11 junio,2020 9:51 am

Guerrero vive una situación de guerra perpetua, advierte reporte internacional

Los 40 grupos armados que se disputan territorios operan “con la colusión de los cuerpos policiacos y la complicidad de todos los niveles de gobierno”, señalan en la presentación en línea desde Bruselas de la investigación La guerra cotidiana: Guerrero y los retos a la paz en México, patrocinada por el International Crisis Group (IGC) 

Chilpancingo, Guerrero, 11 de junio de 2020. Guerrero vive un estado de guerra perpetua y es el epicentro de los desplazamientos masivos, definió así a la entidad Falko Ernst, uno de los participantes en la investigación La guerra cotidiana: Guerrero y los retos a la paz en México, que se difundió en mayo pasado y ayer se dieron a conocer los últimos informes sobre la violencia en México en un panel en línea desde Bruselas.

El informe que se publicó en su momento en estas páginas en mayo destaca que en la entidad se disputan el territorio 40 grupos armados que son la causa de la violencia. Ayer, Falko añadió que éstos operan “con la colusión de los cuerpos policiacos y la complicidad de todos los niveles de gobierno”.

Falko Ernst y Jane Esberg, expertos de International Crisis Group (ICG), patrocinador del informe, participaron ayer en el panel en línea y el investigador Sergio Aguayo fue comentarista.

Falko Ernst dijo que la violencia en Guerrero, concretamente en la sierra, donde centró su investigación, sintetiza la violencia que se vive en el país.

“Guerrero es un mosaico de conflictos regionales armados, vive un estado de guerra perpetua entre no menos de 40 grupos armados de todos sus colores, entre autodefensas que se consideraría “legítimas”, “originales”, y otras que utilizan esa fachada para fines políticos, para fines de control, para la supervivencia personal o para la supervivencia de los mismos grupos.

Jane Esberg, la otra de las participantes en el estudio, describió a las autodefensas; “Hay grupos que comienzan como grupos de autodefensa, luego se involucran en actividades delictivas, y otras veces los grupos delictivos forman su autodefensa para autolegitimarse y se dicen grupo de autodefensas para aparecer como más legítimos”

Pero manifestó que en la realidad no protegen a las comunidades como es el propósito de las autodefensas auténticas, sino que su propósito es usar a las comunidades para defenderse de otros grupos criminales.

Y luego, Falko Ernst destacó que estos son el motor de la violencia misma que no tiene solución por la fragmentación en que se encuentran los grupos delictivos.

Comentó que ningún grupo logra hegemonía, territorio o poder, porque de inmediato es muy probable que haya alianzas en su contra y se desbalancea y se vuelve un conflicto perpetuo, “como resultado se muestra la  continuación de los niveles de violencia muy altos, desapariciones forzadas, homicidios y para mí eso habla de la disfuncionalidad de los actores estatales y del Estado en sí”.

Agregó que el 20 por ciento  de la población habla de eso, “entonces se habla de un estado generalizado de la falta de protección del Estado”.

Dijo que todavía en las últimas semanas se habló de “fuertes enfrentamientos” en la sierra con cientos de desplazamientos, de cuyas cifras no hay información confiable, “pero en estos momentos esos desplazados se suman a los miles que ya existen en la entidad”.

Precisó que entre los 345 mil desplazados forzados en México reconocidos oficialmente, “Guerrero es el epicentro sin duda alguna”.

Recordó que en el reporte que presentó IGC en mayo pasado incluyeron una recomendación “muy urgente” para brindar  protección física a las poblaciones vulnerables, pero que “esos pasos no se han tomado” y que el costo humanitario de la violencia sigue sin atenderse en este momento.

Para el experto, el trasfondo es la disfuncionalidad de los diversos actores estatales, la colusión y corrupción que  continúa y que se ha expresado en la impunidad “que es casi perfecta en México y en la mayoría  de las regiones, pero en Guerrero ante todo”.

Definió: “Hoy en día los cuerpos de seguridad de todos los niveles siguen siendo cajas negras, adentro no llega la luz, y por lo tanto no hay garantía de que no se reproduzca la corrupción y la violación de los derechos humanos”.

Agregó que en las fuerzas armadas es el mismo problema, “no están exentas de la corrupción”.

En su investigación Falko Ernst habló con todos los actores en Guerrero; dos de ellos, el jefe de las autodefensas de la sierra y el líder del Cartel del Sur, (Isaac Navarrete Celis), así como policías y dedujo que en medio de esta violencia, cuando los policías  son enviados a algunas regiones, el propósito no es aplicar la ley, sino auto protegerse y en algunos casos buscar el auto beneficio entrando en pláticas con los poderes criminales de la región.

Dijo que así entran en una “acomodación mutua” y en el mejor de los casos logran (los grupos criminales) la neutralización de los recursos y las acciones del estado, pero también la activación de recursos estatales para fines criminales.

