
Monterrey, Nuevo Léon, 10 de enero de 2025.- A través de la lente del microscopio, Ivonne Vázquez Armendáriz busca, al igual que otros investigadores del mundo, algo que ayude a combatir agresivas enfermedades pulmonares como el cáncer y la fibrosis, así como la regeneración de este órgano.
Desde su laboratorio en Alemania, la linarense trabaja con organoides, unas estructuras celulares que en la última década han captado la atención de la comunidad científica por su utilidad para probar tratamientos contra diversos padecimientos.
“Me gustaría mucho que lo que estoy haciendo sirva para algo, al menos de base para encontrar algún medicamento”, expresa la investigadora de 39 años.
Egresada de la licenciatura en Químico Clínico Biólogo de la UANL, Vázquez Armendáriz dejó México hace más de 10 años para estudiar en Alemania, donde se ha abierto camino como científica y desde hace un año también docente, algo que no es fácil de lograr como extranjera en aquel país.
Actualmente es profesora e investigadora en la Universidad de Bonn, donde su trabajo se centra en la investigación de organoides de pulmón.
“Los organoides son como mini órganos in vitro”, explica la investigadora, quien realizó su maestría en Medicina Molecular en la Universidad de Medicina Charité, Berlín.
“Son estructuras derivadas de células madre que imitan el órgano de donde se extrajeron.
Imitan la estructura, composición celular y parte del funcionamiento del órgano”.
Aunque son bastante prometedores, dice, tienen el problema que hasta ahora son bastante sencillos, con células que no cumplen sus funciones reales a la totalidad.
Cuando la linarense estudiaba su doctorado en Universidad Justus Liebig en Giessen, entre 2013 y 2015, se involucró en el tema y tuvo resultados favorables.
“Desarrollé un modelo con mucha más complejidad”, señala la mexicana, sonriente en una videollamada desde la ciudad europea donde reside.
“Ves la ramificaciones (del pulmón), ves la formación de los alveolos, puedes integrar otras células que también forman parte del sistema y puedes hacer muchos mejores estudios que se acercan un poquito más a lo que pasa en el cuerpo”.
En aquellos años apenas tomaba mayor fuerza la investigación en organoides, por lo que la linarense fue parte de los primeros estudios.
Y actualmente que es profesora en la Universidad de Bonn, destaca, es una de las cuatro personas que se dedican a trabajar con organoides de pulmón en Alemania.
Sus investigaciones han sido publicadas en diversas revistas científicas y ha recibido premios de la Sociedad Americana de Tórax en 2017 y 2018.
PROFESORA EN ALEMANIA
“Cuando era chiquita, yo decía que quería ser astrónoma”, recuerda la investigadora, cuyo padre le obsequiaba libros sobre el cosmos desde que era muy pequeña.
Fue en secundaria cuando conoció la biología y descubrió que las células guardan un parecido muy similar con el universo.
Desde entonces se aseguró que sería bióloga para desarrollar algún adelanto científico que pudiera ayudar a las personas.
Se involucró con la investigación cuando estudiaba la licenciatura en la UANL. Ahí conoció al químico Adrián Rosas, profesor de la Facultad de Medicina.
“Desde que era estudiante se le notaba que tenía un perfil científico que poco se ve en los estudiantes”, recuerda el especialista en inmunología y patología.
“Los alumnos son como hijos académicos y lo que queremos es que les vaya muy bien. Ella ha logrado todo eso con base a disciplina y perseverancia”.
Cuando la linarense lideraba un grupo de investigación en organoides en la Universidad de Giessen, le ofrecieron ser profesora en la Universidad de Bonn.
Tras un largo proceso, en 2023 obtuvo el profesorado en Biología de Organoides, su especialidad.
“Ser profesora en Alemania es muy difícil, especialmente para personas que no son alemanas; puedo contar con una mano cuántos profesores que no son alemanes conozco: tienes que tener mucho trayectoria, conocer muy bien el sistema”, comparte la madre de un niño de 5 años.
El modelo de organoide que desarrolló en su doctorado fue con células de ratones. Desde su grupo de investigación en Bonn, continúa trabajando en busca de hacer modelos más complejos y parecidos a los de un humano adulto. Su enfoque principal son las células inmunes, para estudiar cómo interactúan frente a procesos de lesión y regeneración pulmonar.
Actualmente, cuenta, el trabajo comienza a rendir frutos y esperan pronto probar los modelos con influenza o células de cáncer.
Hoy visualiza un futuro en el que encuentren algo para abatir aquellas enfermedades que pueden llevar a la muerte y para las cuales aún no hay medicamentos efectivos.
“Sería el sueño profesional más grande que pudiera tener”, expresa, sonriente.
Texto y foto: Agencia Reforma


