24 septiembre,2025 6:01 am

Hay más sitios de riesgo en Acapulco, advierte Abelina a un año del huracán John

 

Acapulco, Guerrero y Ciudad de México, 24 de septiembre de 2025. La alcaldesa Abelina Lopez Rodríguez conmemoró este martes el primer aniversario del impacto del huracán John en Acapulco donde dijo que “sin duda nuestro atlas de riesgo ha cambiado, son más lugares que incluir”.

Informó que de los datos que se tienen de las colonias señaladas en alto riesgo no todas fueron afectadas, sino “otras que no se tenían consideradas y ahora ese número incrementó”. Dijo que hay más de 5 mil familias en zonas de riesgo. La alcaldesa aseguró que su gobierno tiene el compromiso con la prevención y protección civil que “son pilares de este gobierno”.

En declaraciones a reporteros después del acto a la alcaldesa se le preguntó sobre las 500 familias que serían reubicadas, luego de ser severamente afectadas por el huracán John, y comentó que se ha reunido con funcionarios de Sedatu y hace un par de días con los vecinos de la colonia La Libertad sobre la reubicación.

Informó que el Ayuntamiento está buscando donar unos terrenos, los explorados en San Agustín y Caleta, de los que el municipio tiene para que puedan hacer viviendas. Añadió que se han explorado varios porque no puede ser cualquier terreno, tienen que buscarse unos que reúnan las condiciones porque al rato está peor.

En su mensaje indicó que Acapulco a pesar de los fenómenos naturales no se rinde y John “nos golpeó, pero también nos ayudó a ser más fuertes, a confiar en nosotros mismos y a levantarnos con dignidad. Que nunca se nos olvide que la adversidad no nos doblega, la adversidad es nuestra mayor fortaleza y mientras tengamos a Protección Civil sólido y por eso este gobierno le ha apostado a la protección como la parte que tenemos que seguir trabajando en una ciudad resiliente”.

López Rodríguez manifestó que dos huracanes ha puesto a prueba a Acapulco en menos de un año y este aniversario no sólo es la memoria, sino el compromiso con el futuro y cuidar el entorno.

El acto se efectuó en el Asta Bandera, donde la alcaldesa dijo que el huracán “ no avisa con palabras, pero sí con señales y esas señales debemos saber leerlas en tiempo oportuno. De la tragedia nació un nuevo compromiso con la vida”. Indicó que durante el impacto del huracán fueron días de angustias, incertidumbre y familias enteras vieron sus hogares afectados, sus calles inundadas, así como su vida interrumpida.

Añadió que fueron momentos difíciles, pero también fueron horas en donde resurgió lo mejor de nuestro pueblo que fue la solidaridad, la dignidad y la fortaleza porque aunque John “nos golpeo fuerte no logró quebrarnos. Nos levantamos con la frente en alto, como lo sabe hacer Acapulco frente a la adversidad y en lo individual somos endebles, pero unidos somos fuerza”.

López Rodríguez manifestó que la prevención es salvar vidas, es hablar de justicia social. “A un año del huracán John confirmamos que de la tragedia nació un nuevo compromiso con la vida y hemos fortalecido nuestra protección civil porque aprendimos con el dolor que cada minuto cuenta y que cada alerta puede salvar a una familia”, destacó la alcaldesa.

Agregó que con las lecciones que dejó John “hemos reforzado el sistema de alerta temprano, instalado estaciones metereológicas, modernizado la capacidad de respuesta y capacitado brigadas comunitarias”. Aseguró que se tienen manos preparadas en las colonias y más conciencia de que la prevención es la primara forma de justicia. Añadió que el cambio climático llegó para quedarse por lo que de “tal manera que de la mitigación hemos pasado a adaptarnos ante esta nueva realidad”.

Durante el acto se izó la bandera en memoria de las víctimas y como reconocimiento al proceso de recuperación que ha tenido Acapulco. La alcaldesa Abelina López manifestó que la mejor manera de honrar a quienes sufrieron es construir un municipio más fuerte, solidario y más resiliente.

