17 noviembre,2025 6:23 am

Imparten en la UAG en Acapulco materia sobre desaparecidos ante la alta incidencia de casos

 

Alumnos de Derecho de la primera generación de la especialidad en identificación de restos humanos y análisis de contexto realizaron prácticas de geolocalización, identificación de restos humanos y excavación arqueo-lógica para la recuperación de cuerpos, en el campus de Llano Largo

 

 

Acapulco, Guerrero, 17 de noviembre de 2025. Estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) cursan una especialidad para que “sepan dirigir y hacer eficiente el proceso de búsqueda de personas desaparecidas”, ante la alta incidencia de este problema social.

Del viernes pasado al domingo, los alumnos de la primera generación de la especialidad en identificación de restos humanos y análisis de contexto realizaron prácticas de geolocalización, identificación de restos humanos y excavación arqueológica para la recuperación de cuerpos, en el campus de Llano Largo.

El primer cuatrimestre de la especialidad de la Facultad de Derecho de Acapulco comenzó a finales de agosto del año en curso, incluyó la unidad de aprendizaje Contexto de hallazgo y cadena de custodia, impartida por el arqueólogo Axel Díaz Pelagio.

El académico adscrito a la Escuela Superior de Antropología Social de la UAG en Tixtla, indicó que “el objetivo de la especialidad es coadyuvar a las instituciones gubernamentales y a los colectivos de búsqueda a tener especialistas capacitados que sepan dirigir y hacer eficiente el proceso de búsqueda de personas desaparecidas”.

“Y contar con una metodología y técnicas de recuperación de restos humanos”, puntualizó el arqueólogo formado en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

La especialidad va a durar un año y medio, los egresados podrán implementar en búsquedas “cartas topográficas, planos urbanos, imágenes satelitales, imágenes fotogriménicas, utilizar ortofotos”, también se busca que aprendan a usar drones con los mismos fines de búsqueda.

Consideró que la especialidad “es una necesidad a los tiempos que vive la sociedad, no es privativo del hecho, sino se ha hecho un fenómeno generalizado a nivel nacional, que se ha multiplicado el índice de personas desaparecidas”.

La práctica de campo de tres días consistió en la aplicación de los conocimientos teóricos que recibieron en los últimos meses, el sábado los 9 alumnos que asistieron realizaron dos pozos de sondeo de un metro cuadrado con una profundidad de dos metros, excavados en una orilla del amplio campus de Llano Largo, parte de éste aún figurado como terreno baldío.

“El trabajo previo que se hace para fijar un punto de estudio es hacer un paso que se llama prospección de superficie o recorrido de superficie: es básicamente caminar de manera ordenada, colocamos a todos los alumnos que disponemos de manera horizontal, espaciados entre uno y dos metros, según las necesidades o las condiciones del terreno”.

El viernes, los alumnos realizaron un recorrido en el que de forma simulada vieran ropa u objetos ornamentales de la persona y observaron el recorrido también en GPS, y luego delimitar un área perimetral, “tienen esa capacidad de modificar los planes de la práctica porque ellos se tienen que acostumbrar a un ambiente real”.

El académico destacó que en la adaptabilidad radica la importancia de esta práctica de campo, cada uno de los dos equipos de trabajos estuvo “implementando técnicas y métodos distintos, pero tienen la misma finalidad, la recuperación de materiales para identificar a personas desaparecidas”.

El perfil de la decena de estudiantes de la especialidad es variado, hay odontólogos, médicos cirujanos, antropólogos físicos y sociales, politólogos y criminalistas.

Una de las estudiantes es Aidé Reza Valentín, quien consideró que para ella es importante cursar esta especialidad consiste en el acompañamiento por el acompañamiento que realiza como integrante de la organización Siuat Yoltechikatli por los Derechos Humanos, a los colectivos acapulqueños Fe y Esperanza de Encontrarles Guerrero y Vicente Suástegui.

“Acompañamos a búsquedas y sabemos las negligencias, a veces los errores que se comenten en las búsquedas”, expuso en una pausa de la excavación de uno de los pozos de sondeos con pico, como lo ha hecho en algunos cerros de Acapulco.

La prospección y la carta topográfica son dos ausencias que Reza Valentín observa entre el aula y las búsquedas reales, “en los cerros haya manantiales y nosotros no los ubicamos, creo que el dron es muy importante porque en las búsquedas se utiliza para ver si hay camino en tal lugar y aquí lo que hemos aprendido es que el dron es para tener el perimetral de toda la zona”.

La técnica aprendida le permitirá a la activista a decirle a las autoridades “dónde está tu retícula, dónde está tu perimetral o cómo vas a sacar la superficie, que eso yo lo desconocía, yo conocía nada más práctica como el acompañamiento psicosocial a las madres buscadoras”.

Otro de los estudiantes es Darío Velasco, también acompañante de los colectivos de familiares de desaparecidos de Acapulco que afirmó que el escaso número de hallazgos de restos humanos se debe “a la poca capacidad técnica realista que tienen tanto las comisiones como las fiscalías”, cuyos integrantes deberían de cursar la especialidad, planteó.

“Estamos aprendiendo técnicas de búsqueda por patrones, de rastreo, de analizar campo, de hacer registro, de hacer una sistematización de las búsquedas”.

El también estudiante de la Maestría de Violencia y Resolución de Conflictos, consideró que la especialidad atiende un problema “histórico, siempre se ha querido ocultar”.

El académico Díaz Pelagio resumió: “esta práctica consiste en la ubicación sobre la superficie de restos humanos y recuperación de restos mediante técnicas arqueológicas, y su posterior resguardo mediante el embalaje”. El material será entregado a un laboratorio, donde se hará un análisis.

A largo plazo habría que tener una licenciatura de técnicas y de métodos para la búsqueda y rescate de personas, que respalde jurídicamente a los egresados “en el caso de que tengan que firmar peritajes y tener que dar su testimonio ante un juez”.

 

 

 

Texto y foto: Ramón Gracida Gómez