2 noviembre,2021 4:54 am

En el Panteón Estatal Forense no se aplican los protocolos para identificar los cuerpos: activistas

Después de cinco años ningún cadáver ha sido reclamado porque la Fiscalía no hizo estudios de ADN ni confrontas con los colectivos de desaparecidos, señala Sandra Román de Madres Igualtecas. En los próximos días la CIDH podría aceptar el caso de su hija

Chilpancingo, Guerrero, 2 de noviembre de 2021. 524 cuerpos se quedaron sin ofrenda en la celebración del Día de Muertos, olvidados y guardados en el Panteón Estatal Forense, los familiares no saben de su existencia y la Fiscalía del General del Guerrero (FGE) no aplica los mínimos protocolos para que sean identificados.

El 6 de diciembre de 2016 el polémico fiscal del estado, Xavier Olea Peláez cambió las fosas comunes por un Panteón Forense que fue construido en el cementerio privado La Paz, del ex dirigente estatal del PRI, Heriberto Huicochea Vázquez, ahí llegarían cuerpos sin identificar de los municipios de Acapulco, Chilpancingo e Iguala.

Después de 5 años ningún cuerpo ha sido reclamado porque la Fiscalía “no hizo estudios de ADN, no hizo confrontas con los colectivos de desaparecidos y la gente tiene miedo de ir a levantar un acta al Ministerio Público (MP) del estado porque saliendo los matan”, señaló vía telefónica Sandra Román Jaimes del colectivo Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos.

A Sandra Luz le desaparecieron a su hija Ivette Melisa Flores Román el 14 de octubre de 2012, desde ese día no sabe de ella y jamás pisó un Servicio Médico Forense (Semefo) en el estado de Guerrero, porque si levantaba un acta de denuncia de la desaparición de Melisa le dijeron que se iba a morir.

A su hija, “la levantó la Policía Municipal de Iguala dos años antes de que desaparecieran a los 43 (estudiantes de Ayotzinapa), se la llevaron de mi domicilio, no hubo ningún peritaje, no hay ni carpeta de investigación, aquí (en Iguala) me dijeron que si denunciaba me mataban, entonces me tuve que ir a México para que pudiera hacer una denuncia para que buscaran a mi hija”.

Después de 8 años la activista no sabe si el cadáver de su hija se encuentra en el Panteón Estatal Forense, porque “ahí sólo guardan cadáveres, no tienen el perfil genético de los cuerpos que llevan y tampoco los cotejan con los colectivos de desaparecidos que buscan a sus familiares, si eso hicieran nos ayudaría mucho, y tal vez de los más de 500 cuerpos que están en ese Panteón algunos serían de nosotros, nos evitarían de estar buscando a nuestros hijos, hermanos o padres”.

Sandra Luz Román es una de las primeras mujeres que comenzó a buscar a su hija antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, su lucha ha recibido amenazas constantes y actualmente ha recuperado 39 cuerpos entre Chilpancingo e Iguala, de los cuales sólo han sido identificados seis.

En los próximos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) podría aceptar el caso de su hija como la primera mujer desaparecida forzadamente en México.

“El presidente (Andrés Manuel López Obrador) dice que los homicidios van a la baja, pero los desaparecidos van en aumento, yo digo que si ya los mataron y los desaparecen es doble delito, por eso nosotros les decimos que ya le paren, para nosotros los desaparecidos pueden estar muertos, ya tenemos mucho buscándolos, pero el gobierno convierte todo en estadística, si no hay justicia que al menos haya un precedente, ya no nos queda más, pero que el presidente no sea omiso de nuestra realidad”, exclamó la activista Sandra Luz.

“No pueden cotejar con absolutamente nada todos los cuerpos que estuvimos entregando”

El Panteón Estatal Forense fue construido por el ex fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez y en un principio alojaría a 400 cadáveres sin identificar que se encontraban en las morgues de Acapulco, Iguala y Chilpancingo. Después se construyeron más cajones para otros 620 cuerpos, lo que suman mil 20 gavetas.

Las gavetas están por módulos y son identificadas por números, los trabajadores meten los cadáveres en bolsas, con una hoja de identificación que es metida en una botella de plástico donde sólo viene “el lugar donde fue encontrado, algunas señas particulares y sin ninguna identificación genética”.

“El panteón forense no está trabajando como debería trabajar, porque nada más almacenan los cuerpos que se recuperaban cerca de Chilpancingo, Iguala, Acapulco, pero los que se recuperan en otros municipios quedan en otros lugares. Además no tiene reactivos de ADN, no hay posibilidades así de identificar los cuerpos, entonces son cadáveres que siguen perdidos”, expuso en una llamada telefónica Margarita López Pérez, del colectivo Buscando Cuerpos.

“No hay una base de datos, no pueden cotejar con absolutamente nada todos los cuerpos que estuvimos entregando nosotros, entonces nosotros recurrimos a la Fiscalía General de la República (FGR), ahí si se tienen reactivos y personal suficiente para hacer los estudios, muchos cuerpos de Guerrero que hemos entregado fueron por eso, pero si se los hubiéramos dejado a la Fiscalía de Guerrero ahí seguirían guardados”.

Yahaira Guadalupe Bahena, hija de Margarita López desapareció el 13 de abril del 2011 en Oaxaca, dos años después recuperó el cuerpo de su hija y desde ese año se ha dedicado a buscar desparecidos en gran parte del país y en especial, en las regiones Centro y Costa Grande de Guerrero.

“Yo he recuperado cientos de cuerpos en Guerrero, en especial en Chichihualco y en La Unión, especialmente en el pueblo de Las Hamacas recuperamos 120 cuerpos. En Chichihualco recuperamos 35 cuerpos que nos quemaron por negligencia del Ministerio Público (de Guerrero) que fue con nosotros, hemos recuperado infinidad de cuerpos que ya hasta la cuenta perdí”, reveló.

Para la activista el modus operandi de la delincuencia en todo el país “fue desaparecer los cuerpos porque así no quedaban evidencias, Los Zetas fueron los que comenzaron desapareciendo y cocinando como ellos les llamaban, a las víctimas. En Michoacán y Guerrero fue sepultando a las víctimas en sus casas, en los ranchos que les quitaban a las personas, las cifras oficiales de los desaparecidos jamás las va a reconocer el gobierno”.

“En este caso los desaparecidos van al alza, pero nadie los contabiliza. Otra de las razones porque los desaparecen es porque miles de familias tienen miedo de denunciar, aún cuando ya hay más apertura, mucha gente cuando va a denunciar en los estados son amenazados por los mismos fiscales especializados en búsqueda de desaparecidos, y la gente lo que prefiere es ya no denunciar”.

Margarita López expresó que la nueva gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, “tiene un trabajo muy grande por hacer en cuanto a la entrega de cuerpos, porque son muchísimos los que se albergan (en el Panteón Forense), yo creo que si ella tiene la voluntad como mujer, la empatía y la solidaridad con las madres nos va a ayudar, que meta más personal para la identificación de los cuerpos y que pueda hacer la entrega de ellos a sus familiares”.

El miércoles, Margarita López entregará otro cuerpo de un guerrerense identificado en las instalaciones de la FGR, donde de su bolsa tendrá que pagar los gastos funerarios, “entonces, con mayor razón, jamás el Estado mexicano va a reconocer que tiene un deber con las familias y el primero de ellos es pagarle los gastos funerarios, pero ni eso pueden pagar”.

Texto: Lenin Ocampo Torres/ Foto: Jesús Eduardo Guerrero