21 julio,2026 4:34 am

El saldo de daños de Otis y el desempleo tras la insatisfacción en guerrerenses, dice sicóloga

 

Acapulco, Guerrero, a 21 de julio de 2026.- Luego de las estadísticas presentadas por el Inegi sobre la insatisfacción de los guerrerenses con la vida, la presidenta del Colegio de Psicólogos del estado de Guerrero, Leticia Guerrero Cortés, destacó que si bien entre los acapulqueños aumentaron los estados de depresión y ansiedad a raíz de la pandemia de Covid-19 y el huracán Otis, hay más conciencia para atender la salud mental y se ha desarrollado resiliencia, aunque enfatizó la importancia de atender los casos antes de que se vuelvan crónicos y afecten la vida diaria.

Expuso que las personas que perdieron su trabajo por los daños en hoteles o inclusive profesionistas ven la manera de sobrevivir con subempleo, vendiendo diversos productos o en los puestos laborales que encuentren Las mujeres son más susceptibles a estos padecimientos, pero junto con los jóvenes son quienes buscan a los especialistas para ellas o sus familiares.

El pasado miércoles El Sur publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado del Inegi, que indican que Guerrero es el cuarto estado cuya población se siente menos satisfecha con la vida actual, tiene un promedio de 5.36 en balance anímico general, mucha dificultad o dificultad para cubrir los gastos del mes, y el 12.7 por ciento cuenta con indicios de depresión.

Consultada al respecto y cómo repercute en la salud mental, habló de su apreciación de la población en Acapulco, recordó que la pandemia generó estados de ansiedad y depresivos y posteriormente hubo duelos por el huracán Otis, pérdidas materiales, de empleo, que “no fue para menos” sentirse de esa manera ante lo vivido, que tal vez ya había un antecedente en ciertas personas o una predisposición genética para disparar un primer episodio, pero ayudó bastante el apoyo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador con dinero para reconstrucción y enseres.

Dijo que ambos estados de salud son bastante comunes, que las personas pueden sufrirlos en cualquier parte de su vida por una experiencia traumática, pero lo importante es atenderlos a tiempo para evitar que se vuelvan crónicos, a veces incluyendo atención bipartita con psiquiatras en aquellos casos en los que ya afecte la vida diaria, porque no tienen ánimos de levantarse, bañarse, vestirse, ir a trabajar o hacer otras actividades.

Guerrero Cortés puntualizó que no todas las personas son iguales, cada quien ha desarrollado un nivel de resiliencia diferente, hay quienes se pueden recuperar emocionalmente con mayor facilidad y otros que no, pero consideró que hay más conciencia tal vez porque hay más información en redes sociales.

Ejemplificó en su mayoría son personas jóvenes las que llevan a consulta a sus padres o abuelos, porque el enfermo por su mismo estado no suele buscar ayuda, y su círculo cercano o laboral identifica los cambios, que las personas de mayor edad dan por sentado que es lo que les tocó vivir y sentir, pero los jóvenes piensan que hay derecho a tener una mejor calidad de vida.

Explicó que las mujeres son las que pueden tener mayores episodios depresivos y de ansiedad, pero se acercan a recibir atención e inclusive son quienes llevan a los hombres, a sus parejas, porque ellos siguen pensando que es una ofensa decirles que vayan a un psicólogo porque deben ser fuertes o se pondrá en duda su masculinidad

Trabajadores de hoteles se subemplearon; hasta los psicólogos no encuentran trabajo

“¿Cómo Acapulco no va a sentirse en crisis económica si vivió esta experiencia de Otis? De por sí no tenemos industrias y la industria hotelera pues se vio seriamente afectada”, expresó al mencionar que los trabajadores se quedaron sin empleo y se subemplearon vendiendo quesadillas en las playas, botellas de agua en semáforos, haciendo malabares, en el comercio informal, porque los acapulqueños no se cruzan de brazos y buscan la manera de salir adelante.

Agregó que no falta la señora que vende gelatinas afuera de escuelas, que incluso muchos egresados de Psicología no hallan trabajo, pero se juntan varios y ponen un consultorio, se van de cajeros en tiendas de conveniencia o se dedican a otras actividades, y que por eso admira a la gente de Acapulco, porque en las playas hay vendedores de todo tipo y músicos.

Subrayó que a pesar de todo en esta época de clausuras escolares hay festejos, las personas buscan de dónde sacar dinero, que para un niño que salió de preescolar se mató una res para preparar la comida y para otro se contrató un conjunto musical, que todos celebraban el Mundial de Futbol aunque no ganara o jugara México, y la gente trata de vivir lo mejor que puede, relajarse, reír, “igual y porque nos cayó el veinte de que vida solamente hay una”, porque nadie más ha vivido un Otis.

Los cuidadores a veces mueren antes que el enfermo, expone

Sobre la estadística de que el 40.5 por ciento de los mayores de 18 años cohabita con personas con enfermedades que requieren cuidados, opinó que hay muchas personas en Acapulco con diabetes, hipertensión, cáncer, insuficiencia renal, y afortunadamente tienen quien los cuide, pero que los cuidadores van a tener cansancio físico y emocional, y que inclusive a veces fallecen antes que el enfermo.

“No es fácil cuidar a una persona que requiere atención pues más allá de los médicos, están el aseo personal, trasladarlos de un lado al otro, y el cuidador puede afectarse de la columna, de la cadera, por el peso del enfermo, son muchas cosas”, expuso la psicóloga.

Añadió que una enfermedad crónica degenerativa o terminal conlleva a la depresión y ansiedad tanto para el paciente como para el cuidador, aunado al costo económico que hará que la familia se resienta por no poder comprar medicamentos, y destacó programas como Salud Casa por Casa para que los cuidadores no se sientan tan solos.

Contó que ella padeció una fuerte depresión por la muerte de un hijo, pero ahora es feliz, una madre resiliente, en duelo, empática y le va muy bien con el trabajo tanatológico en su consultorio porque puede comprender a sus pacientes y sigue pasando que el dolor se reaviva en diferentes momentos del año, pero se siente satisfecha de ayudar y transmitir que se aprende a vivir con estos padecimientos.

Yee Trujillo