22 abril,2018 7:24 am

En el NAIM aterrizan ya la crisis hídrica y la transa inmobiliaria

Las declaraciones de Carlos Slim contra Andrés Manuel López Obrador pusieron en el candelero el tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, proyecto al cual se ha opuesto el candidato presidencial que sigue como puntero en las encuestas. Sin embargo, a decir de especialistas, más allá de la discusión política el asunto tiene que ver con peligros reales de una crisis hídrica en el Valle de México y con un colosal negocio inmobiliario en el Estado de México.

Texto: Jenaro Villamil / Agencia Proceso
Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México. El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) se convirtió en el eje del debate que llevó esta semana a la primera confrontación pública entre Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, y el candidato puntero en las encuestas electorales, Andrés Manuel López Obrador, en medio de un intenso golpeteo mediático contra el aspirante presidencial de Morena.
El lunes 16 Slim convocó a una conferencia de prensa para argumentar en favor del proyecto que se construye sobre los terrenos de lo que fuera el lago de Texcoco y sentenció, en clara referencia a López Obrador, que “los candidatos no tienen por qué opinar de algo que se decidió hace cinco años”.
“Ahorita no veo qué discuten. Lo único que yo concluí analizando el proyecto es que tienen que revisarlo más a fondo con todas sus consecuencias, sus efectos. Este es un paradigma detonador de desarrollo fantástico”, argumentó Slim y comparó esta obra con el Canal de Panamá, por los beneficios económicos y sociales que traerá a los 5 millones de habitantes de los municipios conurbados.
“La racionalidad del proyecto es indiscutible, no veo muchas alternativas y la única que hay está clara”, sentenció. Al ser cuestionado sobre la viabilidad del proyecto alterno de Santa Lucía, el magnate opinó que “fue hecho por gente seria, pero no es viable por la lejanía, además de que tendrían que alternarse las operaciones ahí y en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”.
Si bien defendió la viabilidad de la obra de infraestructura más ambiciosa de este sexenio, Slim deslizó una crítica al NAIM, señalando que hubiera preferido que fuera una concesión, como operan las otras 35 terminales áreas del país, porque “es una regla universal que la obra pública cuesta más y tarda más que la obra privada”.
La respuesta al desafío de Slim fue inmediata. Pocos minutos después de la conferencia del dueño de Grupo Carso, López Obrador afirmó que “respeta, pero no comparte” el punto de vista del empresario y le reviró: “Si es como dice él, un buen negocio, que lo haga con su dinero; si lo hace así se le puede dar una concesión”.
López Obrador deslizó la posibilidad de que Slim hubiera sido presionado por la Presidencia o por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari “para tratar de contrarrestar el avance de su movimiento. Pero no les va a funcionar”.
Slim no volvió a mencionar nada, pero el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez, descartó que hubiera habido comunicación entre Peña Nieto y el dueño de América Móvil.
“No habrá un Taj Mahal”
En entrevista con este semanario, el ingeniero Javier Jiménez Espriú, propuesto como secretario de Comunicaciones y Transportes en el gabinete de López Obrador, baja un poco el tono de la confrontación señalando que “Slim no dijo que no fuera factible el aeropuerto de Santa Lucía. Sólo dijo que estaba muy lejos”.
Jiménez Espriú admite que se pueden realizar las obras del NAIM en el lago de Texcoco, pero no se terminarán en 2020. “No le vamos a echar más dinero bueno al malo. Nosotros pedimos que paren las inversiones momentáneamente”, afirma. “Entre los ingenieros sabemos que no existe obra imposible, pero sí hay obras incosteables. Y el nuevo aeropuerto en Texcoco es una de ellas”, insiste.
“Si se diera el caso de que ganemos las elecciones presidenciales, desde el 3 de julio hasta el 30 de noviembre de este año vamos a revisar y vamos a tener un nuevo aeropuerto, pero a un costo muy inferior al actual. No tendremos la réplica del Taj Mahal, muy bonito y ostentoso, pero que está en una zona sísmica, que se va a hundir y que se convertirá en un elefante blanco”, abunda el ingeniero con un dejo de ironía.
–¿Por qué rompió Slim su tradicional cautela para meterse en temas de campaña electoral? –, se le pregunta a Jiménez Espriú.
