
Acapulco, Guerrero, a 15 de mayo de 2026.- Catarino Hernández del Campo formalizó ayer la solicitud a la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) el diseño y ejecución de un Plan de Búsqueda Forense específico dentro del Panteón de Dolores de la Ciudad de México, donde existen indicios de que su padre, el desaparecido líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Carmelo Cortés Castro, fue enterrado en ese cementerio hace más de 50 años.
Testimonios y documentos en los que se basa la petición dan cuenta que el guerrillero no murió en un enfrentamiento a balazos en la capital del país el 31 de agosto de 1975 como dice la versión oficial, sino que fue capturado con vida un día antes, trasladado al Campo Militar Número Uno, ejecutado extrajudicialmente el 31 de agosto, ocultado tres meses en la morgue y finalmente enterrado en el Panteón de Dolores, informó Hernández del Campo.
La solicitud a la CNB enviada por correo electrónico y compartida a El Sur dice que Carmelo Cortés “fue detenido por autoridades gubernamentales el 30 de agosto de 1975, trasladado a un campo militar y sometido a actos de tortura”.
“Existen indicios de que fue ejecutado extrajudicialmente el 31 de agosto de 1975. No obstante, hasta la fecha se desconoce su paradero actual, manteniendo su estatus jurídico de Persona Desaparecida”.
La fundamentación técnica e indicios de la solicitud son los documentos del Servicio Médico Forense (Semefo) de los que informó El Sur el martes pasado que documentan el ingreso de un hombre desconocido el 1 de septiembre de 1975.
Asimismo, los registros del Índice General de Inhumaciones del Panteón de Dolores de la Ciudad de México de los años 1975 y 1976, “que acreditan el destino final de restos no identificados hacia la fosa común” del cementerio, expone la solicitud escrita.
Las peticiones de Hernández del Campo son la formalización de la Noticia de Desaparición de Carmelo Cortés Castro, la remisión de oficio a la Fiscalía Especializada de la Fiscalía General de la República (FGR) de las copias de las actuaciones descritas; y el diseño y ejecución de un Plan de Búsqueda Forense específico en el Panteón Civil de Dolores.
De acuerdo con un documento de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) que se encuentra en la página Archivos de la Represión, Carmelo Cortés murió la madrugada del 31 de agosto de 1975 cerca de la tienda “Sears Roebuck” de la avenida Ejército Nacional, Ciudad de México, en un enfrentamiento a balazos con elementos de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia que circulaban por ahí debido a una explosión en esa tienda un día antes.
Esa es la versión oficial que el hijo del guerrillero refuta con base en el testimonio de su madre, la también fundadora de las FAR Aurora de la Paz, que le compartió a su madre, es decir, la abuela de Hernández del Campo, y ella a él años después.
Esta nueva versión dice que Carmelo Cortés fue capturado con vida el 30 de agosto de 1975 tras ingresar a la tienda Sears de Polanco, donde acudió a comprar unos lentes para cambiar de personalidad. Su compañero Daniel Flores iba por delante. La vendedora de lentes era amiga de Aurora de la Paz.
Una hipótesis es que Carmelo Cortés había ido con anterioridad a la tienda, entonces cuando llegó el 30 de agosto ya estaba montado el dispositivo de seguridad que mató a Daniel Flores y capturó con vida al líder de las FAR porque era la consigna que tenían los agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Aurora de la Paz también acudió ese día a Sears cargando a su hijo, pero corrió al ver el dispositivo de seguridad.
Otra hipótesis es que el líder de las FAR escribió su nombre al comprar los lentes y lo identificaron, “Carmelo estaba en los medios de comunicación como el perseguido número uno del país, entonces sus fotos estaban en todos lados, en todos los periódicos y pudieron haberlo reconocido”.
Los guerrilleros no se dejaron agarrar fácilmente y en la refriega de balazos cayó Daniel Flores.