En declaraciones a reporteros, la alcaldesa dijo que si se hace un antes y un después hay varias colonias que quedaron afectadas como La Libertad, Campestre Laguna y Lázaro Cárdenas y “sin duda nuestro atlas de riesgo ha cambiado, son más lugares que incluir”. Insistió que se tiene que seguir trabajando mucho en la cultura de protección civil e invertir porque el cambio climático llegó para quedarse.

Indicó que hay alrededor de 5 mil familias que viven en zonas de alto riesgo que año tras año se les notifica, se les dice que están en zonas de alto riesgo y que se vayan al refugio más cercano en temporada de lluvias y reconoció que es un tema latente. Comentó que en los datos que se tienen de todas las colonias señaladas en alto riesgo no fueron afectadas, sino “otras que no se tenían consideradas y ahora ese número incrementó”.

Señaló que no se puede seguir invadiendo el parque nacional El Veladero y se debe tener conciencia por lo que llamó a la gente a tenerla porque la naturaleza “nos ha puesto a prueba y nos dice lo que no debemos seguir haciendo y es no seguir contaminando nuestro entorno”.

En la conmemoración estuvo el comandante de la 27 Zona Militar, general Antonio Melchor Ruiz; el comandante del mando especial de la  Guardia Nacional, Agustín Reina Mendoza; el coordinador de Protección Civil y Bomberos, Raúl Noyola Rocha, y el secretario de Seguridad Pública, Eduardo Baillares Mendoza, entre otros.

Desconocen afectados de Casas Palenque si serán reubicados o les reconstruirán ahí

A un año de la devastación que dejó el huracán John categoría 3 en Acapulco, las familias que tenían una vivienda en el fraccionamiento Casas Palenque, San Agustín, siguen en la incertidumbre, porque no saben si serán reubicados o se les construirán sus casa en el mismo lugar.

La mañana de este martes, el cielo se asemejaba al de aquel día, cuando John mantenía cuatro días de intensas lluvias sin parar. Nubes con tonalidades oscuras en el horizonte, que pasado el mediodía dejaron caer una torrencial y muy rápida lluvia. Luego un sol brillante se asomó.

A lo largo de la calle Pez Ángel que fue engullida por la corriente del canal que baja de la parte alta del fraccionamiento, al igual que otras 11 casas, ahora hay cuatro máquinas retroexcavadoras desazolvando el canal y colocando muros de piedras, que previamente son introducidas en redes de acero.

Los trabajos que efectúa la Comisión Nacional de Agua dan la impresión de que la tragedia fue hace una semana. De las casas que fueron destruidas por la corriente que se formó por el cauce no queda nada, las que quedaron a punto de caer siguen de pie, como si el tiempo se hubiese detenido.

A lo largo de la calle Pez Ángel sólo se escuchan las máquinas, en las esquinas de las calles Róbalo, Atún y Salmón, sólo las primeras seis de 10 casas están habitadas, en el resto no hay nadie, porque la mayoría se fue a rentar, y son las casas que quedaron pegadas a las que colapsaron, y presentan cuarteaduras que las hacen inhabitables, y en estas hay sellos que indican riesgo.

Gloria Hernández Gática, es una de las más afectadas, su casa que había modificado y tenía dos niveles, sólo la dividía la calle Pez Ángel del cauce del afluente. Este martes visitó el lugar, donde solo hay tierra, que se ha colocado de relleno, pero que aún no está a nivel de calle, y sigue un bordo de unos tres metros.

La mujer quien desde hace un año vive rentando una casa en otra colonia, comentó que las autoridades, hace un mes, les informaron que les ayudarán en la reconstrucción de sus viviendas, sin embargo a ella le preocupa el lugar, si se van a volver a construir donde estaban o en otro lugar.

Dijo que las autoridades federales le han dado la opción de entregarles el dinero para que construyan a su gusto, lo equivalente a una vivienda como la que compró en 2018, sin las modificaciones que ya le había hecho, como los otros dos niveles.

Se pregunta a sí misma si el gobierno les dará el predio para construir en un nuevo lugar, si el predio donde estaba su vivienda ya no es apto. Dice que sigue a la espera, “pero hasta no ver, no creer”.

