
Abelardo Martín M.
De toda actividad humana se obtienen aprendizajes, y uno de los más difíciles y comunes es el que se refiere a la confianza de quien va arriba o en la delantera en cualquier competencia y que, al final, esa seguridad súbita y fugaz culmina en derrota. En todos los deportes y en la vida no puede permitirse uno el confiarse. Jannik Sinner el tenista que hasta ayer era el número 1 del mundo estuvo “a nada” de derrotar al entonces número 2 en el planeta, Carlos Alcaraz, y perdió porque se confió y su adversario le sacó –literalmente– el triunfo en el torneo francés de Roland Garros, de la bolsa.
Lo mismo ocurre en la competencia política. Las recientes elecciones para elegir jueces, magistrados y ministros del poder judicial de la federación podría reflejar “la derrota” del gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheimbaum, aunque también podría significar su triunfo en tanto que se llevaron a cabo en todo el país los comicios correspondientes y de ahí, de acuerdo a la ley, se habrán seleccionado a quienes serán los responsables de la impartición de justicia en todos los procedimientos o litigios que conozcan en el cumplimiento del mandato que les otorgaron los votantes que decidieron participar en el proceso.
Un aparente triunfo puede convertirse en una derrota si quien va arriba o en la delantera se confía e involuntariamente se distrae. En la culminación de un proceso complejo y difícil por lo novedoso, se llevó a cabo la elección del nuevo Poder Judicial, que en breve le dará a la nación una nueva Corte Suprema de Justicia, así como magistrados y jueces que renovarán el anquilosado sistema heredado de la época neoliberal.
Los críticos de la 4T han censurado y enfatizado el bajo nivel de la participación popular, aunque hacen de lado que la elección fue ordenada y pacífica, y que se trata de una innovación en el mundo que tardará en ser comprendida y asimilada por la ciudadanía de manera cabal. Se trata de un buen comienzo que en el futuro mejorará y se perfeccionará, sin duda alguna. Para cumplir la voluntad popular primero hay que conocerla. Los adversarios del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de Andrés Manuel López Obrador o de Claudia Sheimbaum Pardo, hicieron una amplia y, según algunos, eficiente movilización para “convencer” a los ciudadanos de abstenerse de ir a las urnas y votar, cuando que el rasgo primario y más importante de tal condición y derecho es el ejercicio cabal de las obligaciones y privilegios del “ser ciudadano”, participar y votar, cumplir con la ley y contribuir a la construcción del bienestar social común.
Quienes festinan la abstención como estrategia electoral y política contribuyen a mantener en un estado de indiferencia y analfabetismo a los ciudadanos, quienes de ese modo, se desentienden de los asuntos públicos e impiden la canalización correcta de la oposición y de las opiniones contrarias. Quien no participa renuncia, implícitamente, a su derecho de opinión y de crítica, en tanto que, por voluntad propia, decide dejar que otros tomen las decisiones por él. Una auténtica aberración cívica.
Mientras ello ocurría, el país es acosado desde el territorio vecino, como resultado de la línea política instaurada por Donald Trump. El episodio más reciente, luego de la militarización de gran parte de la frontera, ha sido la puesta en marcha de redadas contra la inmigración de origen latino en California, entre cuyas víctimas se encuentra una docena de detenidos de origen mexicano. El gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum ha expresado su rechazo a estas medidas, y se ha generado en Los Ángeles un descontento que se ha expresado en protestas callejeras, frente a las cuales se ha utilizado la represión con la Guardia Nacional estadunidense.
En otros frentes, por un lado se ha anunciado la duplicación de los aranceles impuestos al acero y al aluminio, que causará graves perjuicios a la industria de ese ramo, y en general a la economía nacional, cuyas repercusiones se resentirán en los próximos meses. En otro ámbito, la Suprema Corte de Justicia de aquel país ha fallado en contra del gobierno mexicano, en la demanda emprendida por éste contra las armerías norteamericanas, cuyas ventas sin control les ha permitido a los cárteles mexicanos pertrecharse y alimentar el clima de violencia e inseguridad que la nación padece. El gobierno mexicano ha protestado la decisión judicial, pero el mal está hecho.
A las tensiones externas se suman los conflictos internos. El más notables es la movilización de los maestros afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, que durante tres semanas se manifestaron en la ciudad de México y en otras plazas, con una serie de demandas, algunas legítimas, otras inalcanzables, en un tono que fue subiendo de agresividad a lo largo de los días, hasta llegar a extremos como bloquear Palacio Nacional para trastornar las actividades de la Presidenta de México, intentar penetrar por la fuerza a la Secretaría de Gobernación, vandalizar la sede de la Secretaría del Bienestar, o quemar las oficinas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la organización mayoritaria de los profesores, a la que la CNTE exige desconocer. Luego de eso levantaron su plantón, pero han amenazado con hacer un “marcaje” de las actividades de la doctora Sheinbaum.
En esa radicalización han jugado un papel central los afiliados a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación, CETEG, que en paralelo también han protagonizado protestas violentas en Chilpancingo, Acapulco y otras poblaciones de la entidad. Su beligerancia hizo que la Presidenta Sheinbaum cancelara de última hora la gira que planeaba para el pasado fin de semana en Guerrero.
Además de la ofuscación magisterial, Guerrero continúa sufriendo la violencia más cruda, la que generan las bandas criminales, lo mismo responsables de asesinatos de alcaldes y personajes políticos, que de ataques como el que la semana pasada ocurrió en Zihuaquio, un pequeño poblado situado en el municipio de Coyuca de Benítez, asediado por grupos del narco, con tres víctimas mortales. Los pobladores de ese lugar ya habían tenido que abandonar su comunidad en años pasados por los mismos motivos; cerca de ahí, en Vallecitos de Zaragoza, municipio de Zihuatanejo, delincuentes emboscaron a elementos de la Guardia Nacional, nueve de los cuales resultaron heridos.
Mientras la entidad vive tensiones en estos diversos ámbitos que hemos relatado, la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, enfrenta acusaciones de la Auditoría Superior del Estado porque no ha comprobado el ejercicio de casi 900 millones de pesos de fondos federales. La presidenta municipal se defiende aduciendo que eso sólo lo debe comprobar ante la Federación y no ante una instancia estatal. Pero por lo pronto se ha amparado, y contestado con una enigmática frase: en Guerrero todo se puede, lo cual puede interpretarse como confesión implícita o como un mensaje de superación, todo es posible.
Así ha transcurrido una primavera caliente en el planeta, en el país y en Guerrero. Calentamiento global, le llaman los estudiosos del clima, aunque por lo que se observa, también tiene consecuencias en la vida y las relaciones políticas de todo nivel. Pero sobre todo, como en los deportes, la competencia no ha terminado y nadie, todavía, puede “cantar victoria”, mucho menos “adelantar vísperas”, porque en el juego de la política, como en el tiempo reglamentario del futbol o de cualquier deporte, la última fracción de segundo también cuenta y no es posible confiarse. Así están los ejemplos de Sinner en el tenis o del compatriota destacado ciclista Del Toro en el Giro de Italia.