Es un “montaje” la versión de que murió en un enfrentamiento
Después de ser capturado vivo, el líder de las FAR fue trasladado al Campo Militar Número Uno, esta afirmación se basa en la declaración tomada por la FGR de un sobreviviente de la cárcel clandestina de estas instalaciones castrenses, proveniente de Chihuahua, que vio escrito en una celda: “aquí estuvo Carmelo Cortés”.
En el Campo Militar Número Uno Carmelo Cortés fue torturado, pero no dio a conocer la casa de seguridad donde estaba Aurora de la Paz con sus dos hijos, es por eso que la guerrillera fue desaparecida hasta el 3 de febrero de 1976, expuso Hernández del Campo.
Aseguró que es un “montaje” la versión de que su padre murió en un enfrentamiento queriéndolo acusar de terrorismo y de intentar poner una bomba dentro de la tienda, “él hubiera llegado a expropiar Sears, eso sí te lo creo, pero no a poner una bomba, ellos no atentaban contra la ciudadanía”.
“Si la policía hubiera hecho su trabajo no lo hubiera ejecutado, lo hubiera metido a la cárcel a purgar cualquier sentencia, cualquier proceso judicial en su contra, pero como fueron enemigos del Estado, decidieron ejecutarlos”, puntualizó.
Con base en los documentos del Semefo que registran el ingreso a la morgue el primero de septiembre de 1975 de dos hombres muertos a balazos en el tórax y el abdomen, se deduce que Carmelo Cortés ingresó al Semefo ese día.
Ahí permaneció tres meses a la espera de que algún familiar lo identificara como se llegó a publicar en un periódico, “pero sabían que era una trampa para agarrar a los que quedaban”, entonces nadie lo reclamó, indicó Hernández del Campo.
Después, el cuerpo del guerrillero fue inhumado en la fosa común del panteón de Dolores, ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo de la capital del país, entre las secciones dos y tres del Bosque de Chapultepec.
La investigación de la historiadora Adela Cedillo sobre el entierro de integrantes del Frente de Liberación Nacional en el panteón de Dolores en 1974, sostiene esta tesis porque Carmelo Cortés cayó en las mismas fechas, por lo que sufriría el circuito de desaparición de los otros guerrilleros.
Además, Cedillo y Hernández del Campo encontraron el registro de un hombre caído el primero de septiembre de 1975 enterrado en una fosa, “donde no es normal que entierren a la gente ahí porque era una sección de niños y el que entró fue un adulto”.
Esta información se la compartieron a la CNB que realizó su propia investigación, lo que resultó en el hallazgo de las fichas del Semefo de los dos hombres ingresados en la misma fecha.
Pese al avance de la investigación de la CNB, expuso el hijo de Carmelo Cortés, era importante formalizar este jueves la solicitud de búsqueda para que se involucre la FGR, institución encargada de intervenir la fosa que pudiera ser hallada y que contenga los restos del guerrillero.
Dijo que los familiares de desaparecidos no van a claudicar en su lucha por encontrarlos, “es una consigna que tenemos como herencia, no heredamos tierras, no heredamos casas, lo que heredamos fue una lucha por el rescate de nuestros desaparecidos, por nuestra memoria colectiva, por reconstruir quiénes son a través de la historia, nuestros padres”.
Dijo que los familiares de desaparecidos “no tuvimos ese privilegio de tener a nuestros muertos en un panteón para irles a dejar flores año con año e irles a cantar y a ofrecerles una ofrenda”.
“La mayoría de nuestros compañeros no han podido sanar y tenemos el dolor y el sufrimiento persiste a través de los años; hasta que no encontremos la sanación y hasta que no encontramos que nuestros padres son parte del universo y los vemos desde otras cosmovisiones y verlos en los pajaritos, en el agua, en las grandes señales que nos da nuestra madre tierra”, expuso el también integrante del movimiento de la mexicanidad.
Ramón Gracida Gómez