En la casa donde renta guarda los folios y cintillos de registro que hicieron los “Servidores de la Nación” como damnificada, pero, pese a ser una de las damnificadas, jamás le llamaron y no recibió ninguno de los apoyos federales que se le dieron a la población a pesar de que perdió su casa y todos sus bienes.

La mujer cuenta que ha sido difícil volver a levantarse, pero no imposible, y en donde vive ha formado nuevas amistades, pero extraña su casa, el patrimonio que compró y terminó de pagar al Infonavit, que debido a que ya no tenía ninguna relación con la institución ésta se deslindó de ayudarla, y ahora está a expensas de la Comisión Nacional de Vivienda y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

Mientras la mujer narra su historia, en el cauce del afluente los trabajadores apresuran las máquinas para colocar las piedras en las redes de acero, algunas ya colocadas en el fondo del canal, y que formarán las paredes del lado del fraccionamiento, pero del otro lado de la colonia Pingüinos, la tierra sigue deslavándose.

Un año de John, que dejó 24 muertos y daños en carreteras y en cultivos e inundaciones

Se cumple un año del impacto del huracán John en Guerrero y Oaxaca, considerado como de categoría 3, que provocó la muerte de al menos 24 personas y causó severos daños en la infraestructura de puentes, carreteras y caminos en todo el estado, destrucción de cultivos principalmente en la Costa Chica e inundaciones sobre todo en Acapulco.

Fue un fenómeno que se manifestó en una lluvia intensa que se mantuvo durante cinco días seguidos en los cuales cayó el 84.5 por ciento del agua que en promedio se precipita en un año en el estado.

A casi 11 meses del impacto del devastador huracán Otis, de categoría de 5, el 21 de septiembre de 2024 el Servicio Meteorológico Nacional comenzó a dar segui-miento a una zona de baja presión frente a las costas de Guerrero y Oaxaca, que un día más tarde se convirtió en depresión tropical y el 23 de septiembre se confirmó como la tormenta tropical John.

Se estableció una zona de vigilancia desde Punta Maldonado, Guerrero, hasta Bahías de Huatulco, en Oaxaca. En la madrugada del 23 de septiembre, John se intensificó a huracán categoría 1 y a las 3 de la tarde ya era categoría 2.

La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) emitió la declaratoria de emergencia, y los municipios de atención inicial fueron Marquelia, Cuajinicuilapa, Copala y Florencio Villarreal, en Guerrero, además de Santiago Pinotepa Nacional, en Oaxaca.

Para las 9 de la noche de ese día, John pasó a ser huracán categoría 3 y 15 minutos más tarde tocó tierra con mucha fuerza en Marquelia. Para la madrugada del 24 de septiembre bajó a categoría 2 y a las 3 de la mañana pasó a ser de nuevo una tormenta tropical.

A pesar de que John se degradó a una baja presión remanente, en tierra sobre Guerrero, a las 12 horas del 24 de septiembre se formó una zona de baja presión con 50 por ciento de posibilidad de volverse ciclón, que se encontraba cerca de Acapulco. Durante ese día y la madrugada del 25 de septiembre siguió su curso, hasta volverse una nueva tormenta tropical.

Debido a los remanentes de John, a la nueva tormenta se le bautizó con el mismo nombre y se estableció una zona de vigilancia de Acapulco a Zihuatanejo. A las 6 de la mañana del 26 de septiembre, John volvió a ser huracán, en esta ocasión de categoría 1.

Por la tarde del 26 de septiembre, John bajó su velocidad de desplazamiento, por lo que el centro se mantuvo lejos de la costa y a las 9 de la noche se debilitó a tormenta tropical, ahora frente a las costas de Lázaro Cárdenas, en Michoacán.

John se debilitó por completo hasta el 27 de septiembre para convertirse en una baja presión remanente, después de impactar en Aquila, Michoacán.

Ese mismo día se realizó una actualización de la declaratoria de emergencia realizada por la CNPC, en la que se incluyó a Acapulco en el listado de los municipios para los que se activaron los recursos del Programa para la Atención de Emergencias por Amenazas Naturales.

