2 diciembre,2024 7:41 am

Denuncian tortura, tratos discriminatorios y racismo contra indígenas presos

Se propone recuperar la confianza en el Poder Judicial, dice al rendir protesta el nuevo presidente del TSJ

Tlapa, Guerrero, 2 de diciembre de 2024. “Un ministerial me pisó el cuello, tirado yo en el piso, vendado de todo el cuerpo, golpeado en las costillas, en los güevos y la cabeza… otro agente me puso un trapo en la cara y empezó a vaciarme una cubeta de agua, amenazando con matar a mi familia. Sentí que me ahogaba. Sentí la muerte…”, dice el recluso Marcelino Romualdo de los Santos, mientras que otros presos del Centro de Readaptación Social de Tlapa, confirman a El Sur que la práctica de la tortura sigue siendo el principal recurso de la autoridad “investigadora”.

Por su cuenta, profesionistas del derecho y la antropología consideran que el racismo está más vivo que nunca en el sistema judicial, tanto en el ámbito de investigación como en tribunales y el sistema penitenciario.

Autoridades “competentes”, como la dirección del Centro de Readaptación Social de Tlapa, la Secretaría de Seguridad Pública y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), desatendieron la reiterada solicitud de compartir información precisa de indígenas que se encuentran privados de libertad en el sistema penitenciario estatal, de su estatus de reclusión, de acciones en favor de su excarcelación… a pesar de tratarse de información pública, es decir, generada con recursos públicos. No obstante, se admitió la petición por vía del entelarañado sistema de acceso a la información.

En México, atendiendo al Censo del Sistema Penitenciario 2024 del Inegi, en realidad con datos del año 2023, en el país habría 8 mil 175 presos indígenas, de los cuales sólo 4 por ciento están recluidos por delitos federales, y 96 por ciento lo están por delitos del fuero común.

Los hablantes de la lengua náhuatl son el grupo más numeroso de internos, mientras que el de mixtecos están entre los primeros cinco, ambos presentes en Guerrero y otras entidades del país.

Con la misma fuente documental, la infraestructura penitenciaria nacional se integra por 331 centros de reclusión, de los cuales 14 son centros penitenciarios federales, 266 centros penitenciarios estatales y 51 centros especializados.

En Guerrero, en los 12 centros penitenciarios estatales, habría capacidad para 3 mil 850 reclusos, y estaría apenas sobrepasado por 4.5 por ciento, con un aproximado de 4 mil 020 internos.

En las “evaluaciones” de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el sistema carcelario estatal nunca sale bien librado, y en especial, no lo hace el Centro Penitenciario de Tlapa, que obtiene siempre calificación reprobatoria.

“Matarían a mi familia como a perros”: José Manuel N.

La historia del recluso José Manuel N. está ligada a la de Marcelino Romualdo, y a la de un tercero que opinó pero que no quiso dar su nombre, porque, como la mayoría, tiene “miedo de decir esto”. Es una tercia acusada del delito de secuestro.

A José Manuel lo detuvieron una mañana de 2020, a las puertas de la iglesia en Tlapa. Inmediatamente lo subieron a una camioneta, lo vendaron y alguien dijo “vámonos pa’l cuarto”, a donde llegarían 15 minutos después. Ahí le ajustaron el vendaje “desde los pies hasta el cuello”, y así lo sentaron en una silla, para ponerle el temible trapo en el rostro, y lo inundaron de agua hasta que perdió el conocimiento.

No sabe cuánto tiempo estuvo desmayado hasta que escuchó que ya había regresado. Le aflojaron el vendaje y lo pusieron a “hacer 100 sentadillas para que se aliviane”, y después lo llevaron a “dar una vuelta. Ya era de noche porque escuchaba grillos”, y siguieron golpeándolo, y claramente sintió cómo le tronaban dedos de la mano izquierda y del pie derecho. El dolor era extremo.

