
La investigadora de la organización InSight Crime, Victoria Dittmar, señala que la metanfetamina se volvió una alternativa al crack en EU y en México el consumo es “altísimo”
Acapulco, Guerrero, 14 de febrero de 2025. Las drogas sintéticas se están volviendo más populares en Estados Unidos, pero “es erróneo” decir que ya desapareció el negocio de la heroína, producto de la amapola, planteó Victoria Dittmar, investigadora en México de la organización InSight Crime, que realiza investigación y análisis sobre crimen organizado en Latinoamérica.
Consultada por El Sur, acerca de los datos de erradicación de la amapola y localización de laboratorios de drogas en Guerrero, la experta indicó que la metanfetamina se volvió una alternativa al crack para los consumidores estadunidenses y en México el consumo es “altísimo”.
Sin embargo, consideró plausible el aumento del precio de la amapola, como lo plantearon campesinos de la región Sierra, por las operaciones de decomiso en la frontera del norte enfocadas en fentanilo, lo que provoca mayor “riesgo” para las organizaciones criminales que trafican drogas entre ambos países.
También estimó que tiene sentido que campesinos que sembraban amapola se traspasaran al cultivo coca durante los años de la caída del opio en Guerrero, como lo demuestran datos del Ejército publicados este miércoles por El Sur.
El lunes se dio a conocer en estas páginas que campesinos guerrerenses han regresado al cultivo de la amapola, que se abandonó en los últimos años ante la incertidumbre de la continuidad del programa Sembrando Vida; además, está aumentando el precio y consideraron que pudiera subir por el cierre de las fronteras con el nuevo gobierno estadunidense.
Por otra parrte, el miércoles se publicaron datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) que dan cuenta que la siembra de amapola fue mínima en 2024, porque fueron erradicadas apenas 42 hectáreas.
Por teléfono, Victoria Dittmar profundizó sobre la transición de la heroína al fentanilo, una de las razones por las que cayó el valor de la amapola en los últimos años.
“El consumo de heroína viene de hace muchos años, pero hubo un poco por esa época de la década de 1990, los 2000, de un alto consumo de heroína, relacionado con la crisis de opioides. Ya era más difícil a ciertos medicamentos que estuvieran clasificados como opioides, para tratar cualquier tema médico y muchos usuarios recurrieron a la heroína en las calles”.
Pero a los consumidores de heroína se les empezó a vender fentanilo, “volver a la heroína es casi imposible. Sobre todo lo que dicen es que el síndrome de abstinencia es tan fuerte que la heroína no te sirve para nada”.
En este contexto, la marihuana fue legalizada en muchos estados de Estados Unidos, lo que resultó que “en general hubo un cambio de las drogas en base de plantas en México, tanto de heroína y marihuana. Ya no son redituables, las drogas sintéticas se están volviendo más populares”.
La hoja de coca y la metanfetamina
El Sur dio a conocer más datos de la Sedena obtenidos a través de una solicitud de información, que muestran que en los años de la caída de la siembra de amapola, paralelamente en Guerrero se ha tenido presencia la droga sintética metanfetamina, acaparando el 63 por ciento de la orientación de los laboratorios de drogas localizados desde 2014. En 2021 comenzó la plantación de la hoja de coca.
La investigadora de InSight Crime remarcó que la producción de hoja de coca requiere condiciones climáticas específicas, razón por la cual se producía sólo en Sudamérica, pero en los últimos años comenzó la producción en Centroamérica, donde “ha sido una especie de experimentación para ver si jalaba”. Lo que podría explicar el caso de Guerrero, muy particular en el país, porque concentra prácticamente todos los plantíos registrados.
“Sí tú ya eres un campesino y ya tienes toda la infraestructura para cultivar lo que sea. Tiene más sentido que cambies un cultivo ilícito por otro”, indicó.
Escenario diferente, precisó, a la posible transición del cultivo de amapola a la fabricación de metanfetamina, que no es tan directa pese a la posibilidad de que sí haya casos, “porque es una infraestructura totalmente distinta y es un conjunto de conocimientos totalmente distintos, porque ya estás hablando de drogas sintéticas. Requieres acceso a un montón de químicos”.
