
Zihuatanejo, Guerrero, 13 de abril de 2026. El productor agropecuario y promotor ecoturístico de la comunidad Mesas de Bravo, en la sierra del municipio de Zihuatanejo, Bulfrano Bravo Espino, denunció que la plaga del gusano barrenador, que en las últimas semanas ha sido reportada como “desatada” en municipios vecinos como Petatlán, “ha escalado a una nueva y alarmante dimensión en la parte alta de la sierra de Zihuatanejo: ya no sólo afecta al ganado bovino y porcino, sino que ha comenzado a diezmar a la fauna silvestre”.
Ayer domingo, vía telefónica, Bravo Espino, señaló la crítica situación que atraviesan los pobladores de la zona alta del municipio, donde el parásito ha empezado a atacar a especies endémicas que, a diferencia del ganado, “no cuentan con nadie que las cure en el monte”.
Ante este panorama, hizo un llamado urgente a las autoridades de sanidad agropecuaria y ambiental, “para que intervengan antes de que la temporada de lluvias y de nacimientos en el bosque convierta la plaga en una catástrofe ecológica para la región”.
El conocido productor y promotor ecoturístico relató que recientemente localizaron crías de cotorra infestadas por las mismas larvas que atacan a las vacas, “vi algo muy triste porque encontré unas crías de cotorra bañadas de gusanos; ya se estaban muriendo, pero las rescatamos y las estamos curando”.
“Esto es preocupante y por eso quise que se dé a conocer, porque quienes somos del campo sabemos que en mayo nacen las chachalacas, las palomas y los venaditos”.
Explicó que el ciclo de reproducción de la fauna silvestre “en la Sierra Madre del Sur” coincide con los meses de abril, mayo y junio, “justo cuando la plaga parece estar en su punto más agresivo”.
Advirtió que, si las autoridades no intervienen, “el impacto ambiental será devastador, porque las vacas uno las atiende, pero a los venaditos nadie los puede curar en el bosque; si todas las crías que nacen en (la temporada de) las aguas vienen ya con ese problema, se van a morir”, lamentó.
En el caso del ganado, el campesino aseveró que la situación no es menor, y detalló que en la región de la sierra donde él vive, “no hay becerrito que nazca que no se enferme del ombligo; de ocho que me han nacido en estos días, a todos hay que estarlos curando”.
Incluso mencionó que animales domésticos como los cerdos, a los que se les coloca un arete en la trompa para evitar que escarben, resultan infectados casi de inmediato en la herida.
Esta nueva denuncia se suma a los reportes previos realizados en esta parte de la región de la Costa Grande, pues a finales de marzo, productores de Petatlán ya habían advertido que la plaga estaba “fuera de control” debido a la falta de supervisión en hatos ganaderos cuyos dueños residen en las zonas urbanas y no detectan las infecciones a tiempo, provocando la muerte de las reses.
Apenas el pasado 1 de abril, se confirmó que Guerrero ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en casos de gusano barrenador, con reportes que ya incluyen afectaciones en humanos en las regiones de la Costa Chica y la Montaña.
Sin embargo, el testimonio de Bulfrano Bravo pone sobre la mesa un riesgo del que poco se ha hablado, el exterminio silencioso de las especies que habitan la sierra de Zihuatanejo.
Brenda Escobar