Lo encañonaron y le dijeron que “no fuera pendejo, y que iban a traer a mi familia y los matarían como a perros, y me matarían a mí después, si no hacía lo que ellos me dijeran. Yo les dije que sí lo haría…”, y se lo llevaron de regreso al cuarto donde también escuchó otros quejidos y llantos. Ahí estuvo no sabe cuánto, pero pasó más de un día y una noche, hasta que le llegaron a decir que ya había pasado todo y le quitaron las vendas y con las manos cortadas, le dijeron que iba a “firmar unas hojas y con fuerza me tomaron las manos” y estamparon su huella en papeles blancos.

Los tres, desde la primera audiencia, le dijeron al juez que habían sido golpeados. El certificado médico no especificó los daños corporales, y se limitó a decir que se presentaban en estado “no íntegro”, lo que, sin embargo, abrió la puerta a que se activara, hasta el 2023, el Protocolo de Estambul.

Tortura y Protocolo de Estambul

Aquí no se presume que los reclusos entrevistados sean culpables o inocentes de los delitos que se les acusa, sino que se informa de la evidente violación a sus derechos más elementales en los procesos judiciales abiertos en su contra.

Las entrevistas con ellos se realizaron en locutorios, pues la solicitud de ingresar y poder observar dormitorios, áreas de trabajo y otras, a las que obliga la norma constitucional, según el modelo de readaptación que tiene que ver con educación, deporte, trabajo, capacitación, salud… por esta ocasión, no fue posible. Otros internos que observan de lejos e intuyen el contenido de la charla, hacen señas de golpes en sus cuerpos.

A Romualdo de los Santos lo detuvieron en marzo de 2020, cuando se encontraba en el lavado de autos donde trabajaba. De una camioneta blanca descendieron dos elementos que de inmediato lo tiraron al suelo, lo esposaron y subieron al vehículo, donde le vendaron el rostro y lo empezaron a golpear, mientras lo trasladaban “a un cuarto donde se escuchaba que golpeaban a otros porque se oían golpes y quejidos”. Lo tiraron al piso y lo patearon en todas sus partes, incluidos los testículos, mientras él les dice que no sabe nada de lo que lo acusan, y les implora que no lo golpeen más, “por favor señores”. Transcurren horas, toda la noche, bajo tortura física y psicológica y, al amanecer, sin saber leer ni escribir, le hicieron firmar unas hojas donde aceptó que él, y otras dos personas, habían cometido secuestro.

–¿Y te explicaron bien qué decían los papeles que firmaste? –se le pregunta.

–No. Sólo me dijeron que ya me había cargado la verga, –dice entre el enojo y la tristeza.

La representación legal de Marcelino y sus compañeros pidió que se indagara bajo el Protocolo de Estambul, un instrumento para investigar y documentar casos de posible tortura, certero en determinar si se ha cometido ésta u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos en la Constitución Política de México, en leyes nacionales como la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura, que establece una tipificación penal para sancionar estas prácticas, y en tratados internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención contra la Tortura.

Bajo este protocolo, los peritos especializados emitieron en 2023, un dictamen positivo que confirma estas prácticas sufridas por Marcelino y sus compañeros. Sin embargo, el juez de la causa ninguneó el Protocolo de Estambul, sabiendo que no está obligado legalmente a acatarlo, aunque resulte en un juzgador complaciente con esta otra forma delictiva.

“El juez Edilberto Calderón Juárez es un racista”: abogada na savi

Persiste el racismo en el trato a los indígenas presos, pero también hacia los profesionistas, señala Esmeralda Díaz Diego, abogada y perita intérprete de la lengua na’savi, originaria del municipio de Metlatónoc, percibe actitudes racistas del juez Edilberto Calderón Juárez, quien ni siquiera el saludo regresa, pero tratándose “de personas güeritas, ahí sí anda muy educadito el señor”, señala la intérprete con ocho años de servicio en el peritaje antropológico.