–No entiendo por qué salió el ingeniero. Lo conozco desde hace 60 años, porque ambos fuimos estudiantes en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. No debió salir porque él tiene un claro conflicto de interés por todos lados: su yerno arquitecto ganó el contrato para el diseño de la terminal, su constructora ganó el concurso de la pista 3 y él invirtió en la Fibra E, que le permitirá pagarle a él como contratista al mismo tiempo. La tasa de ganancia de 10 a 15% de esta Fibra E es un crédito carísimo para el gobierno.
La “bomba de tiempo”
Desde un ángulo distinto a la viabilidad económica de la nueva terminal aérea, José Luis Luege Tamargo, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el sexenio de Felipe Calderón y secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales en el de Vicente Fox, opina que “si hacemos el costo-beneficio en términos medioambientales e hidrológicos de la construcción de la infraestructura aeroportuaria, nos saldrá más caro el caldo que las albóndigas, porque los recursos para la mitigación y el reordenamiento territorial serán tanto o más cuantiosos que el propio aeropuerto”.
Entrevistado por Proceso, Luege Tamargo coincide con Slim en un punto: “La sobreexplotación del manto acuífero del Valle de México es una bomba de tiempo”, pero advierte que esta bomba se detonará más rápido con la obra de infraestructura aeroportuaria, que abarca 4 mil 431 hectáreas, pero que impactará ambientalmente en las 11 mil 600 hectáreas de toda la zona que constituyó el Plan de Recuperación del Lago de Texcoco (decretado en 1971 y olvidado con los años), dejará sin agua a municipios conurbados y altamente poblados como Ecatepec, Texcoco y Atenco, y afectará a todo el Valle de México.
“Yo soy más radical, incluso que López Obrador; si no hay un plan de reordenamiento ecológico, urbano e hidrológico que vaya junto a la construcción del nuevo aeropuerto, está en riesgo la seguridad de los 20 millones de habitantes del Valle de México”, sentencia.
Luege, quien argumentó contra la viabilidad del NAIM en la zona de Texcoco antes de que Enrique Peña Nieto anunciara el proyecto, en septiembre de 2014, afirma que “detrás de un gran proyecto de infraestructura aeroportuaria se encubre un enorme e irregular negocio inmobiliario” en los terrenos aledaños a la terminal.
Luege expone a Proceso las diferencias de los proyectos originales del aeropuerto en Texcoco, durante el gobierno de Vicente Fox, el plan abandonado de Tizayuca, las del actual proyecto del NAIM, así como las bondades o problemas con una terminal aérea en Santa Lucía.
Para el ex director de la Conagua el problema principal no es sólo dónde se ubicará el aeropuerto, sino la ausencia de cualquier referencia al Plan Lago de Texcoco en la Manifestación del Impacto Ambiental de esta gran obra, así como la afectación que se ha realizado a las obras hidrológicas que se hicieron durante su gestión.
“Se afectó la planta de bombeo Planta Colorado, que fue una inversión de mil 600 millones de pesos. Se abandonó todo programa de regulación hidrológica, que era el centro del Plan Lago de Texcoco. Se eliminó el proyecto de parque ecológico que incluía la recuperación y reforestación de la zona, así como la construcción de lagunas de captación de agua (para aprovechar los ríos de la cuenca de la parte oriente) y de lagunas de regulación”, enumera.
“La única manera de evitar que sigamos afectando hidrológicamente esta zona son las lagunas de regulación. Dijeron que iban a construirse lagunas artificiales en el proyecto del NAIM. No es cierto. No hay nada”, afirma quien ahora es asesor de Margarita Zavala.
Sobre el Lago Nabor Carrillo, aledaño a la zona del NAIM, Luege advierte que “lo van a secar” y están violando la declaratoria de área natural protegida para la anidación de aves migratorias, porque a esta zona llegan 150 mil de ellas.
“Mis tres temas en torno al nuevo aeropuerto son el ambiental, el hidrológico y el urbano. Y no se incluyeron en el proyecto. Habrá un costo para el sistema de regulación. Otro costo por el desmantelamiento y remediación de los suelos del actual aeropuerto y de la terminal aérea de Santa Lucía”, abunda.
“¿Cuáles son los planes de desarrollo urbanos y municipales para defender la sustentabilidad de los habitantes de Texcoco, Atenco y Ecatepec? No hay nada. Y se quedarán sin agua”, opina.
(En la imagen: Slim muestra un mapa del proyecto del NAIM, en su conferencia de prensa del 16 de abril pasado. Foto: Moisés Pablo / Cuartoscuro / Archivo)