30 septiembre,2023 1:59 pm

Honra edición 70 años de “El Llano en llamas”, de Juan Rulfo

 

Ciudad de México, 30 de septiembre de 2023. En junio de 1950, después de seis brillantes colaboraciones previas, la revista América, del Departamento de Divulgación de la SEP, publicó un relato cuyo título habría de marcar a la literatura universal para siempre: El Llano en llamas.

En aquel momento, el autor de este cuento, un escritor de 33 años que firmaba como Juan Rulfo (1917-1986), se encontraba en medio de un periodo creativo que, tres años después, lo llevaría a publicar su primer libro.

La gran expectativa causada en el medio literario especializado por ficciones cortas como “Nos han dado la tierra”, “Es que somos muy pobres” y “Talpa”, entre otras más, se vio justificada, con creces, el 18 de septiembre de 1953.

Ese día, en los Talleres de Gráfica Panamericana, el Fondo de Cultura Económica terminó de imprimir el undécimo volumen de su colección Letras Mexicanas: El Llano en llamas.

Compuesto, en su versión actual, por 17 relatos, el libro es celebrado en su 70 aniversario con una edición conmemorativa de la editorial RM y la Fundación Juan Rulfo que traza sus orígenes y aquilata su enorme influencia.

Para quienes gocen de la historiografía literaria, este volumen, que ya se encuentra en librerías, ofrece un facsímil de las páginas del número 64 de la revista América donde, por primera vez apareció el cuento “El Llano en llamas”.

Reproducido íntegramente, con sus ilustraciones originales, esta primera versión del relato que le daría título al libro, al compararse con la actual, muestra la búsqueda literaria de Rulfo por la precisión.

“Es más extenso (el de 1950) y es típico de Rulfo que, si modificaba algo, como pasa con (el cuento) ‘Paso del Norte’, era para reducir”, explica en entrevista Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo.

“El escritor Efrén Hernández (quien editaba América) decía que si le quitaban el texto a Rulfo, lo iba reduciendo tanto que desaparecía. Él le arrancaba los textos para que llegaran a la revista”, cuenta.

La edición conmemorativa introduce los 17 cuentos con una relatoría concisa, tanto para los académicos como para el lector en general, de cómo fue el orden de aparición de los primeros siete cuentos en revistas literarias, cuáles fueron los ocho que aparecieron por primera vez en el libro y los dos que Rulfo incluyó en la edición corregida y aumentada de 1970.

Para Víctor Jiménez, la vigencia de este cuerpo de relatos queda comprobada en la edición de aniversario de El Llano en llamas con la inclusión de una selección de 51 portadas del libro en otros idiomas.

“Era una manera, sin decir una palabra, de destacar la universalidad de la obra de Rulfo”, celebra el también editor del volumen.

“Hay una crítica literaria perezosa que dice ‘ah, claro, El Llano en llamas: la Revolución y el sur de Jalisco; ya te clasifiqué’, pero yo, viendo todas estas portadas, estos ejemplares, creo que a todos estos lectores en sus lenguas ni les interesa la Revolución ni les interesa saber cómo es el sur de Jalisco”, expone.

Aunque no son todas las existentes –incluyendo las ediciones pirata que siguen apareciendo–, las portadas que se reproducen en el volumen dan cuenta de que, entre 1963 y el 2023, el libro ha tenido, al menos, 39 traducciones distintas a 28 idiomas.

Este decidido interés para editarlo en todo el mundo, reflexiona Jiménez, desde Estados Unidos y Francia hasta China y Tailandia, reside en la maestría para construir a los personajes de cada uno de los cuentos.

“Si hay personajes realmente sólidos en la literatura mexicana son los de Rulfo, como Lucas Lucatero y todos ellos; la gente habla de ellos como si hubieran existido, o como el interlocutor de ‘Luvina’, que no tiene nombre, o los tres que atraviesan el llano en el cuento inicial, ‘Nos han dado la tierra'”, admira.

También, explica el director de la Fundación Juan Rulfo, parafraseando al escritor Daniel Sada, esto es así porque ninguno de los cuentos es igual a otro en su estructura, pero siempre con el lenguaje poético del escritor.

En los últimos años, la brecha que antes existía entre las traducciones de la novela Pedro Páramo (1955) y El Llano en llamas ha ido reduciéndose de forma constante, ante un aumento en el interés editorial por el cuento.

Ambas obras, como múltiples traductores han referido a Jiménez, son inmensamente demandantes para llevarlas a otro idioma.

“El principal reto es producir en el lenguaje de llegada la misma poesía y la misma fuerza poética. Si un traductor no tiene esa destreza, ésa va ser una traducción fallida, entonces es un desafío que nunca pasa inadvertido a los lectores de otras lenguas”, abunda.

De acuerdo con el crítico literario y traductor Roberto Bernal, la universalidad de Rulfo está patente en cada una de las traducciones que se han publicado.

“Yo pienso que su capacidad de reinventar un lenguaje que nos muestra un mundo que no existía antes de él es lo que lo hace universal, es como leer a Joyce, a Kafka, a Faulkner, es adentrarnos a un mundo únicamente producido por ellos y que no podemos encontrar en ningún otro autor; Rulfo es, en ese sentido, universal”, apunta el colaborador de la fundación.

Texto: Francisco Morales / Agencia Reforma / Foto: REFORMA / Especial