La experta relató que los primeros casos de producción de metanfetamina se dieron a finales del siglo 20, sobre todo en los estados de Colima y Michoacán, pero su auge llegó en 2008.
“Siguen estando, en su mayoría, en el occidente del país, sobre todo en las zonas de Sinaloa, Jalisco, Michoacán. Pero sí estamos viendo ejemplos, como dices en Guerrero, también hace poco hubo un decomiso en Nuevo León. Se han visto en Tlaxcala, Querétaro”.
Explicó que para muchos consumidores en Estados Unidos se volvió una alternativa al crack o piedra, y el mercado “está bastante controlado por redes mexicanas”, pero también el consumo de la metanfetamina es “altísimo” en México, donde se observa un “proceso de maduración en el sentido que las redes mexicanas son cada vez más autosuficientes para producir metanfetamina”.
Victoria Dittmar ahondó: “Al inicio dependían de productos químicos que venían de China, que sí sigue pasando. Pero el conocimiento ha evolucionado y se han sofisticado, a un punto en el que ya se puede producir en muchos casos metanfetamina con base en productos que consiguen sólo en México”.
Además de la expansión hacia mercados en Asia y Oceanía, “también algo que pasa mucho con los laboratorios de metanfetamina es que si viene el Ejército y te lo desmantela, simplemente te puedes mover del lugar y volver a construir otro. No es lo mismo con las drogas a base de plantas, porque obviamente para todo el ciclo de cultivo pues toma tiempo”.
El negocio de la heroína
No obstante, sigue el negocio de la heroína, “es erróneo decir que ha desaparecido o que vaya a desaparecer, porque vemos que también en México todavía existe un mercado en ciertas ciudades de heroína y siguen pequeños grupos de consumidores, sobre todo en Estados Unidos, que continúan consumiéndola”, afirmó la investigadora.
De los posibles cambios en el mercado de las drogas por la llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos, consideró que sí tiene sentido la valoración de los campesinos de la Sierra, respecto a la subida del precio de la goma de opio, “no sabemos si van a ser permanentes estas operaciones que están haciendo ahorita en la frontera. Pero sí eleva, digamos, el riesgo, entonces es común que aumente el precio”.
“Ahorita, lo que está presionando al gobierno mexicano es dar resultados y demostrar decomisos. Lo cual para las organizaciones criminales empieza aumentar el riesgo y suelen entonces empezar los precios en Estados Unidos”, subrayó.
Puso el ejemplo de Sinaloa, origen de mucha información de sus investigaciones, donde Los Chapitos prohibieron hace dos años producir fentanilo por la presión de los gobiernos estadunidense y mexicano, “sí hubo quienes decidieron volver a la heroína”.
Las diferentes dinámicas entre el norte y el sur del país
Victoria Dittmar planteó que la principal diferencia de las dinámicas de drogas, entre el norte y el sur del país, es que “la innovación en el mercado de drogas ocurre primero en el norte del país, por una cuestión geográfica. Están a lado de la frontera o están muy cerca de la frontera, son las redes que, digamos, han monopolizado ese cruce que pues obviamente es uno de los más redituables”.
“Entonces, vemos que constantemente se están adaptando para responder a las necesidades del mercado de Estados Unidos y eso luego vemos que se replica en otras partes del sur del país”.
La experta expuso: “El sur del país tiene sus propias problemáticas y responde también a un montón de otros mercados criminales. Vemos, por ejemplo, que la extorsión que se ha vuelto una actividad muy importante para varios grupos que empiezan a diversificarse y que en Guerrero es clave, en muchas zonas, en muchas ciudades”.
“Sí lo vemos en ciertas zonas del norte del país. Ahí también depende en qué ciudad y en qué estado, porque hay algunos grupos criminales que lo permiten y otros que no, porque el foco es el tráfico de drogas, el tráfico de personas, y no tanto estas actividades más depredadoras”.
Además, planteó, en Guerrero y Michoacán, en la zona de Tierra Caliente, “vemos una diversidad de grupos de crimen organizado mucho más grande que en el norte”. En el norte, cada vez hay más fragmentación, pero “por la necesidad que la frontera no se vuelva ahora sí que un desorden criminal, se tiene que mantener cierto control”.
Texto: Ramón Gracida Gómez/ Foto: El Sur


