
El subsecretario federal de Agricultura informa que ya cuentan con el abono 312 mil productores, 30 mil más que el año pasado, y que la meta es cerrar con 330 mil. Alcanzará para sembrar unas 500 mil hectáreas. Se compromete a atender a los campesinos que denuncian que fueron excluidos del reparto
Chilpancingo, Guerrero, 22 de julio de 2020. Casi al cierre del programa gratuito del fertilizante, se han entregado poco más de 140 mil toneladas del insumo a 312 mil productores y para 500 mil hectáreas, informó en entrevista por teléfono el subsecretario de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Miguel García Winder.
El funcionario federal declaró que con esta cifra la distribución lleva un avance del 90 por ciento y que se cierra el 1 de agosto.
Sobre las protestas de campesinos que denuncian que fueron “rasurados” del padrón, García Winder dijo que se van a atender todas las manifestaciones, “si cumplieron con los requisitos y si hubo algún tipo de mala atención”, pero que “hay algunas manifestaciones que son organizadas por líderes que tendrán alguna razón de ser, y los vamos a atender con mucho cuidado”.
García Winder lamentó que los resultados de la evaluación del Coneval en la que se establece que el año pasado el programa tuvo una planeación deficiente y una respuesta institucional insuficiente, les haya llegado tarde, ya cuando estaba avanzado el programa.
Explicó que la etapa de distribución ya se está cerrando porque ya llegaron a la meta y porque está encima el tiempo climatológico.
El funcionario dijo que de los 81 municipios solamente quedan dos donde va atrasada la entrega, “debido a negociaciones con los propios presidentes municipales”.
Y llamó a los productores que resultaron beneficiados y no han recibido su abono a que vayan a recogerlo, “porque la dependencia no puede mantener abiertas las bodegas todo el tiempo”.
Informó que al corte del 13 de julio se habían entregado 140 mil toneladas que son más del 90 por ciento de lo estimado para este año y aseguró que ya rebasaron la meta del año anterior que fueron 278 mil productores beneficiados, mientras que actualmente ya van 312 mil, aproximadamente 30 mil más que el año pasado.
Informó que del 44 al 45 por ciento del total de los beneficiarios son directamente mujeres.
Añadió que la meta es que van a cerrar con 330 mil productores.
El funcionario federal previó que el cierre será complicado porque están empezando a encontrar algunas bodegas donde hay beneficiados que no han acudido a recoger el fertilizante y que están tratando de evitar que se presenten robos y vandalismo, “porque la gente empieza a ver que se quedan 3, 10, 15 o más bultos en las bodegas y piensan que se los están quitando”.
García Winder declaró que este año tuvieron la colaboración de las fuerzas locales, organizaciones de productores, alcaldes, gremios profesionales, gobierno del estado, Secretaría del Bienestar, “y definimos mejor los roles de cada uno de nosotros, así que, con problemas, pero vamos avanzando”, presumió.
Las protestas
Al cierre, siguen las protestas de campesinos. La más reciente fue la del lunes en Teloloapan, donde decenas de campesinos denunciaron afuera del Palacio Municipal que fueron rasurados del padrón.
Para el funcionario estas inconformidades tienen que tomarse “con mucha seriedad y entenderlas de muchas maneras”.
Ofreció que van a atender todas las manifestaciones, si cumplieron con los requisitos y si hubo algún tipo de mala atención.
Pero aclaro que es sorprendente que se estén haciendo hasta el final, cuando desde abril o mayo pudieron haberlas hecho.
Explicó que se han encontrado con manifestaciones que cuando revisan los casos la mitad ya están incluidos y no tienen rezón, otros no son productores, o tienen más de cinco hectáreas.
Agregó que en otros casos no presentaron sus documentos a tiempo y que el programa tiene reglas de operación y procedimientos que, si no se cumplen, podrían fincarse responsabilidades a los servidores públicos. “Hay tiempos, formas y espacios y nosotros no podemos violarlas”, argumentó.
Recordó que el padrón lo elaboró la Secretaría del Bienestar y después lo validaron a nivel municipal “y esto es un elemento muy importante en la nueva forma de operar del programa, pues se crearon comités de evaluación y de revisión de los padrones en los que se incluyó al presidente municipal, a la Secretaría de Agricultura y algunos otros actores”.
