
Tuvo una extensa trayectoria, que le valió 28 premios Grammy, y cambió la industria del pop
Ciudad de México, 5 de noviembre de 2024. Quincy Jones, una de las fuerzas más poderosas de la música popular estadunidense durante más de medio siglo, murió el domingo por la noche, a los 91 años, en su casa en el barrio Bel Air de Los Ángeles.
Su muerte fue confirmada en un comunicado por su publicista, Arnold Robinson, quien no especificó la causa.
Jones comenzó su carrera como trompetista de jazz y más tarde fue muy solicitado como arreglista, escribiendo para las grandes bandas de Count Basie y otros. También como compositor de música para películas y productor de discos. Pero puede que haya dejado su huella más duradera en el trabajo de “conectar”.
Más allá de su labor práctica con las partituras, organizó, encantó, persuadió, contrató y validó. Desde finales de la década de 1950, llevó la movilidad social y profesional a un nuevo nivel en el arte popular negro, creando las condiciones para que una gran cantidad de música fluyera entre estilos, puntos de venta y mercados.
Y todo eso podría decirse de él incluso si no hubiera producido Thriller, de Michael Jackson, el álbum más vendido de todos los tiempos.
La música de Jones ha sido sampleada y reutilizada cientos de veces, a lo largo de todas las etapas del hip-hop. Es el tercer artista con más premios Grammy ganados por una sola persona: fue nominado 80 veces y ganó 28. Los 32 premios de Beyoncé son el total más alto; Georg Solti es el segundo con 31.
Su éxito, como se dice que comentó su colega arreglista, Benny Carter, pudo haber eclipsado su talento.
A finales de los 50 y principios de los 60, dirigió sus propias bandas y fue el arreglista de grabaciones elegantes como The swingin’ Miss “D” (1957), de Dinah Washington; Meet Betty Carter and Ray Bryant (1955), de Betty Carter, y Genius + Soul = Jazz (1961), de Ray Charles. Arregló y dirigió varias colaboraciones entre Frank Sinatra y Count Basie, incluido el que se considera uno de los mejores discos de Sinatra, Sinatra at the Sands (1966).
Compuso las bandas sonoras de El prestamista (1964), A sangre fría (1967) y El color púrpura (1985), entre otras películas. Y los tres álbumes que hizo para Michael Jackson entre 1979 y 1987 (Off the wall, Thriller y Bad), posiblemente, rehicieron la industria del pop.
Nació en Chicago el 14 de marzo de 1933, hijo de Quincy Sr., un carpintero que trabajaba para gangsters locales, y Sarah (Wells) Jones, una graduada de la Universidad de Boston con talento musical. En un momento dado, a finales de esa década, Quincy y su hermano, Lloyd, fueron separados de su madre, con un trastorno esquizofrénico, y llevados por su padre a Louisville, Kentucky, donde quedaron al cuidado de su abuela materna.
A los 11 años, él y su hermano entraron en un centro de ocio en busca de comida; había un piano en la parte trasera, y, como más tarde contó en el documental The many lives of Q (2008), “los susurros de Dios” le hicieron acercarse y tocarlo. Se unió a la banda y al coro de su escuela, aprendiendo varios instrumentos.
A los 13 años, convenció al trompetista Clark Terry, quien estaba en Seattle, para que le diera lecciones. Y los 14 años, conoció a Ray Charles, entonces de 16 años y conocido como R. C. Robinson. Se hicieron amigos y ambos trabajaron para Bumps Blackwell, un director de banda local.
Cuando tenía 15 años, Jones le dio a Lionel Hampton una composición original y fue contratado para su banda de giras, sólo para ser despedido al día siguiente por la esposa y representante de Hampton, quien le advirtió que volviera a la escuela.
En 1956, Jones fue contratado como director musical, arreglista y trompetista en la banda del trompetista Dizzy Gillespie. En 1956 grabó su primer disco con su propio nombre, This is how I feel about jazz. Un año después, se trasladó a París para trabajar en Barclay Records y permaneció en Europa, intermitentemente, por cinco años.
Su perfil se elevó aún más en 1985, cuando produjo, arregló y dirigió un supergrupo de más de 40 cantantes en We Are the World, un sencillo para recaudar fondos para la lucha contra el hambre en África.
Texto: Agencia Reforma