La información de la Comisión Nacional del Agua mostró que, por tres días consecutivos, en Acapulco se precipitó la mayor cantidad de lluvia máxima reportada. El 25 de septiembre fueron 431.7 milímetros, el 26 fueron 585.8 milímetros y 116.8 el 27 de septiembre.

Lo que pasó tras John

El informe elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), registró 24 personas fallecidas a causa de John.

Además, la OCHA indica que las precipitaciones resultaron históricas, superiores a las registradas por Otis en octubre de 2023 y con 214 por ciento más agua que el huracán Paulina, en 1997.

Desde el 23 de septiembre, la Secretaría de la Defensa Nacional informó que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional aplicó el Plan DN-III-E y el Plan Guardia Nacional, para la atención del huracán John.

Para el 24 de septiembre, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó a informar sobre el huracán que había ingresado en la Costa Chica.

La titular de CNPC, Laura Velázquez Alzúa, presentó reportes sobre el cierre de carreteras, municipios sin energía eléctrica ni comunicación telefónica en Copala, Cuajinicuilapa, Marque-lia, Florencio Villarreal, San Marcos, Ayutla y Atoyac, los más dañados.

Un día más tarde, aseguró que con la inminente llegada al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se daría continuidad a las estrategias ante desastres naturales, como la entrega de apoyos de manera directa por medio de un censo.

El 27 de septiembre, López Obrador señaló que en el reporte que le expusieron se indicaban inundaciones en 19 colonias de Acapulco, por lo que se brindaba atención en albergues, además de presencia de 25 mil elementos de la Defensa Nacional.

John provocó la suspensión de clases en todos los niveles educativos en el estado, además de derrumbes que bloqueaban los caminos, cortes en la energía eléctrica y el aumento en el nivel de agua de las presas.

En Acapulco, la mayoría de los negocios estuvieron cerrados por las lluvias, también hubo deslaves y cortes a la circulación y el sistema de transporte resultaba insuficiente ante las necesidades de la población.

En la zona de Diamante, las lluvias de John provocaron la inundación de colonias debido al desbordamiento de lluvias y arroyos. En Puerto Marqués, Luis Donaldo Colosio, Rinconada del Norte, La Poza, Llano Largo, La Marquesa y Las Garzas, las familias se vieron obligadas a evacuar sus hogares por la presencia de los altos niveles de agua, que superaban el medio metro de altura.

En Chilpancingo se desbordó el río Huacapa y afectó colonias cercanas a la presa Cerrito Rico, al norte de la ciudad, al llevarse dos puentes y tres casas en su camino.

El cambio de gobierno

El impacto de John en Guerrero fue justo en la víspera del cambio de gobierno presidencial, con la salida de López Obrador y la llegada de Claudia Sheinbaum, quien tomaría posesión el 1 de octubre.

Días antes de tomar posesión como presidenta, Sheinbaum Pardo adelantó que su primer evento oficial sería visitar Acapulco, lo cual haría para el 2 de octubre, cuando llevó a cabo una evaluación.

El 3 de octubre indicó que una de las primeras acciones para la atención sería el mejoramiento de los sistemas de bombeo de agua potable, para evitar que cuando se diera una inundación se afectara el sistema.

Además, anunció que la Secretaría de Bienestar debería identificar las colonias de mayor afectación en Acapulco, para iniciar un censo con el que se podría identificar los apoyos a entregar, además de cobertura en la Montaña.

El 4 de octubre, Laura Velázquez informó que en Guerrero fueron afectados 29 municipios y 22 en Oaxaca, con afectaciones en 108 mil 792 personas afectadas, de 27 mil viviendas. Sólo en Acapulco fueron 39 mil 941 viviendas afectadas en 39 colonias urbanas y 18 localidades rurales, con 127 mil personas agraviadas.

Por estos daños se evacuaron a 10 mil 147 personas, por medio de vehículos y lanchas, y se instaló un refugio temporal en Mundo Imperial, en la zona Diamante, que resultó de las más afectadas en Acapulco.