Observaciones del Coneval
El 7 de julio, El Sur publicó los resultados de la evaluación del programa que realizó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En éstos se planteó que el año pasado tuvo una planeación deficiente y una respuesta institucional insuficiente, que generaron las protestas sociales.
El funcionario respondió que “lamentablemente la evaluación nos llegó ya muy tarde porque ya estábamos trabajando. Reprochó que Coneval pudo haberlos llamado a trabajar en conjunto.
El subsecretario reconoció fallas, pero dijo que este año hubo “grandes avances” y que tomaron experiencias del 2019 para avanzar sobre todo en la planificación.
Por ejemplo declaró que desde el inicio se dio prioridad a las tierrasdonde el temporal iba a llegar primero, como la Montaña y la zona Norte, se crearon los comités de evaluación, dividieron las responsabilidades, incorporaron a las autoridades municipales, hubo acercamiento con las organizaciones y con los agrónomos.
Asimismo dijo que el año pasado hubo 140 centros de distribución, mientras que este bajó a 101 “y tenemos mayor eficiencia”.
Además agregó que se suprimieron los vales porque éstos resultaron ineficientes, “incluso en algunos casos, cayeron en manos equivocadas y hubo presiones y eso también está registrado en el informe del Covenal”.
“Creo que hay algunos avances, seguramente no es el 100 por ciento correcto ni perfecto, pero vamos a seguir trabajando”.
Con respecto al caso de la comprobación de la propiedad de la tierra, que es otra de las observaciones del Coneval, explicó que este año hubo aproximadamente 60 formas de demostrar la propiedad de la tierra, una de ellas eran las actas de los comisariados ejidales.
Asimismo el registró vía electrónica se cambió “y se han dado muchas facilidades para registrarse”, aseguró.
Anunció que buscará reunirse con Coneval para platicar en detalle lo del padrón. Según el Consejo no existe un padrón, sino un “listado tipo padrón”.
Sin embargo el subsecretario aseguró que “el padrón existe y se ha publicado, pero que se va a sentar con Coneval para definir qué es lo que entienden por un padrón, si lo quieren tipo INE, será mucho más difícil”.
Pero insistió que el padrón está, “tenemos datos de localidades y de predios pero no podemos hacerlo público para proteger el derecho a la protección de datos”, argumentó.
Reconoció que el padrón, es, sin duda, “el nudo gordiano de un programa de esta naturaleza, y nuestro compromiso es seguir trabajando con las autoridades y con la Secretaría del Bienestar para ir avanzando aun después de que el programa se cierre porque el padrón es un reto muy importante”.
Admitió que en este aspecto falta mucho, por ejemplo consensuar con todos los líderes de organizaciones que existen en el estado, “algunas de las cuales no se quieren entre ellas, no se ven, no se hablan, se menosprecian, pero hemos consensuado con ellas para ir construyendo un padrón que refleje la realidad del estado”.
Con respecto a la observación de que las formulas no se aplican de acuerdo al tipo de suelos que hay en Guerrero. García Winder admitió que hay razón.
“Soy agrónomo y mi sueño sería que los campesinos pudieran manejar sus parcelas con precisión, que a los de la parte del río les dieran lo que necesitan y a los de la Montaña lo que necesitan. Es decir, movernos hacia una agricultura de precisión sustentable, que tiene que ver con darle al suelo y a la planta lo que necesita, en el lugar que necesita y en el tiempo que necesita. Ese es el gran reto de la agricultura”.
Aceptó que Coneval tiene razón de que hace falta a todos los actores de la agricultura y a los agricultores mismos tener una visión clara de cómo están sus suelos y luego como mejorarlo, pero aclaró que se carecen de muchas cosas.
Se quejó que cuando llegó a la Subsecretaría no existía una política ni mapas de suelos agrícolas, “entonces se requiere de un trabajo que va a tomarnos tiempo y tenemos que levantar toda la calidad de suelos para poder diseñar un esquema súper complicado para ver donde vamos a encontrar los fertilizantes que se necesiten”.
Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Sader


