
Los vecinos relatan que en la noche de Otis, casas enteras quedaron destrozadas por los fuertes vientos y la lluvia intensa, que muchas láminas volaron y se les mojaron sus pertenencias
Acapulco, Guerrero, 13 de diciembre de 2023. Pobladores de la comunidad Texca, municipio de Acapulco, contaron que estuvieron incomunicados dos semanas porque el huracán Otis destruyó una parte de la vía de acceso; no tuvieron luz eléctrica un mes y la Marina sólo ha subido una vez a entregarles despensas.
Antes del inicio de la reunión de la Asociación Ganadera, con sede en Texca, realizada este martes, habitantes de esta localidad del Acapulco rural compartieron su experiencia tras el meteoro del 25 de octubre.
Luego de más de un mes, el pueblo de unos 5 mil habitantes y cuyas principales actividades económicas son precisamente el ganado y la siembra del maíz, no parece que hubiera padecido los estragos de Otis, porque las casas, de un solo piso casi todas, no están visiblemente dañadas y sus techos de lámina están puestos.
Los pobladores comentaron que así se ve ahora, pero que en la noche del huracán, casas enteras quedaron destrozadas por los fuertes vientos y la lluvia intensa, que muchas láminas volaron y se les mojaron sus pertenencias, que también se metió el lodo a las viviendas.
Una de las consecuencias más ostensibles y que persiste desde el paso del huracán, es el daño al acceso a Texca, porque la lluvia del 25 de octubre provocó un deslave en un punto de la vía, entre la carretera federal a Chilpancingo y el puente que conduce a esta comunidad enclavada en lo más alto de un cerro.
Entonces, el automóvil tiene que desviarse en el libramiento a Bajos del Ejido y antes de llegar al puente hay una brecha de terracería, a la izquierda, que baja por varios metros, cerca del río. Luego atraviesa el puente, al lado de los grandes pilares que lo sostienen.
Es de terracería y una parte de esta vía artesanal es estrecha, entonces, el paso de los coches se dificulta. Son unos 7 minutos de tierra y luego se llega al camino que conduce a Texca, donde hay otro puente, y la pendiente que se prolonga hasta la entrada de esta localidad del Acapulco rural.
Los mismos pobladores de Texca se organizaron “para hacer una ampliación con pico y pala, otros con motosierra, destrozando palos para abrir brecha y poder salir y quedar comunicados”, comentó Santos Ramos Catarino, vecino de la comunidad y presidente de la Asociación Ganadera.
Tardaron 15 días en restablecer la comunicación vehicular, porque en esas primeras dos semanas las camionetas pasajeras llegaban hasta el puente y luego la gente se trasladaba caminando a la carretera federal.
En la plática, otro vecino de Texca informó que la luz eléctrica tardó en llegar casi un mes, es decir, llegó a finales de noviembre, y hasta la semana pasada se recuperó la señal de teléfono, para poder realizar llamadas.
“Así nos manteníamos. Ya ves que la gente no está acostumbrada a estar al oscurito, así que con su vela o alguien hacía su candil, y pues nos las llevábamos”, completó Ramos Catarino.
La comida “no había manera de cómo refrigerarla. El que tenía su refrigerador, la comida se le echó a perder. En las tiendas se les dañó mucho producto, por lo mismo de que se fue la luz”, agregó.
Otro poblador comentó que elementos de la Secretaría de Marina (Semar) sólo han subido a Texca una vez, desde el inicio de la catástrofe por el huracán Otis, para entregar despensas a los habitantes, y que fue hace unos 15 días. En cambio, son las iniciativas privadas, fundaciones o asociaciones, las que les han llevado productos para comer.
Tampoco hubo un comedor comunitario de parte del gobierno federal y fue World Central Kitchen la que instaló uno, hace un mes, para dar comida a esta comunidad y también a otros poblados cercanos, como Acotillo y Zapote.
“Servidores de la Nación” los censaron, aunque algunos quedaron fuera, aseguró el poblador, quien agregó que el apoyo en efectivo ya fue entregado y están en espera de los enseres domésticos.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


