5 enero,2024 9:04 am

El Polyforum Cultural Siqueiros, paralizado; sigue el deterioro

 

Ciudad de México, 5 de enero de 2024. En el 50 aniversario luctuoso de David Alfaro Siqueiros, que se cumple mañana sábado, una de sus obras más emblemáticas, el Polyforum, permanece cerrado al público general, apenas disponible para eventos privados y grabaciones, y en un estado parcial de deterioro.

Asimismo, el proyecto arquitectónico que se prometió como la solución definitiva a sus problemas de conservación no ha avanzado sustancialmente desde 2017, como da cuenta la falta de trabajos actuales en el predio y el permiso de obra vencido desde septiembre pasado, a la espera del trámite de una segunda prórroga.

El Polyforum Cultural Siqueiros, inaugurado en 1971 en Insurgentes y Filadelfia, es una obra monumental con 8 mil 700 metros cuadrados de pintura, entre los 12 paneles de su exterior y el mural interior La marcha de la humanidad, que constituyen uno de los esfuerzos artísticos más ambiciosos de su autor.

La construcción de este recinto en la colonia Nápoles, alcaldía Benito Juárez, de la Ciudad de México, formado por un teatro, galerías, oficinas y el Foro Universal, fue un esfuerzo conjunto entre el muralista y el empresario Manuel Suárez y Suárez, el mecenas que lo financió.

No obstante, el hecho de que se trate de un inmueble privado con patrimonio nacional –toda la obra de Siqueiros fue declarada Monumento Artístico en 1980– ha complicado su conservación, por lo que desde hace más de una década no opera con normalidad.

En 2014, el empresario Alfredo Suárez, heredero del recinto que edificó su padre, lanzó una llamada de alerta al asegurar que afrontaba una situación insostenible para la preservación del monumento por la falta de recursos y el acelerado deterioro de los murales, por estar a la intemperie.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) rápidamente desmintió el riesgo en un comunicado, pero no comprometió recursos importantes para evitar que los daños se agravaran.

Ese mismo año se desató una fuerte polémica cuando el colectivo vecinal Vive BJ reveló un proyecto de la familia Suárez para rotar y desplazar el Polyforum unos metros hacia Insurgentes, con el fin de hacerle espacio a una torre de 57 pisos con departamentos, hotel, oficinas y comercios que ayudarían a financiar su preservación.

El proyecto, que fue descartado por su inviabilidad, provocó un enfrentamiento entre los propietarios, el INBAL y el gobierno de la Ciudad de México, a través de un juicio de amparo, exhortos legislativos, una petición de expropiación y el nombramiento del Polyforum como Patrimonio Cultural Urbano para impedir intervenciones en el espacio.

Tres años después, en 2017, las pugnas y tensiones llegaron a su fin cuando los Suárez, el gobierno de la capital del país y el INBAL acordaron un nuevo proyecto del arquitecto Esteban Suárez, nieto del mecenas que construyó el recinto, para erigir, en el mismo predio y sin desplazar al inmueble, una torre de usos mixtos a un costado del World Trade Center.

Este nuevo desarrollo incluye un mirador para observar los murales del techo del Polyforum, ofreciendo una perspectiva nunca apreciada por los visitantes, además de una nueva plaza pública de 6 mil metros cuadrados para observar las obras del exterior.

Para este efecto, se creó un fideicomiso con vigencia de 100 años de donde se obtendrían los recursos para su operación y restauración, en el que se consideraba que los primeros 30 millones serían aportados por la familia Suárez con el compromiso de que, con las ganancias de la llamada Torre Siqueiros, se destinarían anualmente 12 millones de pesos al mantenimiento.

Seis años después de la firma de ese fideicomiso, el proyecto sigue sin aterrizar y este mecanismo financiero no se ha puesto en marcha.

Texto: Francisco Morales / Agencia Reforma