
Chilapa, Guerrero, 14 de octubre de 2020. Familiares, activistas y padres de Ayotzinapa participaron en un mitin al cumplirse tres años del homicidio del ex presidente estatal del PRD y miembro del grupo Pro AMLO, Ranferi Hernández Acevedo, junto a su esposa, su suegra y su ahijado, en el que exigieron justicia y que el caso no quede impune.
En el lugar donde ocurrió el múltiple homicidio los participantes colocaron una ofrenda floral y sembraron milpa en memoria de Hernández Acevedo, su esposa Lucía Hernández, su suegra Juana Dircio y su ahijado Antonio Pineda, y el diácono y presidente del Centro de Derechos Humanos, Minerva Bello Filiberto Velázquez, encabezó una oración.
La hija de Hernández Acevedo, Diana Hernández Hernández, convocó al gobernador Héctor Astudillo Flores a decidir cómo quiere pasar a la historia, “como quien resolvió e hizo justicia al crimen contra Ranferi o como uno más en la lista de gobernadores al servicio de la impunidad”, y añadió que “de no resolver el caso, Héctor Astudillo se va a ir con las manos manchadas de sangre”.
El representante del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, señaló que las investigaciones van lentas, que esa tarde y noche del crimen el gobierno del estado no hizo nada, no montó ningún operativo por tierra ni por aire, y que es un crimen que permanece igual de impune que el caso Ayotzinapa.
El integrante de la organización campesina Vicente Guerrero, Abel López, expuso que el caciquismo de Guerrero no perdonó que Ranferi Hernández lo denunció y sólo dejó pasar unos años. Dijo que detrás del homicidio hay intereses políticos del Estado, aunque la narrativa oficial diga que fue el crimen organizado.
Los participantes indicaron que no van a dejar de luchar para exigir justicia al gobierno federal y estatal, porque son crímenes que nunca debieron haber sucedido.
Texto y foto: Luis Daniel Nava


