
Cientos de personas se reunieron el sábado al sur de Londres, donde incluso estuvo presente la duquesa de Cambridge, esposa del príncipe heredero Guillermo y chocan con agentes. Políticos critican la violencia policiaca
Madrid / Londres, 15 de marzo de 2021. Políticos de todo el espectro británico criticaron la intervención de las fuerzas de seguridad durante la vigilia por la joven Sarah Everard, asesinada por un policía, en la que se produjeron disturbios entre manifestantes y agentes.
La vigilia por Everard fue desconvocada tras advertir la Policía de que supondría una infracción de las restricciones impuestas para evitar contagios de coronavirus. La propia organización convocante, Reclama Estas Calles, anunció la anulación del acto.
Pese a ello, cientos de personas se reunieron el sábado en el parque de Clapham Common, en el sur de Londres, e incluso estuvo presente la duquesa de Cambridge, esposa del príncipe heredero británico, Guillermo.
Sin embargo, en un momento dado los asistentes mostraron su ira y protestaron por lo ocurrido, lo que derivó en altercados con la Policía, que intentó disolver la concentración.
El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, ha calificado de “profundamente perturbadoras” las imágenes difundidas de policías llevándose por la fuerza a mujeres participantes. “Las mujeres querían rendir homenaje a Sarah Everard. Deberían de haber podido hacerlo pacíficamente. Comparto su ira y malestar por la gestión que se ha hecho”, ha argumentado.
También el líder del Partido Liberal Demócrata, Ed Davey, ha criticado la “terrible” intervención policial que “causó daños y heridas”. “Hay millones de mujeres enfadadas y con pena por el horrible asesinato de Sarah Everard. Los millones de actos de agresión que sufren las mujeres a diario es el motivo de esta vigilia”, ha indicado.
El diputado conservador Steve Baker ha criticado la escena “atroz”. “Hay que cambiar la ley de confinamiento ya, Boris Johnson”, ha argumentado.
Everard desapareció cuando regresaba a su casa, hacia las 21.00 del miércoles 3 de marzo, después de visitar a unas amigas en el barrio de Clapham, en el sur de Londres. Su cuerpo fue localizado una semana después en una zona arbolada del condado de Kent, en el suroeste del país, y donde fue detenido el agente sospechoso, Wayne Couzens. Los restos mortales fueron identificados el viernes.
La Policía británica se defiende
La Policía británica defendió su actuación de la noche del sábado al reprimir con violencia la concentración de cientos de mujeres en Londres para protestar contra la violencia machista tras la muerte de Sarah Everard esta semana y por la que ha sido imputado precisamente un agente de las fuerzas del orden público.
“Se tomaron medidas cuando fue necesario”, dijo la comisionada adjunta de Policía, Helen Ball. “Cientos de personas estaban muy juntas y había verdadero riesgo de transmisión de coronavirus”, argumentó.
“La Policía”, añadió, “debe actuar por el bien del público, porque la pandemia no ha terminado, y los agentes hablaron con las manifestantes durante mucho tiempo para explicar la situación”. Ball lamentó que “un pequeño grupo comenzó a cantar contra los agentes, a empujarles y a lanzarles objetos”.
Las concentradas gritaron “Vergüenza” cuando la Policía comenzó a reprimir a algunas de las asistentes, y el grupo “Reclamad las calles”, uno de los abanderados de las manifestaciones, ha repudiado las imágenes que exhiben “cómo los agentes acaban reduciendo a las mujeres durante una vigilia contra la violencia machista”.
Texto: DPA / Europa Press