Velázquez informó que en Acapulco, 67 mil 690 personas fueron afectadas debido a que no hubo servicio eléctrico hasta el 29 de septiembre, cuando se reanudó. Además, en Costa Chica se entregaron 12 mil 54 despensas y 96 mil 432 litros de agua, mientras que en Cruz Grande se entregaron 15 mil raciones de comida.

Cuando Sheinbaum finalizó la emergencia

El 27 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum se volvió a presentar en Guerrero, en esta ocasión para que desde Acapulco se diera un informe general de las acciones llevadas a cabo por el gobierno federal, para la atención después del impacto de John. En esa ocasión se dio por terminada la emergencia.

Sheinbaum indicó que John trajo problemas en 51 municipios de Guerrero, 29 con mayor impacto, y que se tenía una inversión de 6 mil 659 millones de pesos.

En el reporte de acciones generales, se informó de la entrega de 27 millones de litros de agua, la liberación de 433 incidencias que provocaron 18 cortes completos a la circulación en carreteras fedeerales, la atención a 188 mil 526 usuarios del servicio eléctrico y el regreso a clases en el 97 por ciento de mil 369 escuelas con afectaciones.

En materia de salud, se brindaron 112 mil 917 acciones, junto con la instalación de un hospital móvil en Cruz Grande; además del trabajo de limpieza de calles con recolección de 378 mil toneladas de tierra y 171 mil de basura.

De igual forma, se informó sobre el programa Acapulco se Transforma Contigo, con el objetivo de relanzar el puerto y atraer mayor turismo, luego de recibir tanto el impacto del huracán John como Otis un año antes.

El censo, nuevo problema

Para la atención a la población, la presidenta Sheinbaum ordenó ala Secretaría de Bienestar levantar un. censo para conocer las afectaciones y así entregar recursos, como se hizo un año atrás con el impacto del huracán Otis.

Cuando se concluyó la emergencia, la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, informó que en Guerrero tenían censabas 143 mil 484 viviendas que resultaron afectadas, de las cuales, 64 mil 930 se ubicaban en Guerrero.

El apoyo constaba de 8 mil pesos por el concepto de limpieza y en casos especiales, luego de la revisión del daño, el monto estaría entre 15 y 35 mil pesos, pero en el caso de una pérdida total, se entregarían 60 mil pesos.

En noviembre, los alcaldes de Cuautepec y San Marcos acudieron a la sede de la Secretaría del Bienestar, para que ambos municipios fueran censados, debido a que en total eran cerca de 40 mil personas que no fueron tomadas en cuenta para el ejercicio.

De igual forma, pobladores de Costa Chica presentaron un oficio dirigido a la presidenta Sheinbaum Pardo para que fueran censanos, ya que se consideraba que el gobierno federal no había tomado en cuenta las afectaciones a milpas y propiedades. La respuesta de la presidenta fue exhortar a que llamaran al número de Bienestar, para que se les pudiera censar.

En diciembre, ese mismo grupo de damnificados de Costa Chica se trasladó a Ciudad de México para reafirmar su exigencia, debido a que no se tenía respuesta con las llamadas. Por esta razón, durante más de 12 horas bloquearon Paseo de la Reforma y tomaron la oficina de Bienestar, en esa avenida, para que se retomara el censo.

El 20 de diciembre la presidenta de forma tajante cerró la posibilidad de reanudar el censo y dijo que ya no se haría casa por casa, pero que en caso de que alguien no fuera tomado en cuenta, que llamara al número de Bienestar.

En marzo pasado, Claudia Sheinbaum señaló que se había hecho un censo detallado sobre las afectaciones de John, además que había un programa de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, para la recuperación de palmeras de coco.

En mayo, Ariadna Montiel presentó los datos definitivos sobre los apoyos, con 145 mil 461 viviendas en Guerrero, con 64 mil 930 personas beneficiadas en Acapulco, 2 mil 960.5 millones de pesos de inversión, mientras que en el resto del estado fueron 80 mil 531 personas apoyadas, con 2 mil 850.3 millones de pesos invertidos.

Karina Contreras, Jacob Morales Antonio y Juan Luis Altamirano/ Foto: Carlos Carbajal