EL-SUR

Sábado 08 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Política  

Cientos despiden al presidente del Patronato de la feria; “todos estamos enojados”, dicen

Llegan unos 500 al panteón luego de un recorrido con el ataúd de Martín Roberto Ramírez que recibió muestras de solidaridad en las oficinas donde trabajó y por comerciantes del centro de Chilpancingo. Se nota la ausencia del alcalde Gustavo Alarcón quien prefirió ir al refugio Perritos Felices donde grabó un video con el senador Félix Salgado

Diciembre 27, 2024

Tlacololeros del Barrio de San Mateo encabezaron el cortejo fúnebre del presidente del Patronato de la Feria de Navidad y Año Nuevo, Martín Roberto Ramírez Ruiz, asesinado horas antes de la Noche Buena enmedio de varios danzantes que se preparaban para un recorrido hacia la catedral Foto: Jessica Torres Barrera
Tlacololeros del Barrio de San Mateo encabezaron el paso del cortejo fúnebre del presidente del Patronato de la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo, Martín Roberto Ramírez Ruiz, asesinado el pasado 24 de diciembre, en la gráfica la calle Hidalgo. Foto: Jessica Torres Barrera

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

Entre aplausos, lamentos, con mariachi y la danza de Los Tlacololeros, cientos de chilpancinguenses despidieron al presidente del Patronato de la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo, Martín Roberto Ramírez Ruiz, asesinado el pasado 24 de diciembre, mientras el senador Félix Salgado Macedonio grababa un video con el alcalde, Gustavo Alarcón Herrera, en el refugio Perritos Felices.
Unas 300 personas, entre amigos, familiares y vecinos del barrio de San Mateo asistieron a la misa que se realizó a las 10 de la mañana en la casa de Martín Ramírez, en la calle Dr. Liceaga, a unos 500 metros de la plazoleta donde fue asesinado junto a José Vidal Nava, el joven de 34 años que fungía como maestro de ceremonias del Patronato.
En la misa también estuvieron el ex presidente municipal Mario Moreno Arcos, el ex coordinador de Protección Civil municipal, Sergio del Moral Benítez, el ex regidor por Morena, Iván Galíndez Díaz y el ex aspirante a la alcaldía de Chilpancingo por el PRI, Bonifacio Montúfar Mendoza.
La misa la ofició el párroco de la iglesia de San Mateo, José Amando Vázquez Ramírez, en el patio de la casa, donde estaba el féretro abierto de Martín Ramírez rodeado de flores y coronas a nombre de distintos actores políticos, entre ellos el alcalde Gustavo Alarcón Herrera, quien no visitó a los familiares para darles personalmente el pésame en ningún momento.
Aunque el patio de la casa es amplio, el espacio no fue suficiente para albergar a todas las personas que acudieron a despedirse del presidente del Patronato, a lo largo de la calle había sillas que tampoco alcanzaron para todos, varios vecinos estuvieron de pie alrededor durante la eucaristía.
En su mensaje, José Vázquez dijo que Martín Ramírez falleció en circunstancias “especialmente dolorosas” y “es un mártir”, explicó que mártir significa “testimonio” y la sociedad tiene sus mártires.
Recordó al presidente del Patronato como un hombre “inquieto” que buscaba “el bien del barrio, siempre quería lo mejor para San Mateo y siempre tenía ideas frescas”.
Lo describió como “una persona, creo yo, íntegra queriendo buscar siempre el bien y las mejoras de nuestro barrio”, recordó que fue él quien plantó varios de los árboles que adornan las calles de San Mateo, fijó, arregló y estructuró las danzas.
“Esperemos que el Señor lo haya encontrado en un buen mo-mento, cosa que no dudo, porque una persona que se dedica al bien se dedica a Dios mismo, no puede haber error ahí, (Martín Ramírez) estaba en una actividad pública, con las raíces propias”, resaltó.
Recordó que uno de los proyectos del presidente del Patronato era que hubiese un concurso de Señorita Teopancalaquis, “yo invito a los organizadores que, con todas las medidas de seguridad, sigan su legado porque una persona no muere con sus ideas, sino la persona vive con sus ideas a lo largo de todo el tiempo”.
“Les invito a que siempre lo tengamos en nuestra memoria… continuar con su legado, continuar con su presencia, continuar mejorando nuestro barrio, especialmente recordarle en las fiestas religiosas, no podemos trastocar el orden”.
Destacó que “la sociedad también tiene sus mártires, también tiene personas que dan testimonio de sus tradiciones y de su vida”.
A la viuda de Martín Ramírez y sus hijos, les expresó su pésame y deseó que la presencia de todos los asistentes les ayude en su duelo, “son circunstancias muy penosas, muy tristes, dolorosas”.
El sacerdote llamó a los ciudadanos a orar por la familia de Martín Ramírez y subrayó “todos estamos enojados, todos estamos enojados, todos estamos enojados, pidan al Señor que nuestra sociedad tenga una resolución, un cambio”.
“Con mucha confianza en Dios, nuestro enojo después se transfigurará en perdón… yo, personalmente, claro que estoy enojado, estoy molesto porque creo que se nos ha olvidado en la sociedad vivir la justicia y eso, a quien le corresponda, que haga lo que tenga que hacer para evitar estos momentos dolorosos… esto no es justo”.

