
Texto: redacción con información de The New York Times / Foto: EFE, archivo El Sur
Acapulco, Guerrero, 5 de octubre de 2018. Desde que Donald Trump hizo el anuncio para ser candidato a la presidencia se han hecho muchas investigaciones acerca del origen de su fortuna, sobre todo porque rompió con la tradición de hacer públicas sus declaraciones de impuestos.
De acuerdo con un reportaje de The New York Times publicado hoy, “Así se investigó el origen de la fortuna de Donald Trump”, se sigue que en 2016, David Barstow, Susanne Craig y Russ Buettner consiguieron las declaraciones de impuestos del presidente de 1995, en las que se demuestra que quizá dejó de pagar impuestos durante casi dos décadas, para llegar a esta conclusión los periodistas trabajaron durante casi un año.
La investigación involucró más de cien mil páginas de documentos, públicos y confidenciales, así como entrevistas con personajes clave y solicitudes de Ley de Derecho a la Información; de esta forma, los documentos arrojaron que Trump empleó estrategias fiscales turbias a finales de la década de 1990, que incluyen un fraude, para engrandecer su fortuna.
Los investigadores comenzaron preguntándose, ¿cuál era el estado de las finanzas del presidente entre 1995 y 2005?
El equipo tenía datos acerca de una pérdida de capital de casi mil millones de dólares reportada en 1995, como informaron en 2016, y cómo después hubo una ganancia de 150 millones en 2005, según declaraciones del periodista David Cay Johnston en el programa de Rachel Maddow en la cadena MSNBC.
El primer indicio de que algo no estaba bien, surgió en abril de 2017, cuando Craig googleó un término extraño en el que estaban interesados: mortgage receivable (activos respaldados por hipotecas), y que había sido muy utilizado por los Trump para referirse a las hipotecas de los hijos de Fred Trump.
Fue así como la periodista encontró un documento de ejecución hipotecaria que la hermana de Trump, Maryanne, había presentado para una audiencia de confirmación en el Senado. En dicho documento era notoria una donación de un millón de dólares por parte de una compañía oscura que pertenecía a la familia: All County Building Supply & Maintenance.
Sin embargo, como los datos de los documentos no eran suficientemente claros, la tríada de periodistas comenzaron a indagar con personas familiarizadas con Fred Trump. Las personas declararon que la compañía era una intermediaria que se dedicaba a mover dinero de las compañías del patriarca a las manos de sus hijos: Maryanne, Barry, Robert y Elizabeth.
Las transacciones tenían lugar de la manera siguiente, por ejemplo, luego de que All County compraba calentadores y artículos para los edificios de Fred Trump, una secretaria facturaba los artículos con una diferencia del 20 al 50%, y de esta forma, los hermanos se guardaban la diferencia.
De esta forma, recibieron millones en donaciones sin impuestos por parte de su propio padre, para así evitar pagar una tasa del 55% sobre las donaciones que exceden cierto valor que habrían disminuido de forma significativa el capital original.
Una vez verificado este dato, los periodistas se dedicaron durante meses a recopilar miles de documentos, incluidas 200 declaraciones de impuestos de Fred Trump, sus empresas, y varios fideicomisos. Entre los documentos también había algunos confidenciales en los que Robert Trump, el hermano del presidente, admitió que la familia usó recibos alterados de All County para justificar aumentos más altos a la renta de sus arrendadores, que vivían en departamentos en los que las rentas estaban reguladas.
En este año, otro dato emergió cuando los periodistas pudieron relacionar el recibo de un calentador que hirió a un empleado con otro recibo por el mismo calentador obtenido mediante la Ley de Derecho a la Información en Nueva York, y que había sido alterado con una aumento del 20 por ciento.
Barstow buscó entonces al hombre que vendió el calentador a Fred Trumo: Leon Eastmond, el dueño de A. L. Eastmond & Sons, una empresa que fabrica calentadores industriales, y a la que enviaron cheques a nombre de All County para hacer el pago correspondiente por los aparatos. Para esta transacción, Eastmond dijo que él había interactuado principalmente con Fred Trump, su secretaria y Robert Trump.
La pieza de Eastmond era la que daba sentido a todo el rompecabezas. Luego de este descubrimiento, siguieron encontrando datos raros.
El asunto ahora era saber cómo enfrentarían estas pistas. El artículo pone énfasis acerca de toda la madeja que falta por desenmarañar sobre las declaraciones de impuestos de la estirpe Trump.
“Uno de los grandes temas de esta historia y de todo lo que nos reveló es lo poco que realmente sabemos sobre el historial financiero del presidente”, declaró Barstow. “En todos los libros, en todos los perfiles, en todas las historias en los periódicos no hemos encontrado una mención a Donald Trump y All County Building Supply”.


