
Sigue la búsqueda de la parte que falta de la osamenta de la menor en el terreno en Tixtla. Las omisiones de la Fiscalía comenzaron cuando entregó el cuerpo incompleto de la víctima de 13 años asesinada localizado el 20 de octubre de 2020
Tixtla, Guerrero, 9 de febrero de 2022. Había pasado más de un año del feminicidio de Ayelin Iczae, cuando su mamá, Flora Marcelo Rojas, se dio cuenta de que el cuerpo de la niña estaba incompleto.
El asesor de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) del caso admitió ante la mamá que, de haber sabido que Flora desconocía esa condición de los restos, no le habrían conseguido el expediente.
“Ahora lo que tiene que exigir usted, como asesor jurídico, es que se me entregue hasta el último huesito de mi hija”, recordó que le dijo al abogado.
Cuando recibió de la Fiscalía los restos de Ayelin, señaló que estaba muy mal, después de cuatro días de angustia, sin comer, ni dormir. “No pregunté ni me dijeron qué me entregaron. Cuando recibí los estudios, en septiembre de 2021, efectivamente me di cuenta que era un cuerpo incompleto”.
Desde entonces, indicó que se dedicó a exigir la recuperación de todos los restos de su hija de 13 años, desaparecida el 15 de octubre de 2020, y una parte de su cuerpo localizado el 20 del mismo mes en una barranca, cerca de la carretera federal Chilpancingo-Chilapa, en medio de una zona habitada de la cabecera municipal de Tixtla.
En el segundo día de búsqueda de los restos, la mamá de Ayelin aclaró que antes de acordar esta diligencia pasaron tres meses en reuniones con la Fiscalía General del Estado en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
El organismo intervino por la presentación de una queja por omisiones de la Fiscalía General del Estado en el levantamiento del cuerpo y revictimización a familiares en el proceso de demanda de justicia.
En esas mesas de trabajo, Flora Marcelo señaló que hubo resistencias de las autoridades para acudir a la escena de los hechos, que aún se nota en las actuaciones.
Por ejemplo, ayer le mostraron un terreno baldío como el sitio donde se ubicaba la casa donde la niña estuvo privada de la libertad.
Flora, que vivió en Tixtla, desmintió esa versión. Aclaró que allí nunca se había construido una casa, y por supuesto, en el terreno tampoco hay rastros de que ahí se haya montado postes para sostener una vivienda de madera.
Señaló que todavía hay muchos elementos que esclarecer en la investigación, “lo que ha quedado clarísimo, es que la Fiscalía (del estado), como la revisión de la escena, debió haberse realizado en el momento que se encontró el cuerpo de la niña”.
Del primer día de búsqueda, precisó que hallaron clavículas, huesitos de la palma de la mano y varias costillas. Ayer no habían encontrado nada hasta medio día.
Destacó que los peritos independientes que conformaron el grupo de trabajo para la búsqueda confiaron en que el resultado sería positivo, coincidieron en que la Fiscalía “ni siquiera se molestó en levantar la hojarasca, cuando recogieron los restos en 2020. Sólo se llevaron lo que vieron”.
Ayer, en el sitio de búsqueda, los especialistas señalaron con marcas naranjas numeradas, los puntos donde habían localizado restos; del 1 al 4, los hallados en la primera diligencia de 2020, a poca distancia alrededor, estaban señalados los nuevos descubrimientos.
También colaron hojarasca y tierra superficial con una red metálica para ubicar posibles restos diminutos.
Este miércoles continuarán los trabajos periciales, y el jueves organizaciones, colectivas convocaron a la población a una acción en memoria de Ayelin Iczae Gutierrez Marcelo en la plaza cívica de Tixtla a las 10 de la mañana.
Texto: Lourdes Chávez / Foto: Jesús Eduardo Guerrero


