10 julio,2026 5:25 am

Han Kang y las voces de los muertos

USAR esta

 

Adán Ramírez Serret

Todo Estado moderno tiene una narrativa que nos hace sentir parte de un grupo que ha luchado en el pasado, que ha dejado la vida por nosotros y a quienes debemos, por lo tanto, agradecer y homenajear.
Por desgracia, durante buena parte de la época moderna de estos estados, siglo XX y lo que llevamos del XXI, las luchas, en un buen número de ocasiones, no han venido de enemigos externos, sino que han sido desde dentro que se ha sufrido una terrible violencia.
Están los casos terribles de dictaduras en Latinoamérica y que han dejado dolorosas historias que hemos leído en desbordantes y contundentes novelas.
En México también ha habido represiones terribles como la de Tlatelolco del 68 o el caso de Ayotzinapa, que aún sangra y es una herida latente en este país.
Estos eventos, por desgracia, no son exclusivos de nuestro continente, acaso, podría adelantar, han sucedido en todo el mundo. Pero, para ser más precisos hoy, con un país, una ciudad y un libro, está el caso en Corea del Sur en la ciudad de Gwangju en 1980, cuando un grupo de universitarios acompañado de una parte de la sociedad civil se rebela en contra de la dictadura y es reprimida con una violencia extrema. El Estado afirmó que habían muerto hasta 165 personas mientras que las estimaciones no oficiales sugerían que habrían muerto entre mil o dos mil civiles.
Corea del Sur, por su parte, ha tenido un crecimiento brutal en todos sentidos, y para lo que nos compete, la cultura, el arte, se han vuelto una prioridad de Estado. Es por esto que, además de ser una potencia económica, también se ha convertido en una referencia esencial y deslumbrante en el cine, la música, la danza y, hoy lo vamos a descubrir, en literatura.
Hay muchísimos autores, pero hoy toca enfocarse en la Premio Nobel de Literatura 2024 Han Kang (Gwangju, 1970), quien ha sido una de las galardonadas más jóvenes en recibirlo y quien, además, sorprende con cada una de sus algunas breves, otras no tan cortas, novelas que van siendo traducidas al español y devoradas por muchos.
En nuestro idioma era conocida sobre todo por La vegetariana y otra maravillosa obra suya es La clase de griego, las dos que hasta ahora había leído y que cada una me habían deslumbrado.
El otro libro que cayó a mis manos fue Actos humanos, una obra que se mueve en una sintonía completamente diferente a las anteriores, porque cuenta la que es conocida como La masacre de Gwangju, mencionada arriba.
Kang esgrime su deslumbrante talento para narrar este espantoso hecho que ella conoció desde el silencio.
Es muy difícil contar estas historias desde la ficción. Sin embargo, ella lo hace con maestría. No revictimiza, no hace un panfleto… más bien se erige desde la fábula, desde acercarse a aquellas personas que estuvieron allí, intima con ellas: con quienes recibían los cuerpos, con quienes acompañaban a las personas desesperadas y buscaban a sus familiares, a quienes torturaron, a quienes vivieron, sobrevivieron ese genocidio… además, Han Kang tiene la poesía bajo la manga: ese elemento único, mágico, en donde es posible escuchar a quienes no sobrevivieron. ¿Qué pensaron? ¿Qué sintieron?
Es algo que solamente un instrumento literario, un acto poético, puede vislumbrar. Aquellos actos de esta terrible humanidad que será humana tan sólo cuando deje de arrastrar muertos por represión, por violencia de Estado.

Han Kang, Actos humanos, Ciudad de México, Random House, 2024. 202 páginas.