
Afirman los especialistas Efrén Villalvazo y Manuel Ruz que es necesario trabajar en el restablecimiento de la capa vegetal del lugar y realizar acciones paliativas mientras ésta se recupera totalmente y la gente pueda usar el lugar
Acapulco, Guerrero, 24 de octubre de 2025. A dos años del impacto del huracán Otis sobre Acapulco, el aspecto general del Parque Papagayo no deja de ser poco menos que desértico o desolador, pues si bien se han invertido millones de pesos en su remodelación, sólo se ve una nueva fachada con luces de colores y la lenta reforestación del entorno.
Luego de un breve recorrido, se observó que a la fecha y a pesar de la lenta recuperación de la vegetación no hay mallasombra, parasoles o pérgolas con plantas para proteger del sol a la gente que suele acudir a dicho parque destruido tras el impacto del huracán.
Tampoco se han recuperado las albercas ni se han rehabilitado las islas comerciales y sus baños, ni mejorado la pista de roller, que son sitios a los que los acapulqueños acuden siempre y no sólo en vacaciones.
Ante ello, especialistas como el ecologista Efrén García Villalvazo o el vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) Manuel Ruz Vargas, aseguraron que es necesario, incluso por salud, trabajar a la par del restablecimiento de la capa vegetal del lugar y realizar acciones paleativas mientras dicha capa se recupera totalmente y la gente pueda usar el lugar efectivamente.
Una inversión de millones
Fue el lunes 21 de julio cuando la gobernadora Evelyn Salgado Pineda inauguró la primera etapa de la rehabilitación del parque que inició en diciembre del 2024: 70 millones de pesos de gobierno del estado y 4.5 millones de pesos donados por la minera Media Luna, quedando pendientes dos etapas para completar la rehabilitación total y de las cuales no se sabe nada aún.
Ese mismo día pero en sus redes sociales la gobernadora compartiría que se renovó en esta primera etapa el sistema eléctrico, las instalaciones de agua potable, la red de alumbrado, los accesos principales, la Villa de la Niñez y la Piñata, aquella escultura ubicada frente a la avenida Cuauhtémoc, así como trabajos de reforestación del entorno sembrándose mil 500 árboles.
Cabe recordar que el parque, cuyo nombre oficial es el de Ignacio Manuel Altamirano, venía de ser intervenido por el gobierno federal y del estado con una inversión de 460 millones, obra que fue entregada en 2021 por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El recorrido
Durante un recorrido el miércoles por la mañana, alrededor de las diez, se constató que si bien van desapareciendo las marcas que dejaron los cientos de árboles y palmeras y arbustos arrancados del suelo por la violencia del huracán. El área infantil llamada Villa de los Niños, que se encuentra en las esquina de la Avenida Costera Miguel Alemán y calle Manuel Gómez Morín, no cuenta con ningún tipo de sombra artificial por lo que es prácticamente imposible utilizarla bajo el rayo del sol.
Lo mismo, con el área de juegos más adelante, sobre Costera, casi para llegar a la avenida Juan Sebastián El Cano, donde está también la pista de roller, misma que se reabrió a sólo cinco meses del paso de Otis.
Mientras que las fuentes del parque todavía no funcionan, la alberca de Costera también está fuera de servicio tal y como ocurre con las albercas interiores y hasta el lago.
A esa hora era poca la gente que circulaba al interior de las 22 hectáreas del lugar.
No obstante, en otro recorrido ya por la tarde se observó que cientos de personas caminaban por los senderos ya rehabilitados. Los niños disfrutaban de las áreas de juego y si bien el roller nunca ha tenido sombra, desde el paso de Otis sus usuarios, principalmente jóvenes, continuan sufriendo el calor.
Igualmente, las pequeñas islas comerciales y sus baños continúan destruidos, sin techo, abandonados, y aunque ya empezaron con la remodelación de una, a dos años del huracán, falta mucho por hacer.
Por su parte, mientras el restaurante El Nido ya funciona, la biblioteca Rosendo Pintos Lacunza recién hasta este viernes 24 de octubre dará muestras de vida con una exposición de la artista acapulqueña Ana Barreto luego de que tras el impacto del huracán dicha biblioteca fuera destruida y perdiera su acervo comprendido de unos 20 mil libros.
Un asunto de salud
Para el oceanólogo, ambientalista y asesor pesquero y acuícola Efrén García Villalvazo, es urgente que continué con la cubierta vegetal a como dé lugar: es un lugar importante desde el punto de vista recreativo, de producción de oxígeno y de salud”, desconociendo en qué se está invirtiendo el recurso para su remodelación pero aceptando que no es en la rehabilitación de la parte importante del parque.
Quien es coordinador técnico de la Asociación Pro Defensa y Conservación de la isla de La Roqueta A.C. recordó que cuando impactó el huracán sobre Acapulco en 2023, si algo le llamó la atención es que en todos lados, en toda la ciudad, no había prácticamente hojas pegadas en los pocos árboles en pie.
Desde el primer día, ya cuando salió el sol, “era un calor infernal el que había, se sentí incluso que te picaba la piel y ahí confirmamos un problema que tiene que ver con la evaporación de agua que producen los vegetales: la evapotranspiración”.
Esto es, explicó, “cuando la planta verde, con clorofila, está procesando el dióxido de carbono y produciendo oxígeno también está produciendo vapor de agua que es invisible y el que mejor absorbe la radiación ultravioleta”.
Así, bajo la situación actual del parque, aceptó, es peligroso para la gente estar recibiendo la radiación que actualmente entra directo y hasta el suelo ante la falta de árboles, por lo que más que un beneficio para la salud sería un daño señalando que es una buena opción, al menos para empezar, proporcionar sombras artificiales.
Sentido común
El vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) Manuel Ruz Vargas, recordó que existe la Norma Oficial Mexicana (NOM) 3001 Sedatu 2021 que establece los lineamientos para la planeación y diseño de espacios públicos urbanos.
En ella, dijo, se indica que en lugares como el parque Papagayo debe haber sombra natural o construida (pérgolas, velarias, techumbres y otros…) en al menos el 30 por ciento de la superficie del lugar y que en el caso del parque “mientras no exista la sombra natural que producen los árboles es necesario colocar elementos que la proporcionen”.
Es un asunto de sentido común, aseguró quien es profesor investigador de Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de Guerrero. “Un parque es una zona sombreada a donde vas a pasear, a descansar, y si no tiene las condiciones por supuesto que no te invita a ir. Si vas a esperar diez, quince años a que crezca las ceibas, pues mínimo hay que tomar medidas paleativas: mallasombra, parasoles o pérgolas”, pues afirmó el lugar no es un iguanario, desconociendo también, luego de sus propios recorridos, en qué se invierte el recurso, si es que hay, para su remodelación.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


