
En reunión en San Cristóbal de las Casas, el Capitán Insurgente Marcos cuestiona las cifras del gobierno. Destaca la asistencia del señor Mario y de la señora Hilda, padres de César Manuel González Hernández, uno de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, como ejemplo de quienes no se rinden, no se venden ni claudican
Chilpancingo, Guerrero, 6 de abril de 2026. El Capitán Insurgente Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), manifestó que “los desaparecidos no son un número a manosear, como ha ocurrido en los medios hace algunos días, sino personas con nombre, historia, parientes, amistades, que no están en ningún lado y que es preciso rescatar para la herida, para la memoria y para ambas”, a propósito de las cifras del gobierno federal sobre el problema.
En la exposición Una mirilla a la tormenta en el mundo: La fragmentación de territorios y las resistencias y rebeldías, durante el Semillero 2026: La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas celebrada en San Cristóbal de las Casas y que se transmitió en línea, el líder resaltó entre los asistentes a don Mario y a doña Hilda, padres de César Manuel González Hernández, uno de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, como ejemplo de quienes no se rinden, no se venden ni claudican.
En la sesión de la una de la tarde del sábado, Marcos advirtió de ataques a la organización social, de quienes proponen informarse de las historias de las derrotas que desanimarán a las mayorías, para rendirse y resignarse.
Adelantó que luego vendrán los llamados a la unidad a través colectivas prestigiadas, con personas “más guapas, más altas”, que pedirán aceptar la forma en que ellas se organizan.
Expuso que en el pensamiento zapatista “es que cada llamado a la unidad es para la absorción y homogeneidad, que oculta quién va a mandar y cómo lo vamos a hacer”.
Enfatizó que para el zapatista la fragmentación no es división sino reconocimiento de las diferencias, de muchas luchas, muchos combates contra el sistema.
En un llamado amplio pidió no confundir la unidad de objetivos con la unidad organizativa, a no priorizar el número, sino las convicciones.
Entonces, destacó entre la presencia de los padres del normalista de Ayotzinapa desaparecido para señalar que los desaparecidos en México no son un número a manosear. “Su lucha ha sido usada para luchas partidarias que han pretendido cooptarles, manipularles, acallarles, desaparecerles”, pero ahí están, sin importar el espectáculo que les preparen. “Ahí seguirán estando, no desmayarán hasta que aparezcan los que están ausentes”.
Con ironía añadió, “y sí, tal vez por fin el equipo de México llegue al quinto partido y todo sea fiesta y celebración y se diga ‘yo siempre lo supe’. Y el campo es vasto pero viva México, cabrones, cabronas, cabronoas, y ¡salud!, que en el limbo incierto de lo que fue alguna vez la nación mexicana a la que ya sólo la une el dolor, y se seguirán sin descanso quienes sólo luchan por los ausentes, entre todos, una que se llamó alguna vez patria y que está extraviada, desaparecidos entre lo superficial, porque la verdad y la justicia son parte de las desapariciones y seguirá la lucha”.
Reconoció la lucha de Palestina, de Grecia rebelde, de las luchas en toda Europa, África, Oceanía y el continente asiático, de todos los países de América, como de los pueblos indígenas en el mundo “porque cien y mil veces venceremos y no nos rendiremos nuestra vida será el horizonte de donde venimos. Festejarán cantando y bailando sobre un sistema que sólo trajo muerte y destrucción”.
En la clausura del Semillero, informaron de la asistencia de 540 registros de México, y de 138 países, incluidos Bélgica, Palestina, Eslovaquia, Hungría, Uruguay, y República Checa, contra quien México jugará su primer partido en el Mundial, mencionó Marcos.
Advierte de evangelizadores de la modernidad
En la sesión de clausura, Marcos advirtió de los nuevos evangelizadores de la modernidad en los pueblos indígenas, “créanme que (los pueblos) son mucho más inteligentes, como para no darse cuenta de que lo que ofrecen es una mierda, por decirlo educadamente”.
Explicó que estos nuevos evangelizadores, “ofrecen un mundo donde hasta los infantes corren peligro de una agresión sexual, donde las mujeres ya no pueden caminar, ya no digamos en la noche, a cualquier hora del día, sin temor a ser violentadas”.
Confirmó que se está ofreciendo un mundo donde ser diferente, le da la misma gana ser diferente, o por lo que sea, se convierte en objeto de agresión o de burla, donde ser de color diferente define, quién es y quién no es, quién es desechable y quién es necesario.
Encima, señaló que vienen a decir qué deben beber, comer, vivir, hasta cómo tener sexo, “y finalmente termina diciendo cómo debemos resignarnos”.
El Subcomandante Insurgente Moisés presentó los resultados de las conversaciones en el Semillero, sobre lo que hay que mejorar y qué pueden hacer en salud, escuelas, justicia, arte y cultura, y de los cambios que han observado desde el lanzamiento del EZLN en 1994.
“Ahora discutimos la necesidad de cuidar la madre tierra”, porque las comunidades indicaron que son vigiladas con drones de avión, que personas ajenas han llegado a decirles que se vayan a otros lugares a vivir después de que los empresarios se dieron cuenta de que en sus territorios hay uranio, así como la intención de inundar una cañada para construir una presa hidroeléctrica.
Marcos confirmó que el gobierno, como los capataces, “tiene una estrategia de destrucción y de despoblamiento para luego reconstruir y reordenar”.
Reconoció a los dirigentes del EZLN en el Semillero, a quienes también trataron de comprar y cooptar, y que durante 32 años mantienen el sueño de ser diferentes.
“Los zapatistas proponen que es posible construir un sueño y que detrás de una tormenta hay una isla, y todavía ven un continente nuevo que se puede levantar. Por eso luchan con ese empecinamiento, con una esperanza absurda que parece inexplicable y eso hace que cada paso que dan, sea firme, si no lo entienden desde donde está viendo, porque estamos viendo los mundos que vaya a haber dentro de 118 años”.
Aseveró que cualquier otro intento organizativo que no incluya al otro, al diferente, es ver la tormenta con mondadientes; plausibles, con poemas cansinos, pero inútil para enfrentar la pesadilla y el sistema que ofrecen”.
Pidió a los evangelizadores modernos que van a las comunidades indígenas, sobre todo a las comunidades zapatistas, llegar con respeto, no a expropiar, “como si todo fuera una artesanía”.
Lourdes Chávez/ Foto: Facebook


