana, Cesáreo Espinoza Palma, apodado el El Ganso, el único que sigue en prisión.
Ahora, la Fiscalía General de la República retomará de cero el proceso, “estamos como al principio”, reclamó.
La carta a Calderón
A la distancia, Victoria Bautista consideró que el detonante de la desaparición de su papá y de Eva Alarcón, fue un oficio que la organización entregó días antes en la oficina de la Presidencia de la República, que tenía como titular a Felipe Calderón Hinojosa, aunque no se hizo público, se filtró hasta los grupos locales.
El documento firmado por todas las autoridades de las comunidades y los integrantes de la organización ecologista, señalaba con nombres y apellidos a la gente que los llamaba y amenazaba, y hablaba de la situación en la región.
Es decir, que el grupo delictivo pretendía usar las brechas de terracería de las comunidades que comunican la Costa Grande con la Tierra Caliente; “pedían pasar por ahí droga y demás para que no fueran detectados”, por el gobierno y otros grupos criminales que incursionaban en Guerrero.
Los pueblos se negaron a servir a un grupo criminal y a estar en medio de esta confrontación. “Su función era el cuidado, su trabajo digno de campesinos y no querían involucrarse en problemas que después se heredan a los hijos y a las familias de la zona”, resaltó.
Recordó que Marcial y Eva hicieron declaraciones de la situación a medios nacionales y extranjeros, con llamados para que el gobierno de México subiera a apoyar a las comunidades. Asimismo, enviaron muchos escritos a los gobiernos estatal y federal, pero el último oficio fue el más relevante porque estaba firmado por todas las autoridades de la zona, y se refería a la grave situación que se vivía en la zona, “donde se preveían acciones de protesta, tal vez bloqueos, para visibilizar el problema”.
“El documento se filtró y detonó que los desaparecieran a fin de detener todo el movimiento que teníamos en ese momento, donde no queríamos vernos involucrados con esa persona (Los Granados), no nos íbamos a meter con su actividad, en la que no podíamos hacer nada, simplemente queríamos proteger nuestro movimiento, nuestras viviendas, las tierras donde trabajábamos”.
Los hechos
La madrugada de ese 7 de diciembre de 2011, en las inmediaciones de la comunidad de Rodesia, entre Petatlán y Tecpan, los pasa-jeros del autobús en que viajaban Marcial y Eva, indicaron que primero los detuvo el Ejército, y que soldados ubicaron al dirigente de la organización, antes de dejarlos continuar el viaje.
Unos metros adelante estaba una camioneta con policías y delincuentes que volvieron a detener el camión, bajaron del vehículo a los luchadores sociales y se los llevaron.
Desde muy joven Victoria apoyaba las gestiones de la organización campesina. Se graduó en ingeniería forestal el año de la desaparición de su papá, en 2011.
Recordó que Marcial y Eva se dirigían a una cita a las 10 de la mañana a la Ciudad de México con la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (Mocaf) para seguir en la gestión recursos y proyectos ambientales para esta ruta de la sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.
Después tenían planeado ir a la Secretaría de Gobernación, donde ya tenían contactos, a volver a pedir ayuda para la Sierra.
Advirtió que, por los vínculos con organizaciones nacionales, había mucha visibilidad de lo que pasaba en la Sierra de Petatlán y de Coyuca de Catalán, a través de la voces de Marcial Bautista y Eva Alarcón.
Desde su desaparición el movimiento se desarticuló por el temor de que a los nuevos dirigentes les pudiera pasar lo mismo. La violencia imperaba en la región, “no se podía bajar ni por alimentos, salieron desplazadas la mayoría de las familias, muchas localidades quedaron como pueblos fantasmas”, dijo.
La demanda de los hijos de los líderes campesinos, transmutó a la presentación con vida de Marcial y Eva, y que se agotarán todas las líneas de investigación.
“Tal vez ya pasaron 14 años y no los podemos recuperar vivos, pero sí queremos sus restos para tener una tranquilidad como familia. Ahora les podemos llorar sin saber en dónde están. Sí los queremos en un lugar a donde podamos llevarles flores, saber que descansan en paz”.
Saqueos de viviendas, plagas e incendios, destruyeron todo
“Nosotros decíamos, se pisaron callos fuertes, porque antes de 1998 nuestros padres empezaron con el cuidado de la madera, porque decían: si se acaba el bosque se acaba el agua”, indicó.
Tras el golpe letal para el movimiento, los familiares de los luchadores sociales tampoco podían vivir en la región, por las amenazas de que no volvieran.
Sin embargo, Victoria señaló que hace como dos años “bajó un poco la agresividad que tenía la delincuencia en esa zona. Las familias comenzaron a regresar con programas federales como Sembrando Vida.
Aclaró que lo habían perdido todo. Se robaron todo el ganado, las casas fueron saqueadas. Por falta de saneamiento del bosque se extiende la plaga que secó muchos árboles, y el año pasado, hubo un incendio muy fuerte que afectó todo.
Precisó que las comunidades no se han recuperado, “si antes había 100 familias en un poblado, volvieron 10 o 20”, estimó.
Así también informó que la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán se reactivó con los mismos principios que formularon sus padres, de gestión para el cuidado del medio ambiente, reforestación; llevar a los pueblos programas de saneamiento forestal, mejora de suelos. Subrayó que las familias que regresaron quieren recuperar la vida que conocen, donde saben vivir con los recursos del campo, distinto a los sitios a donde fueron desplazados sin nada.
Lourdes Chávez