Asegura que ha iniciado un reclamo ante la Coordinación General de Peritos del Tribunal Superior de Justicia, porque a ella y a otros intérpretes los han desplazado, tal vez porque son fieles a las palabras de sus representados, estén de un lado u otro del delito. Así ha sido con sus más de 20 casos en promedio por año, en su mayoría homicidios, aunque también ha sido intérprete en secuestros, violaciones y robo. “O tal vez porque a algunos jueces no les caemos bien… por eso estoy pidiendo que me expliquen cuál es el motivo”.

Asegura la abogada indígena, que no es posible que, por caprichos de algunos jueces, se margine a inculpados de su derecho a ser procesados en su lengua materna, porque a los intérpretes los sustituyen o prescinden de ellos incluso en plena audiencia, lo que, además, sería una falta de respeto.

“Si bien es cierto que el juez tiene una investidura de alto nivel, debe tener respeto y no ser racista con nosotros”, señala.

Sin duda, pero con tiento, Díaz Diego comenta que el citado juez no contesta ni el saludo, y que se advierte su desprecio hacia los indígenas, sean presos o abogados. “Nos ve como menos, nos hace a un lado, como si nunca pudiéramos estar a su nivel… pero nomás lo vieran con personas güeritas. Saluda, sonríe y todo”, dice con cierto pesar.

Y no se trata de normas de urbanidad, como se les decía, sino del impacto de esa actitud racista a la hora de juzgar. “Yo he visto muchos casos que los propios jueces recomiendan a los internos que no gasten en abogados particulares”, porque ellos son los que más recurren al peritaje especializado que suele dificultarle al juez su trabajo, empezando por el intérprete de lengua.

Hay casos “que sólo veo, oigo y callo, como el de un presunto feminicida. Me quedé sorprendida de cómo se opusieron a que el inculpado aportara saliva para el esclarecimiento genético del caso. El abogado de oficio y el juez lo convencieron de que no entregara la muestra que podría aclarar el feminicidio que le imputan y del que él se declaraba inocente”, y como querían resultados rápidos, los obtuvieron.

Asegura que son muchos los casos de injusticia, tanto de encarcelados sometidos a procesos no apegados a derecho, como de quienes “han salido como inocentes pero que en realidad son culpables”, como el de una desaparición forzada en la que le tocó asesorar al núcleo de las víctimas indirectas, y en donde el agente del Ministerio Público no apeló la excarcelación del acusado. “Y me dio tristeza porque la doliente era una pobre señora, de bajos recursos, pero bueno, son situaciones que ya no está en uno que se hagan bien”, dice.

De tortura y culpa

Sobre su experiencia carcelaria, y en especial, sobre el sentimiento de estar ausente de la vida de sus tres hijas, incluida la adolescente de 16 años, José Manuel ya no tiene respuesta. Quiere hablar, decir algo, pero la voz no le sale y mejor se agacha, medio mueve y se muerde los labios, rechina los dientes y sus ojos brillan con lágrimas reprimidas. Como los otros, niega haber cometido secuestro.

Sin embargo, familiares de la víctima, que prefieren el anonimato, y a quienes se les buscó dada la dimensión del asunto, aseguran que contra los imputados hay pruebas suficientes, y que el caso de secuestro ocurrió porque la víctima fue engañada por su novio, que sería hermano de uno de los tres acusados. De si hubo tortura o no, a ellos no les consta, y en todo caso, “no era necesario, pues todo está claro”, dicen. La secuestrada fue encontrada sin vida, mucho tiempo después.

De esta forma, aquí no se sugiere la inocencia ni la culpabilidad de los acusados, sino que se informa que éstos fueron torturados, como lo señalan ellos y se pudo constatar visualmente en las evidentes fracturas de dedos en manos y pies, y como lo constatan certificados médicos de su ingreso y, sobre todo, el resultado positivo de la verificación que peritos especializados hicieron, siguiendo el Protocolo de Estambúl, el cual fue desatendido por el juez de la causa, aun cuando no ha emitido sentencia.

