El asesinato de dos de sus hermanos cambió radicalmente la vida de José Díaz Navarro; de profesor y gestor sindical pasó a ser el activista que ha alzado la voz para denunciar la colusión entre autoridades y grupos de la delincuencia, además de que ha organizado a decenas de familias de desaparecidos para hacer visible … Continúa leyendo Amor de hermano; de las aulas y del SNTE, al horror de la violencia en Chilapa
Enero 03, 2018
El asesinato de dos de sus hermanos cambió radicalmente la vida de José Díaz Navarro; de profesor y gestor sindical pasó a ser el activista que ha alzado la voz para denunciar la colusión entre autoridades y grupos de la delincuencia, además de que ha organizado a decenas de familias de desaparecidos para hacer visible una cruel realidad que nadie quería ver y que cada día empeora.
De 55 años de edad y cuya familia es oriunda del vecino municipio de Olinalá, la figura espigada de este señor que se nota siempre reflexivo y tranquilo apareció a lo largo de 2017 lo mismo en los medios locales, que en los de alcance nacional que lo consideran una fuente seria y confiable sobre los hechos de violencia que azotan a Chilapa y sus alrededores. Porque da información valiosa y porque no se arredra a la hora de señalar responsabilidades.
José Díaz Navarro impartía la materia de Inglés en la secundaria general José de San Martín en Chilapa, fue subdirector de Cultura en el Ayuntamiento, gestor sindical y militante del Partido Nueva Alianza fundado por Elba Esther Gordillo cuando ésta era poderosa secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
El 26 de noviembre de 2014, en los inicios de una sangrienta disputa entre dos grupos del crimen organizado en este municipio de la parte baja de La Montaña, familiares reportaron el rapto por parte de personas armadas, de los hermanos Hugo y Alejandrino Díaz Navarro, el primero dueño de una discoteque y el segundo restaurantero y promotor del partido Morena, junto a su primo, propietario de una constructora en Olinalá, Vicente Apreza García y los arquitectos Jesús Romero Mojica y Mari Montiel Ferrer, radicados en Cuautla, Morelos.
El hecho ocurrido cerca de la comunidad de El Jaguey, de Chilapa, fue denunciado ante todas las corporaciones policiacas estatales y federales; nadie acudió al rescate a pesar de que se conocía la probable ubicación de las víctimas en el vecino municipio de Quechultenango, gracias al geo localizador de la camioneta en la que viajaban.
La noche del 29 de noviembre, los restos de cinco cuerpos fueron hallados en la batea de una camioneta de carga en las afueras de la ciudad de Chilapa; con pruebas de ADN se confirmó que pertenecían a los empresarios y profesionistas.
El horrendo episodio, en los más de tres años de inseguridad y violencia extrema que no cesa a pesar de la presencia de la Gendarmería, la Policía Federal, estatal y de manera constante del Ejército, marcó la ruta del profesor para buscar aclarar el hecho y exigir justicia.
Desplazado del estado junto con su familia por el riesgo que implican sus actividades, Díaz Navarro ha señalado de manera constante la responsabilidad del grupo criminal Los Ardillos en el múltiple homicidio de sus familiares así como del ex diputado local del PRD, Bernardo Ortega Jiménez, a quien señala como el operador político del grupo delictivo liderado por sus hermanos.
El pasado 27 de noviembre, en las actividades por el tercer aniversario del crimen, Díaz Navarro afirmó que con la información que se tiene, ya se sabe quiénes son los responsables del múltiple homicidio pero que no ha sido posible su detención por la “corrupción, impunidad, omisión, negligencia, ineptitud y complicidad” de las autoridades.
Antes, a finales de marzo, José Díaz reveló en el noticiario estelar de Televisa un intento de homicidio en su contra en su propio domicilio; él ya había salido de la ciudad.
En el camino ha conglomerado a familias que buscan a alrededor de 70 personas desaparecidas en el colectivo Siempre Vivos; familias que también tuvieron que cambiar su vida para dedicarla a la búsqueda de sus familiares desaparecidos a pesar de la falta de dinero, las enfermedades y el peso de mantener a decenas de niños desamparados.
La búsqueda los ha llevado a descubrir con sus propios recursos fosas clandestinas en medio de cerros en la zona rural de Chilapa.
No obstante, en ninguno de los casos denunciados ante el Ministerio Público local y federal han conocido de avances de las investigaciones y han sido relegados de los beneficios que por ley tienen por parte de las comisiones de Atención a Víctimas estatal y federal.
En el peregrinar de Siempre Vivos, uno de sus integrantes más activos que buscaba a tres de sus hijos, Bernardo Carreto González, fue asesinado el 22 de diciembre de 2015 por disparos de arma de fuego cuando viajaba en su camioneta en una carretera de terracería, cerca de su pueblo Tepozcuautla.
El colectivo logró identificar en el Servicio Médico Forense, en octubre pasado, el cuerpo de Epifanio Santos Jerónimo, desaparecido el 21 de noviembre del 2014, y en noviembre, el de Roberto Zapoteco Chinito, vecino de Zitlala desaparecido en Chilapa el 8 de marzo de 2015 junto a su primo Rafael Grande Zapoteco.
El colectivo Siempre Vivos, coordinado por José Díaz Navarro, logró reunir en diciembre de 2016 en Chilapa con familiares de víctimas al representante del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Jab Jarab, y al Primer Visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Ismael Eslava Pérez.
Jab Jarab calificó como dramática la situación de las desapariciones en la región y concluyó que las víctimas no tienen acceso a la justicia, que existe el desplazamiento forzado y que la FGE no tiene recursos humanos ni materiales para enfrentar la violación a los derechos humanos en la entidad.
Estas observaciones desde que se realizaron no han tenido eco de las autoridades locales, estatales y federales.
José Díaz Navarro participó en octubre pasado como representante de Siempre Vivos en el foro La sociedad civil y la guerra contra las drogas en Guerrero, México, en la Universidad de Alabama en Birmingham.
Por su valentía, su dedicación a la causa de las familias de los desaparecidos, ese gran problema que nos acerca a la barbarie, José Díaz Navarro es otro de nuestros personajes de 2017. (Juan Angulo Osorio con información de Luis Daniel Nava / corresponsal en la Mon-taña baja).