
Con casi medio siglo de historia, el grupo londinense presenta sus clásicos ante 55 mil personas
Ciudad de México, 22 de noviembre de 2024. Maleable y consistente, la “Doncella de Hierro” revivió sus mejores gestas musicales y sus admiradores la hicieron suya por una noche.
Iron Maiden, la agrupación británica que camina por la senda del metal desde hace casi cinco décadas (empezaron en 1975), presentó una especie de carnaval rockero y poderoso en el Estadio GNP este miércoles, en el que abundaron la pirotecnia y el amor incondicional.
“¡Hola, México!”, gritó en español Bruce Dickinson, el vocalista. “No queríamos que miles de personas se perdieran el show. Son 60 mil personas las que vinieron a vernos y eso es encabronadamente bueno… Esto es alucinante”, justificó, ya en inglés, luego de su salida, a las 21:15 horas, pasada la hora programada y debido a que mucha gente llegó tarde al recinto.
En su primera parada por Latinoamérica, antes de brindar conciertos en Colombia, Chile, Argentina y Brasil, el grupo desplegó el programa de The Future Past World Tour, el cual detonó un ambiente explosivo para los 55 mil fans que entraron, según el reporte de OCESA.
El público formó un mosaico multicolor en el interior del inmueble de Iztacalco con indumentarias para la intermitente lluvia, ya que se protegió con ponchos, impermeables, chamarras, gabardinas y rompevientos de todos los colores: amarillo, naranja, gris, rojo, azul cielo y dorado.
“Tenemos que venir más a México. Esto es algo increíble. Hay canciones que conocerán, algunas ¿no tanto? Pero esto es una gran aventura”, exclamó Bruce a medio concierto.
La banda, que tuvo a Ágora y Disturbed como teloneras, ejecutó magistralmente piezas como Stranger in a Strange Land, The Writing on the Wall, The Prisoner y Can I Play With Madness, básicamente del mismo repertorio que ha manejado en toda la gira.
Dickinson, quien le ha dado identidad a la banda londinense, encandiló con la potencia de su voz y su derroche físico en canciones clásicas como Fear of the Dark y Alexander the Great.
Steve Harris en el bajo y teclados, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers en las guitarras y Nicko McBrain en la batería y percusión mostraron su destreza al electrizar a la audiencia con solos y riffs que ya son de culto.
Iron Maiden ha alcanzado incluso a nuevas generaciones gracias a videojuegos, al arte fantástico en redes, por poner un par de ejemplos, y cerró con sus éxitos Hell On Earth y Wasted Years, que, como la mayoría de las demás rolas, fueron versiones extendidas para el directo.
Justo en el encore, el cantante salió con un sombrero de charro que, luego de unos instantes, arrojó hacia la audiencia.
Eddie, el emblema de rostro macabro y carismático de la banda que fue creado para dar la cara por los músicos, fue testigo de lo que hizo su equipo de metaleros en escena: provocó, emocionó, enloqueció. Guitarrazos y estruendosos gritos fueron mezclados con las notas de los temas.
Texto: Juan Carlos García / Agencia Reforma


