
El gobernador Héctor Astudillo Flores se quiere dar baños de pureza al deslindar que la mayoría de delitos se cometieron antes de 2015, señala.
Chilapa, Guerrero, 3 de noviembre de 2019. El informe sobre desaparición de personas y delitos vinculados en el municipio de Chilapa de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) es desfasado, pero muy duro para el gobierno que debe tomarlo con mucha madurez y atender de manera urgente el tema, opinó el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza.
En declaraciones, indicó que el gobernador Héctor Astudillo Flores se quiere dar baños de pureza al deslindar que la mayoría de delitos se cometieron antes de 2015.
“En 2017, 2018 y el inicio de 2019, Chilapa vivió un infierno”, consideró y añadió que fueron los más terribles.
También dio su voto de confianza para que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador revierta la inseguridad y la violencia en el país.
Consultado al concluir la tradicional misa en la catedral de Chilapa, dijo que aunque no fue invitado a la presentación del informe especial de la CNDH el jueves pasado en Chilpancingo lo siguió y escuchó.
Afirmó que, a su juicio, unos de los puntos importantes fue la no revictimización, así como la urgencia de establecer un censo de personas desaparecidas, fosas clandestinas y restos humanos hallados en la región y la entidad.
Dijo que el gobierno del estado no se esperaba este informe duro y pidió tomarlo con madurez y buena voluntad para cambiar las cosas.
El prelado enfatizó que al igual que la CNDH, él ya había denunciado la corrupción y la simulación del gobierno en la situación de los altos índices de violencia.
De la postura del gobernador priista de que la mayoría de los delitos en Chilapa y sus alrededores se cometieron antes de tomar las riendas de la administración, el obispo consideró que se quiere dar baños de pureza y que los datos indican lo contrario.
Texto y foto: Luis Daniel Nava


