
Destaca la ausencia de fuerzas de seguridad, en contraste con días anteriores en que se recrudece la violencia
Acapulco, Guerrero, 19 de abril de 2025. Unos 100 vecinos de la colonia La Mira participaron ayer en la representación del Viacrucis de este Viernes Santo con la intención de “sanar” el asentamiento urbano que fue el epicentro de la violencia en Acapulco hace apenas un par de semanas con varios muertos y negocios incendiados.
El camino de casi dos horas pasó por la glorieta de La Mira, donde el 7 de abril fue asesinado a balazos un trabajador de una tortillería, cuatro días antes murió de la misma manera una trabajadora de otra tortillería y fue incendiado un local, cuyos muebles quemados aún estaban ayer esparcidos en la calle 13 de Septiembre.
El 2 de abril mataron a un taxista también en la glorieta a la que se puede llegar por la calle Rubén Mora, una de las vías utilizadas por los católicos para hacer el Viacrucis que comenzó un poco antes de las 4 de la tarde en el parque de La Iguana, en el Barrio del Hospital, arriba del Pozo de la Nación.
Unos 70 católicos participaron desde el inicio de la escenificación de la historia de Jesús cargando su cruz hasta su muerte y poco a poco se fueron uniendo más, hasta llegar el centenar en la cancha del Fortín Álvarez.
El Viacrucis de La Mira fue organizado por la Comunidad Las Cuevas de la Mira del padre Hermann, cuya coordinadora América Ramos Torres, dijo que esta ceremonia religiosa es una forma “de evangelizar en toda la colonia”.
Comentó que “este año dudábamos si lo realizábamos o no por la situación de inseguridad, pero en oración era lo que platicábamos y decíamos, es que es necesario que lo hagamos, precisamente por esa razón, hacerlo sin miedo y pedir al Señor que toque el corazón de cada uno de los jóvenes, adultos, niños”.
“La intención es que sea la evangelización, más en estos tiempos en los que vemos que los jóvenes, y a veces muy niños, están perdiendo el camino, se están desviando y la intención es que regresemos al Señor”.
Ahondó sobre la petición: “pedirle al Señor que fuera sanando cada uno de estos lugares y corazones, sobre todo las personas afectadas”.
Ayer, los católicos, varios menores de edad, comenzaron a subir el cerro minutos antes de las 4 de la tarde haciendo las estaciones que forman parte de la tradición religiosa en la que el Viernes Santos muere Jesús, en las que colaboraron varias familias entregando agua y poniendo una mesa adornada en la entrada de sus casas.
Sin embargo, la festividad resintió los efectos de la violencia por la que murieron, “incluso algunas familias que comúnmente nos ayudaban con las estaciones, ya no las encontramos, ya no están; pero pidiéndole al Señor durante el trayecto, Señor, sana nuestra colonia, sana nuestras familias, sana nuestros jóvenes”.
Salvo un par de patrullas de la Guardia Nacional que pasaron rápidamente una calle arriba del Fortín Álvarez ninguna corporación de seguridad estuvo presente durante la representación católica que duró casi dos horas, a diferencia de la fuerte presencia policiaca que hubo tras los hechos violentos de las semanas pasadas.
“Cuando estábamos pegando propaganda, les preguntábamos a los de seguridad que si iban a estar por aquí el día de hoy (viernes), nos decían que no sabían, pero para bendición de Dios, hay un hermano que es paramédico y él nos venía acompañando en el camino”, en una moto delante de la procesión, guiando el tránsito.
La Comunidad Las Cuevas de la Mira del padre Hermann tiene 52 años de haber sido creada por el misionero de origen canadiense que llegó a Acapulco inicialmente por un periodo de descanso, pero se asentó en La Mira que “siempre ha tenido fama de inseguridad, pero a él precisamente no le daba miedo”.
Texto: Ramón Gracida Gómez/ Foto: Carlos Carbajal


