21 julio,2018 2:31 pm

Diseñan investigadores mapa de intensidades sísmicas y daños en tiempo real

El objetivo del proyecto, a cargo de la coordinación de ingeniería sismológica del UNAM, es reducir la incertidumbre que se vive los primeros minutos después de un sismo.

Texto: EFE / Fotos: http://www.ssn.unam.mx 
Ciudad de México, 21 de julio de 2018. La elevada actividad sísmica que se registra en México ha provocado que investigadores de este país trabajen en un mapa de intensidades y daños en el territorio en tiempo real, para tomar mejores decisiones, dirigir la ayuda e informar con prontitud si se está o no ante un desastre.
El objetivo del proyecto, a cargo de la coordinación de ingeniería sismológica del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es reducir la incertidumbre que se vive los primeros minutos después de un sismo.
Tras el movimiento se produce un vacío de información en el que las autoridades no saben con precisión cuáles son los sitios más afectados o si se han producido daños en las estructuras de las edificaciones.

(Foto: http://www.ssn.unam.mx)

“Un movimiento telúrico tiene una sola magnitud; por ejemplo, la del sismo del 19 de septiembre pasado fue de 7.1, pero las intensidades que se produjeron respecto al mismo fueron muchas”, señaló el investigador Mario Ordaz Schroeder mediante un comunicado distribuido por la institución educativa.
“La intensidad sísmica es una medida local de la severidad del movimiento del suelo y está relacionada con la magnitud del temblor, pero depende de otros factores como la distancia desde el epicentro, el tipo de suelo o la ruptura de las placas tectónicas”, añadió.
Explicó que a las construcciones “no les importa” si el temblor fue de magnitud 7 u 8, lo que las puede afectar es cuánto se acelera el suelo en su base.
“Cuando tiembla, el suelo se mueve y esas aceleraciones se convierten en fuerzas de inercia sobre las estructuras por ello, la intensidad es una medida instrumental y objetiva relacionada con los daños estructurales”, detalló.
El experto dijo que la importancia de crear mapas de intensidad sísmica “muy poco tiempo después de que ocurrió un sismo” es necesario para registrar la aceleración en el suelo, mediante instrumentos denominados acelerómetros.
“La idea es llevar esos datos a un sitio central de recepción de manera automática, sin intervención humana, mediante infraestructura de comunicaciones y ya con los datos, un programa genera los llamados ‘shake maps’ y los difunde”, apuntó.
(Fuente: http://www.ssn.unam.mx)

Recordó que en México para generar los mapas se utiliza información que proporcionan diferentes instituciones, entre ellas el Servicio Sismológico Nacional (SSN), que opera el Instituto de Geofísica de la UNAM.
Ordaz Schroeder recordó que cuando se presenta un temblor se “dispara” automáticamente el proceso que toma los registros. El sistema identifica si se trata de un temblor o no y de acuerdo con los valores de aceleración, determina hacer público un mapa.
En los mapas el código de color que se utiliza es muy sencillo: rojo es “malo” y verde es “bueno”.
En el sismo del 7 de septiembre se creó una imagen que el especialista calificó como “escalofriante” ya que se observa un área de rojo intenso sobre Oaxaca y Chiapas, pero con tonos rojizos que llegaron hasta Veracruz y Puebla.
La Ciudad de México cuenta con una red de acelerómetros densa, de más de 100 instrumentos, que crean “mapas muy razonables de la intensidad”, como ocurrió con el sismo del 19 de septiembre y con otros más.
Señaló que la cobertura en todo el territorio mexicano es heterogénea, “muy buena en Guerrero y Oaxaca”, en donde hay una red que opera el Instituto de Ingeniería de la UNAM “y muy mala” en regiones como la noroeste de México.
(Fuente: http://www.ssn.unam.mx. El Servicio Sismológico Nacional no opera ninguna alerta sísmica. El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex) es operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico A. C. (Cires) y tiene como función advertir con anticipación a diversas ciudades cuando un sismo ya ocurrido se estima fuerte y puede causar daños. El Sasmex tiene sensores que cubren las regiones sísmicas de subducción de la placa de cocos y el sur del eje neovolcánico transversal en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Puebla y Oaxaca. Cuando se detecta un sismo, se estima en pocos segundos su tamaño y se envía el aviso por ondas de radio a las ciudades que difunden la alerta del Sasmex: la Ciudad de México, Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Morelos y Puebla. El Servicio Sismológico Nacional informa de manera oportuna y precisa sobre las características de los sismos ocurridos en México; proporciona la fecha y hora de origen, así como sus parámetros principales: magnitud, coordenadas geográficas del epicentro, localización –referencia a una localidad cercana al epicentro– y profundidad. el SSN cuenta con distribuidas prácticamente en toda la República Mexicana).