No se trata de quien dice la verdad más objetiva respecto a la violencia, sino lo que hace cada uno desde sus responsabilidades para enfrentarla, responde Garfias al gobernador Astudillo
Mariana Labastida
Junio 20, 2016
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, consideró que sigue siendo un desafío para todos los que tienen una responsabilidad, los datos dados a conocer en el Foro Económico Mundial Latinoamerica que coloca a Acapulco y Chilpancingo entre las 14 ciudades más violentas de América Latina.
El prelado católico respondió al gobernador, Héctor Astudillo Flores, que no se trata de quien dice la verdad más objetiva, respecto a los datos de la violencia, sino lo que hace cada quien para cumplir desde el ámbito de sus responsabilidades.
También se refirió a la Ley anti corrupción aprobada por el Congreso de la Unión con el voto mayoritario del PRI y sus aliados, y que de último momento incluyó la obigación a los empresarios a presentar declaraciones patrimoniales, y que no obliga a los funcionarios de gobierno a hacer pública su declaración patrimonial, el arzobispo dijo que se debe de seguir exigiendo que haya transparencia en el manejo de los recursos públicos.
En conferencia de prensa, consultado respecto al reporte presentado por el instituto brasileño Igarapé en el Foro Económico Mundial Latinoamerica, que coloca a Acapulco y Chilpancingo en el quinto y noveno lugar, respectivamente, entre las ciudades más violentas en América Latina, el arzobispo dijo que es un desafío para todos los que tienen responsabilidades dentro del estado.
“Que se nos señalen como una ciudad violencia, a Acapulco y Chilpancingo, no es más que otro dato de señalamiento a la violencia que está exacerbada en la ciudad y que nos seguirá desafiando a todos los que tenemos responsabilidades dentro de Acapulco, Chilpancingo y de Guerrero”, manifestó Garfias Merlos.
De lo dicho por el gobernador, Héctor Astudillo, de no “sobreadjetivizar” las cifras de la violencia, luego de que Garfias Merlos dijo que Guerrero es el “nuevo epicentro de la violencia en México”, el arzobispo expuso que es una realidad que “ahí está, los datos y las cifras”, que el problema no es quién dice la verdad más objetiva, sino cómo se responde ante los hechos.
“Lo importante es cómo hacemos todos para responder desde nuestras responsabilidades a esta realidad, espero que el gobernador, la Cámara de diputados, las instituciones y organizaciones, la Iglesia, todos juntos colaboremos y hagamos la parte que nos toca, para que podamos contrarrestar estas señales de violencia que tenemos en nuestro estado”.
Garfias Merlos reiteró que el llamado es a la unidad, y buscar mejores formas para atender “por un lado las consecuencias que tiene la violencia, y por el otro, la manera de contrarrestarla y generar mejores condiciones de confianza y seguridad”.
Agregó que lo importante en el proceso de transformación, es ser “lo más objetivo” en el conocimiento de la realidad ante la violencia, para que las personas sientan la necesidad de ir cambiando la situación.
Respecto a la aprobación de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción, como la Ley General deResponsabilidades Administrativas, que contiene la Ley 3de3 para servidores públicos, acotada, y que obliga a los empresarios a que presenten sus declaraciones patrimoniales, de interés y fiscal, el arzobispo dijo que es importante que se siga alentando, impulsando y exigiendo la transparencia, que por posiciones políticas se haya rechazado no implica que no se exija rendición de cuentas.
“Lo importante es que se siga exigiendo y como parte de una medida para todos aquellos que ejerzan cargos públicos, y para todo ciudadano, tenga esta exigencia de transparencia”, aseguró.
En su comunicado dominical, el arzobispo reiteró su llamado al gobierno y a los maestros a que se abran al diálogo, “dejar de lado la cerrazón”. Enfatizó que por encima de intereses partidistas, económicos y políticos se anteponga el bien común, “la racionalidad, la imposición de la ley y el autoritarismo no ayudan a que se resuelva este conflicto, que no favorece a la paz y el desarrollo del estado y del país”.
Recordó que desde 2010, los obispos señalaron que México vive una “emergencia educativa”, que hay un fracaso en el esfuerzo por formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y dar un sentimiento a la propia vida, lo cual se explica con el reduccionismo antropológico, que concibe la educación en función de la producción, competitividad y mercado”.