
Acuden centenares de personas al evento luctuoso el sábado
Ciudad de México, 2 de diciembre de 2024. Entre lágrimas y recuerdos que afloraron, Silvia Pinal recibió un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes a su altura, con todo el protagonismo y en el que familiares, amistades y centenares de personas que le dieron el último adiós antes de partir a la funeraria, para incinerarla en privado.
El cuerpo de la actriz, fallecida el jueves a los 93 años, salió a las 10:10 horas de la funeraria García López, en el sur de la Ciudad de México, a bordo de una carroza Cadillac modelo 1930.
Mientras tanto, guardias vigilaron las vallas del perímetro de Bellas Artes, donde los admiradores debieron formarse para tener acceso.
La carroza llegó a las 11:00, a la vez que los Solistas Ensamble de Bellas Artes interpretaron Libera me e In Paradisum.
La primera guardia de honor corrió a cargo de sus hijas, Sylvia Pasquel y Alejandra Guzmán, así como de Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura federal, y Alejandra de la Paz, directora del INBAL; no tomó parte Luis Enrique Guzmán, hijo de la artista.
El recinto lució un par de arreglos con las flores predilectas de Pinal: alcatraces y girasoles, y sus retratos en caballetes. Algunos presentes llevaron rehiletes blancos y plateados, que también le gustaban.
Con voz entrecortada, sus hijas pronunciaron unas palabras.
“Agradezco todas las muestras de cariño, sus palabras en este momento, que son un bálsamo. Dolor, porque duele mucho, hablo del dolor que parte mi corazón al perder el más grande amor, a mi niña, mi madre amada, mi hermosa, tierna, simpática, ocurrente y bella madre”, dijo Pasquel.
“Es algo que ella nos regaló a la familia. Siempre me enseñó, y a todos, que este matriarcado tenía magia, arte y cosas que llevaremos todas. Esa es la mejor herencia que puedo tener”, añadió Guzmán.
Stephanie Salas, la primera nieta de Pinal, recordó cuando la gente siempre solía pedirle autógrafos a la actriz.
“Gracias por compartirnos esa sabiduría tuya de hacernos sentir amadas, de ser autosuficientes, trabajadores, mujeres que amamos el arte”, expresó.
Como a Pinal le encantaba la música, su homenaje contó con varios números. El primero, de María del Sol, quien pidió un “aplauso estruendoso hasta el cielo”, para dedicarle Nos volveremos a encontrar, y tomó las manos de las hijas de la fallecida.
Guzmán colocó un ramo de alcatraces blancos mientras los Solistas Ensamble interpretaron Júrame y Despedida, de María Grever, y Bésame mucho, de Consuelo Velázquez.
Distribuido en las escalinatas del palacio, el Mariachi del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández acompañó a Humberto Cravioto, quien le cantó La barca de oro y Nube viajera.
El mariachi interpretó Amor eterno mientras los deudos recibían el pésame de los presentes. Figuras como Humberto Zurita, José Elías Moreno, Dolores Heredia, Laura Zapata y Patricia Reyes Spíndola hicieron guardias en su honor para despedirla con un minuto de aplausos y Las golondrinas, a las 13:00 horas.
Texto: Agencia Reforma


