
AMERIZAJE
Ana Cecilia Terrazas
Se han escuchado hasta el cansancio las premisas en torno del por qué la desaparición de los órganos autónomos –que inició su proceso en la cámara de origen el miércoles 20 de noviembre– es una señal del poco ánimo para fomentar una democracia real, plural, diversa, con disidencias verdaderas, incluyente, inclusiva, que fomente la crítica, la autocrítica y creyente en la posibilidad de mejorar, ante las indicaciones ciudadanas de que existan oportunidades para ello.
Uno de los autónomos en la mira es el Instituto Federal de Telecomunicaciones, cuya función principal es “regular, promover y supervisar el desarrollo eficiente en los sectores de radiodifusión y telecomunicaciones en México”. Esto significa que, entre otras cosas y sobre todo, se encarga del funcionamiento adecuado de los medios de comunicación en este país, de la radio y la televisión, ya sean públicas o privadas, sociales o comerciales.
Aquí es importante hacer un paréntesis respecto de los medios de comunicación masiva para subrayar que, si bien ofrecen entretenimiento y diversión, otro servicio importante es su aportación noticiosa, informativa. La televisión y la radio, así como las redes sociodigitales (plataformas en internet) están dedicadas a dirigirse a un público masivo; se sostienen mediante la venta de sus contenidos (publicidad) y, si bien en teoría deben informar, entretener y educar, su objetivo último, para generar audiencias y hábitos, ha venido siendo especialmente persuadir. Y lo hacen muy bien los miles de espacios digitales que tienen a millones y millones de personas siguiéndolos horas y horas de sus vidas.
Según se ha probado, estudiado, teorizado y ensayado, regular a estos medios de comunicación –parte del llamado cuarto poder, por dedicarse a ser y a hacer prensa– es conveniente desde una independencia de intereses respecto de los propios medios y sus contenidos. Es decir, de preferencia debe hacerlo una entidad no comprometida con los medios, autónoma, fuera de los intereses por hacer negocio, gobierno, política o relaciones públicas con estos medios.
Lo anterior lo saben todas las personas integrantes de la academia y de los medios que tienen décadas estudiando la relación de poder entre medios y sociedad, medios y gobiernos, medios y ciudadanía, medios y empresas, medios y Estado. Se han hecho mesas de análisis y debate, conferencias, tesis, reflexiones respecto del poder de los medios y cómo se acaban relacionando con los otros poderes. Hasta donde se ha constatado, parece mucho más sano que haya un tercer jugador en cuestión que no participe directamente de los beneficios o daños que pueda ocasionarle el poder de algún medio de comunicación en particular.
Por lo pronto, la Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias, la AMDA, se pronunció en contra de la extinción del IFT por las razones que se explicitaron en el comunicado titulado La Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias se pronuncia en contra de la extinción del IFT, órgano constitucional autónomo del Estado Mexicano y mecanismo de garantía de derechos fundamentales.
Dejo aquí fragmentos clave del comunicado de la AMDA*: “La ausencia de un órgano regulador en materia de radiodifusión y telecomunicaciones generaría un escenario de riesgos y desafíos que afectarían profundamente el derecho humano a la comunicación en México. Es de primera importancia contar con una autoridad independiente y autónoma que garantice la calidad, diversidad y pluralidad de los contenidos y proteja los derechos humanos de las audiencias y de los usuarios de los servicios de telecomunicaciones”.
“Como integrantes de la AMDA, reiteramos nuestro compromiso por el respeto absoluto de los derechos humanos en materia de comunicación: libertad de expresión, derecho a la información y derechos de las audiencias, así como con los organismos autónomos que los dotan de contenido y efectividad, reconociendo su carácter de derechos fundamentales para cada integrante de la sociedad.
“Extinguir o debilitar al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) representaría un retroceso, especialmente en un momento en que fenómenos como la concentración de medios, la multiplicación de servicios digitales de comunicación, la desinformación y la violación de los derechos humanos en la esfera digital son desafíos crecientes.
“Hacemos un firme exhorto a los poderes Ejecutivo y Legislativo a mantener la autonomía e independencia de este órgano regulador”.
* https://x.com/somosaudiencias/status/1853862402254880910?s=48&t=iArusPm86Nl_hdSBo7UxyA
@anterrazas