Es decir que, al haber sido torturados para aceptar la culpa, y como la mayoría, al no haber contado con intérpretes de su variante lingüística, y sin asesoría profesional que reclamara este marco cultural, a estos tres detenidos se les dejó en desventaja, incluso, como se ha dicho, aun cuando, en honor a la verdad real, resultaran culpables.

El director del penal no quiso conceder entrevista. Se trata de Mario Alfredo Flores Tapia, quien hace algunos años ostentó el mismo cargo en el Centro de Readaptación Social de Acapulco (la cárcel de Las Cruces), de donde fue destituido después de un cateo al penal, en el que encontraron más de 100 armas blancas, “antenas parabólicas”, una pistola 38 milímetros, 20 teléfonos celulares y “diversos envoltorios” de cocaína y mariguana, según consignaron diversas crónicas periodísticas. Durante su estancia en Tlapa, de acuerdo con distintas publicaciones, ha enfrentado quejas de custodios porque los “obliga a ingresar drogas”, o quejas de familiares de internos que señalan que sus trabajos artesanales no les son pagados.

El hijo de Marcelino Romualdo, de 6 años murió “apenas hace unos días”, dice para con-cluir, con voz cortada y lágrimas asomando en sus ojos.

Los entrevistados por El Sur piden que sobre ellos se mantenga atención, pues hay temor a represalias, tanto procesales como físicas, a cargo de grupos de internos que quisieran ganarse favores de la administración del penal u otras autoridades.

Protesta Ricardo Salinas como presidente del TSJ y solicita presupuesto “suficiente”

El magistrado Ricardo Salinas Sandoval rindió protesta la mañana del domingo como presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Guerrero y en su primer discurso solicitó al Congreso del Estado presupuesto “suficiente para lograr los objetivos” y agradeció a la gobernadora “por ser aliada del tribunal”.

Salinas Sandoval, quien es hermano de Arturo Salinas Sandoval, titular de la Comisión Técnica de Transportes del gobierno estatal y padre del subsecretario de Finanzas, Ricardo Salinas Méndez, rindió protesta para el periodo 2024-2027, para relevar en el cargo a Raymundo Casarrubias Vázquez.

En sesión pública celebrada a las 9:30 de la mañana, en el auditorio del TSJ del centro de esta capital, se realizó el protocolo de toma de protesta a Salinas Sandoval, quien estuvo acompañado de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda; el presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Jesús Parra García; el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Javier Saldaña Almazán; algunos funcionarios estatales, diputados y titulares de algunos organismos, como el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), Tribunal Electoral del Estado (TEE) y Fiscalía Especializada en Delitos Electorales.

Después de rendir protesta ante el pleno del TSJ, en su primer discurso como presidente, Salinas Sandoval aseguró que su mandato al frente del Poder Judicial se regirá bajo ocho objetivos estratégicos los cuales son: “la reingenieria institucional, la innovación en la impartición de justicia, la excelencia en la función jurisdiccional y administrativa; la confiabilidad en el sistema de justicia, disciplina financiera, ética y rendición de cuentas; justicia inclusiva y coordinación institucional”.

Sus ocho objetivos, aseguró, servirán para la realización de un marco normativo local: “Hacer una reestructuración conforme con la reforma al Poder Judicial y la posibilidad de la operación de la justicia oral, civil y familiar. Además, contar con infraestructura para un adecuado funcionamiento de la justicia y programas de especialización para las categorías jurisdiccionales y administrativas”.

En su discurso también se refirió al Poder Legislativo. Frente al presidente de la Mesa Directiva, Jesús Parra García, y al de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Jesús Urióstegui García, solicitó recursos económicos para “cumplir los objetivos” que mencionó al inició de su participación.

“Desde ahora solicitamos a ustedes, diputadas y diputados su apoyo solidario para que se le asigne al Poder Judicial del estado un presupuesto suficiente, que le permita cumplir con los objetivos de trabajo antes mencionados y solventar satisfactoriamente los grandes retos que implican las reformas constitucionales”.

