
Ciudad de México, 2 de diciembre de 2022. Alemania Federal protagonizó uno de los partidos más memorables en la Semifinal ante Francia, y perdió la Final ante Italia en el Mundial España 82.
Sin embargo, también fue protagonista en ese mismo Mundial de España 82 de uno de los sucesos más bochornosos en una Copa del Mundo al “amañar” un resultado a su favor junto con Austria para avanzar ambos a la segunda ronda y así dejar fuera a Argelia.
La Selección de Alemania Federal, dirigida por Jupp Derwall e integrada por figuras como el arquero Harald Schumacher, Uli Stielike, Paul Breitner, Pierre Litabarski, Karl Heinz Rummenigge y un joven Lothar Matthaeus, era amplio favorito para ganar y golear a Austria.
Pero, Alemania, que estaba sembrado en el Grupo 2 junto a Austria, Chile y Argelia, se había complicado el boleto al perder de manera sorpresiva en su debut ante Argelia al perder 2-1. En su segundo partido, Alemania aplastó 4-1 a Chile.
De tal forma, Alemania llegó al último juego de la fase de grupos con 4 puntos (anteriormente los triunfos valían 2 puntos), con la obligación de ganar ya que un día antes Argelia había vencido 3-2 a Chile y se había quedado con 4 puntos.
Austria, por su parte, había ganado sus dos primeros partidos y sumaba 4 unidades, pero si Alemania lo goleaba se desplazaba al tercer lugar y Argelia era el que se clasificaba.
Por lo que entonces, el 25 de junio en el Estadio El Molinón, en Gijón, 41 mil aficionados y el resto del mundo que siguió el juego por televisión fueron testigos de una actuación lamentable de parte de Alemania y Austria que se dedicaron a pelotear en el campo.
Al arrancar el primer tiempo todo parecía ir normal con Alemania buscando con vehemencia el arco de Austria, y al minuto 10, Horst Hrubesch anotó el 1-0, lo que suponía que la aplanadora alemana se iría sin piedad contra los austriacos.
Todavía unos minutos después, Wolfang Dremmler tuvo una aproximación clara ante el portero Friedl Koncilia mientras los austriacos hacían entradas fuertes sobre el representativo de Alemania.
El disimulo se les hizo tedioso, y Alemania y Austria enfriaron el juego a través de pases laterales o hacia atrás según quien tuviera el balón en su poder, el cual ninguno hacía el mínimo esfuerzo por irlo a pelear con fuerza.
Los 40 mil espectadores en El Molinón, indignados ante tal espectáculo protestaron con gritos de “¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Que se besen!, ¡Que se besen!”, e incluso apoyaron a Argelia con el grito repetitivo de “¡Argelia! ¡Argelia”, y hasta del equipo local Sporting de Gijón.
El único jugador de Austria que parecía no estar enterado del “pacto de no agresión” entre Alemania y su selección era Walter Schachner, quien sí luchaba por entrar al área rival y discutía con el árbitro pidiéndole que cobrara faltas a su favor.
Al pitar el árbitro escocés Bob Valentine el final, Alemania había vencido 1-0 a Austria, y se consumaba un amañado evidente.
Alemania y Austria avanzaban a la segunda fase con 4 puntos en primer y segundo lugar respectivamente, con mejor diferencia de goles mandaban a Argelia con 4 puntos al tercer lugar, y por lo tanto de vuelta a su casa.
El portero alemán Harald Schumacher abandonó la cancha encarando a la afición que lo abucheaba.
“No jugamos para ser populares, fuimos por el resultado. Eso es todo. Y se acabó”, dijo Harald Schumacher años después en un documental para TV Española.
Por su parte, Uli Stielike, quien jugaba en aquel entonces para el Real Madrid, también negó algún acuerdo con Austria.
“No hubo ningún acuerdo antes del partido. No veíamos la necesidad de ir a marcar 2 goles más teniendo el riesgo que en cualquier contragolpe te eliminan”, dijo Uli Stielike.
Lo sucedido aquella tarde que los diarios españoles bautizaron en sus titulares como “La Estafa del Molinón” o “La Desgracia de Gijón”, provocó que a partir del Mundial de México 86 y hasta la fecha todos los partidos de la última fecha en la fase de grupos se jueguen el mismo día y a la misma hora.
Texto y foto: Agencia Reforma


