
Se vive una jornada con sabor a Mundial con amplio operativo de seguridad, manifestación de madres buscadoras, y por los miles de pesos que ya cuesta cualquier partido del Tricolor
Toluca, Edomex, 5 de junio de 2026. El último ensayo salió perfecto. México goleó 5-1 a Serbia a una semana de inaugurar el Mundial.
Johan Vásquez, Raúl Jiménez, Luis Chávez y dos serbios le dieron forma a la goleada, ayer en el Nemesio Diez.
Una jornada con sabor a Mundial, ya fuera por el amplio operativo de seguridad, por la manifestación de las madres buscadoras, por los miles de pesos que ya cuesta cualquier partido del Tricolor…
También, por el Son de la Negra que suena en cada gol y que se perfila como la música oficial cuando el Tri anote durante la Copa del Mundo, por una afición que renunció al grito homofóbico y prefirió cantar el Cielito Lindo o realizar la Ola, por el show de juegos pirotécnicos y el cobijo de 27 mil 163 espectadores, una tercera parte de lo que se espera contra Sudáfrica el próximo jueves.
Un partido con sabor a Mundial por ser el último de los 32 en el proceso exprés de Javier Aguirre, quien dice que sus 26 convocados tienen las cualidades para ser titulares en el debut, aunque lo cierto es que el once ya se perfila.
El portero Raúl Rangel tiene nervios de acero porque juega la pelota en el área como si estuviera en una cascarita con sus primos. Los zagueros entendieron ayer que por más calidad que tengan un error lo puede sepultar todo, como en aquel grotesco despeje de Jesús Gallardo que, combinado con la mala marca de Vásquez, derivó en la diana serbia de Petar Stanic.
La afición, tantas veces proclive al grito homofóbico en escenarios de frustración, optó mejor por el “¡México, México!” y la recompensa se produjo con el tanto de Johan, un defensa con gol.
Lo más sobresaliente que tiene México no solo es la solidez defensiva, sino la dinámica de sus volantes. Álvaro Fidalgo con rápidos pases con ventaja, Brian Gutiérrez con esa rapidez mental para tejer las jugadas incluso cuando aún la pelota no le llega a los pies, Erik Lira con sus ocho pulmones y, además, con un Julián Quiñones que presume potencia y que muestra muchas asociaciones, decidido a mover los hilos de la ofensiva.
Porque algo que destacó ayer en el Nemesio Diez fue la movilidad del Tricolor, que se da el lujo de utilizar a Quiñones y Brian casi como interiores, gracias a que Gallardo es dueño de todo el carril izquierdo y a que Roberto Alvarado domina el otro costado.
Por eso la victoria era cuestión de tiempo ante Serbia C: el cabezazo de Johan, el autogol de Stefan Bukinac, el oportunismo de Raúl Jiménez, un autogol de Adem Avdic, el riflazo de Luis Chávez al 90’, segundos antes del silbatazo final.
Ahora comienza la cuenta regresiva para que Aguirre cumpla la promesa del mejor Mundial de la historia para México.
Afianza el Tri sus ideas
La Selección Mexicana dio una muestra de lo que serán sus argumentos futbolísticos en la Copa del Mundo.
Ante una Serbia que exigió poco, con un equipo juvenil, sin figuras y con varios debutantes, Javier Aguirre tuvo la oportunidad de aceitar su maquinaria y afianzar los conceptos trabajados en las últimas semanas, principalmente en ofensiva.
El sistema del “Vasco” partió de una línea de cuatro para labores defensivas, que se transformaba en una de tres para atacar.
En esas transiciones, Jorge Sánchez se metía como tercer central, mientras Jesús Gallardo y Roberto Alvarado avanzaban pegados a las bandas.
La incursión de los carrileros permitió que Julián Quiñones, por izquierda, y Brian Gutiérrez, con recorridos de la derecha hacia el centro, llegaran constantemente al área para acompañar a Raúl.
Incluso ambos tuvieron oportunidad de marcar en los primeros minutos, pero se toparon con las buenas intervenciones del arquero Filip Stankovic.
Con Lira como contención clavado por delante de los centrales, Álvaro Fidalgo tuvo más libertad en la creación.
Más allá de la debilidad del oponente, el conjunto mexicano tomó la iniciativa desde el arranque, algo que deberá replicar en sus tres partidos de la Fase de Grupos.
La afición de Toluca pasó la prueba mundialista.
Ese apoyo incondicional que el equipo mexicano espera recibir en la Copa del Mundo fue el que ayer emergió desde las gradas del Estadio Nemesio Diez.
El aliento de los aficionados se sintió desde los primeros minutos, pero se redobló tras el gol de la Selección de Serbia. Lejos de apagar los ánimos, esa anotación solo provocó que retumbaran los gritos de: “¡México, México!”.
El conjunto local emprendió la remontada y entonces la casa del Toluca se transformó en una fiesta masiva.
La mayoría de los 27 mil 163 asistentes participaron en la tradicional ola que se formó al minuto 80’, y después entonaron el Cielito Lindo con las lámparas del celular encendidas en el 84’.
El temido gritó homofóbico, ése que recientemente le costó a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) multas por más de 3 millones de pesos, luego de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) declarara improcedentes dos apelaciones, brilló por su ausencia.
Muestra Chequía tono
Chequia ya está en Estados Unidos y mostró su hechura en la victoria de 3-1 sobre Guatemala, en duelo de preparación a la Copa del Mundo.
En duelo que se desarrolló en Harrison, Nueva Jersey, el cuadro checo puso el primero a través de Patrik Schick (11’) y redondeó su triunfo con Tomas Chory (72’) y Denis Visinsky (79’). El tanto guatemalteco lo firnó Jehu Fajardo (40’).
Chequia enfrentará a México el 24 de junio, en el tercer juego de la Fase de Grupos del Mundial 2026.
Abimael Chimal / Agencia Reforma