Agregó que habrá apertura para coadyuvar con el Ejecutivo y Legislativo, para homologar en lo local la reforma al Poder Judicial, que incluye la elección de las personas juzgadoras y agregó que trabajará arduamente durante los próximos tres años, para cumplir los objetivos y metas planteadas para “dar al pueblo de Guerrero la justicia que reclama y merece”.

Sin entrar en detalles, Salinas Sandoval se refirió brevemente a la reforma al Poder Judicial. Dijo que con su implementación se rediseña el modelo de asignación para ministros, jueces, magistrados y estructura orgánica de poderes judiciales en el país. Se dijo consciente de los “grandes desafíos que implican las nuevas directrices de las reformas constitucionales”.

Por su parte, la gobernadora dio su respaldo al magistrado presidente y se comprometió a trabajar con él, respetando la división de poderes.

“Con respeto siempre a la autonomía. Eso no nos impide ni nos va a impedir, que trabajemos en perfecta coordinación, unidos, siempre por el pueblo, porque todos pertenecemos a este gran pueblo que es Guerrero. Debemos trabajar unidos, respetando en todo momento la división de poderes”, dijo en su participación Salgado Pineda.

La gobernadora indicó que la justicia además de un derecho en la ley, “es una necesidad esencial para garantizar la paz, el desarrollo y el bienestar social, por lo que la labor del Tribunal Superior de Justicia trasciende de lo jurídico a responder las expectativas sociales”.

En su discurso, la gobernadora no hizo alguna referencia a la reforma al Poder Judicial y sólo se comprometió a trabajar de manera coordinada, respetando su autonomía, “rearmando el compromiso de este gobierno con la construcción de un sistema de justicia que no deje a nadie atrás”.

Agregó que su compromiso como mandataria estatal es no interferir en las decisiones del Poder Judicial, “sino coadyuvar en garantizar una justicia auténtica que responda a las exigencias legales y necesidades de la ciudadanía”.

Por su parte, en su mensaje, el presidente de la Mesa Directiva, Jesús Parra, felicitó al magistrado presidente por su encomienda y lo llamó a trabajar juntos.

“Felicitarlo por una nueva responsabilidad, que debemos de asumir juntos a nombre del Poder Legislativo. Unidos los tres poderes debemos de trabajar juntos, hemos escuchado un mensaje donde el sentido de la responsabilidad, desde el poder ejecutivo les tenderemos la mano amiga”, dijo.

En sus participaciones, tanto la gobernadora como el presidente de la Mesa Directiva reiteraron su respeto a la división de poderes, y se dijeron abiertos a trabajar de manera coordinada, para resolver los problemas de la entidad.

La homologación de la reforma judicial

Entrevistado después de rendir protesta, Salinas Sandoval explicó que una de sus acciones prioritarias será la coordinación con el Congreso local, para homologar adecuadamente la reforma judicial.

Salinas Sandoval explicó que aún falta homologar las leyes federales con las locales, para dar inicio a la aplicación de la reforma, “tenemos todo diciembre y enero para avanzar lo más que se pueda. Nos vamos a coordinar con el Congreso local y lo vamos a trabajar. No sabemos cómo va a quedar, pero ya estamos en eso”, dijo.

Explicó que el tribunal será coadyuvante con el Congreso local, para avanzar en el tema de la Reforma Judicial, “pero todavía no iniciamos ese trabajo, estamos empezando. Pero vamos a proporcionar ideas para que se lleve a cabo de la mejor manera”, agregó.

Sobre la situación actual del TSJ, el nuevo presidente dijo que hasta el día de su toma de protesta sólo recibió las instalaciones, que aún falta hacer una revisión a otros aspectos como la situación financiera, por lo que dijo que en próximos días se revisará el tema y se comprometió a dar la información correspondiente.

Texto: Martín Equihua y Jose Miguel Sánchez/ Foto: Martín Equihua