Por eso dijo que la aplicación de la ley en Guerrero “sigue siendo una ilusión en muchos contextos, “pero un problema mayor que surge muy claramente, es que la corrupción en sí ya es funcional, en el sentido de que varios actores (del crimen organizado) compiten por el acceso al Estado y financian campañas de altos funcionarios y cuando todos lo hacen, ninguno tiene acceso privilegiado y en ese contexto tienen una escalada de lenguaje frente al Estado para hacer valer esos compromisos”.

Contó que en ese contexto ya se han usado coches bomba para presionar al Estado y activar sus recursos y defender su interés como jefe armado “más allá de la sencilla corrupción”.

Agregó que las nuevas formas de “generar palanca” frente al Estado,  incluye el surgimiento de alianzas amplias de los grupos armados que incluyen a sus autodefensas.

“En México hay esa tendencia de generar esas alianzas de grupos armados con las autodefensas que tienen miles de elementos y presencia en cientos de comunidades. Eso genera una cadena con cada político y por lo tanto se perpetúa la impunidad con el acceso al Estado de los criminales”.

En opinión del experto por eso se da la “limpieza social” en las comunidades mediante los desplazamientos, “eso les da acceso al control sobre una población muy basta que se traduce en votos para las elecciones,  y con eso tienen la posibilidad de negociar en términos favorables con quienes ocupan los cargos y quedarse con las estructuras  y posicionarse dentro del cuerpo estatal”, concluyó.

Están calentando territorios antes de las elecciones

Dijo que su preocupación “muy grande” es que no se han blindado las elecciones del 2021 (en las que se van a elegir presidentes municipales, diputados locales y gobernador) y que “ya se está calentando la pelea por los territorios para poder aprovechar esa arena y perpetuarse más allá de la ley a través de las ganancias territoriales”.

El experto de ICG llamó a tomar los pasos necesarios en este momento “porque si no, el problema se va a volver más profundo y más difícil de resolver”, advirtió y dijo que “el mapa de las regiones más violentas en México es Guerrero y Michoacán”.

Sin embargo, habló de la “ostensible falta de voluntad política” en muchos niveles de los gobiernos para mejorar la situación humanitaria de varias poblaciones afectadas.

En respuesta a una pregunta de los que participaron en el panel en línea, el investigador admitió que la minería, la amapola y el agua son parte de las disputas y origen de la violencia en la entidad, pero no las únicas causas.

“En la sierra de Guerrero son unos de los factores que fomentan la violencia”. Pero aclaró que, por ejemplo, los grupos criminales ya no solamente tienen como objetivo el narcotráfico, “han trascendido esa fase desde hace muchos años”.

Opinó que hay una diversificación de los “campos de batalla” y que sus ingresos son tan variados que ya no podemos enfocarnos en las drogas como parte de la solución”.

Añadió que igual se disputan por el control de los territorios donde hay minería porque se enfocan en el “negocio de la extorsión”, debido a que la amapola ha perdido valor, aunque “integra todavía el paquete que es tan variado, pero no determina la posibilidad de esos grupos de seguir echando la guerra por la baja dramática del precio de la amapola”.

También sugirió que las disputas por el agua se dan sobre todo en las comunidades donde hay la explotación de los proyectos mineros.

Para Falko Ernst, ante la “crisis humanitaria” en la sierra de Guerrero, “necesitamos del elemento de la fuerza que tiene que provenir de las fuerzas armadas, de la Guardia Nacional, pero que “no están en la posición de jugar ese papel, que es un requerimiento inmediato”.

En su opinión la violencia se debe combatir con política no aisladas, “tienen que integrarse en un paquete integral y abordarse desde la macro criminalidad, incluyendo los flujos internacionales”.

En este contexto, el investigador Sergio Aguayo, dijo que Guerrero es el ejemplo de que en México “no estamos ante una sola guerra, sino ante muchos conflictos subregionales”.

El también columnista, destacó que el resultado de la investigación de ICG sobre la violencia en Guerrero, ilustra muy bien que la solución para lograr acercarnos a la paz está en lo local.

“La sugerencia que plantea el análisis sobre Guerrero es acertada, se necesita una estrategia general, y luego estrategias regionales centradas en ciudades y alcaldías”.

Explicó que se necesitan fórmulas locales con estrategias estatales y federales, no solo actuar en lo local, pero dijo que juega un papel indispensable la participación de la sociedad organizada.

Ilustró que si en México hay 463 grupos armados que se disputan entre sí los territorios, se necesitan 463 soluciones con estrategias regionales, mientras que en Guerrero se requieren de 40 soluciones.

También propuso que para la solución de la violencia, se tomen en cuenta a los colectivos de víctimas, y puso como ejemplo la lucha de Tita Radilla “que dedicó su vida a lograr una condena histórica en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) contra el Estado mexicano aliada con organismos no gubernamentales.

Las palabras de apertura del panel estuvieron a cargo del director del Programa de América Latina y el Caribe de Crisis Group, Ivan Briscoe y fue moderado por la subdirectora Renata Segura.

Texto: Zacarías Cervantes / Foto: José Luis de la Cruz-Archivo