“No lo podemos creer”: hermanas de Martín Roberto

Al final de la misa, Gloria Miriam Ramírez Ruiz, hermana de Martín Roberto, tomó la palabra y dijo ante los asistentes “estamos con el corazón destrozado porque no lo podemos creer… fue un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, nunca supo decir no, nunca”.
“Roberto dio todo por este barrio y aquí está la prueba… yo no lo puedo creer, no lo puedo creer, yo apenas estuve con él y (estaba) alegre, contento. Nosotros, con toda la inseguridad que había (le decíamos), ‘hermano con cuidado, hermano esto’ y él (decía) ‘no, no, no, no te preocupes, todo bien’”.
Gloria Ramírez dijo que Martín Roberto “fue mi padre y ahorita al que yo voy a ir a dejar (al panteón) es a mi padre… me duele tanto el corazón, que no lo puedo, no lo puedo creer, no”.
Agradeció las muestras de ca-riño y solidaridad y pidió a los asis-tentes que continúen apoyando a la viuda e hijos de Martín Ramírez, al párroco también le agradeció sus palabras y le dijo que su hermano “quería mucho a la Iglesia, quería mucho a San Mateo, tanto quiso a su barrio y ahí está la mejor prueba”.
Azul Martina Ramírez Ruiz, otra hermana de Martín Roberto, dijo que el presidente del Patronato “siempre” les enseñó principios y a trabajar, sin esperar nada de nadie, y a ayudar a los más pobres.
“Nosotros no somos familia de armas ni nada, mi hermano, mi hermano no se merecía esa muerte así, él no merecía esa muerte y como dice el padre, estamos enojados, pero ¿saben qué?, nosotros le rezamos a Dios, porque nosotros sabemos que así como ellos le hicieron a mi hermano, así van a acabar, no de otra forma, van a pagar igual”.
Azul Martina pidió a los vecinos “que no olviden a mi hermano porque él dio todo por ustedes, tanto dio por ustedes que a veces se olvidaba de nosotros, su familia, siempre ponía primero a la gente, todo el barrio de San Mateo, aquí nadie me puede decir que nunca les dio la mano”.
“Estoy enojada, no saben, los que hayan pasado por esto me van a entender, pero esto no era así, él no tenía que acabar así… tal vez, por esa muerte tan horrible que le dieron a mi hermano muchos de ustedes no lo van a olvidar, gracias a todos y cada uno de ustedes por venir a despedirse de mi hermano”.
Azul Martina dijo que “mi hermano ahorita merece que ustedes le aplaudan porque él siempre”, pero no terminó de hablar, sus palabras fueron ahogadas por la ola de aplausos que retumbó dentro y fuera de la casa de Martín Roberto, seguida de porras en su honor.
Cuando terminó el mensaje de ambas hermanas, familiares se organizaron para colocar mesas y empezaron a repartir platos de comida para todos, mientras que los Tlacololeros comenzaron a danzar y a tronar sus chirriones.
Las cuatro hermanas de Martín Roberto permanecieron dentro, pusieron pistas de música popular y comenzaron a cantarle a su hermano, cuyo féretro continuaba abierto para que los asistentes pasaran a despedirse de él; poco después llegó el mariachi que acompañó a las hermanas mientras cantaban Amor eterno.

La despedida

Alrededor de las 11:40 de la mañana inició el cortejo fúnebre al que se fueron sumando más personas hasta que el contingente llegó a unas 500. Por tradición, el féretro fue inclinado tres veces frente a su casa antes de partir rumbo al panteón Central, donde a esa misma hora ya estaba el cuerpo de José Vidal, quien fue despedido con una misa de cuerpo presente en la iglesia de la Santa Cruz.
El cortejo de Martín Ramírez avanzó hacia la plazoleta de San Mateo, mientras que Zuria, una de sus hijas, gritaba sin dejar de llorar: “Me quitaron a mi papá”.
Al llegar a esa plazoleta, los familiares se detuvieron frente a la jardinera donde quedó tendido el cuerpo del presidente del Patronato y de su colaborador José Vidal Nava, donde dejaron flores y velas.
Martín Alejandro, hijo de Martín Ramírez, se inclinó con una cruz de flores, llorando, impotente. Una mujer le susurró que era momento de partir, de avanzar, “ahorita”, respondió el joven, sin moverse, y la mujer insistió, “que ahorita, un ratito más” contestó a gritos, visiblemente quebrado por el asesinato de su padre, mientras que el féretro fue inclinado ante la iglesia de San Mateo.
Luego el cortejo se dirigió a la Junta de Conciliación y Arbitraje, donde Martín Ramírez trabajaba, ahí, ya lo esperaban sus compañeros de oficina y el titular de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, el recién nombrado Omar Estrada Bustos, debido a que la dependencia comparte inmueble con la Junta.
Los trabajadores aplaudieron a Martín Ramírez, le lanzaron flores y confeti y permanecieron de pie afuera de las oficinas hasta que el cortejo se perdió de vista, por el Andador Emiliano Zapata rumbo al Zócalo. En ese trayecto, los comer-ciantes aplaudieron y lanzaron porras por Martín Roberto.
La última parada fue frente a la Catedral de la Asunción, donde Zuria se desmayó, de tanto gritar y llorar. Sus familiares rápidamente la llevaron dentro del templo para atenderla, mientras que la hija menor de Martín Roberto comenzó a gritar entre lágrimas “me mataron a mi papá, me dejó solita” y rápidamente, sus tías la abrazaron, “tienen que ser fuertes”.
A petición expresa de la familia, no se permitió a medios tomar fotografías ni grabar la misa en casa de Martín Ramírez, tampoco que estuvieran en el sepelio.
De camino a la que sería su tumba, el féretro de Martín Ramírez fue cargado por los Tlacololeros de San Mateo: el tigre, un maizo, la perra y el chilero.
Apenas el martes pasado, la danza había comenzado a amenizar los preparativos para el Teopan-calaquis que encabezaría Martín Roberto, y el trueno de los chirriones sirvió de camuflaje, por un instante, para los disparos que acabaron con su vida.
El cuerpo llegó al panteón cerca de la 1 de la tarde, sus familiares coincidieron con los amigos y la familia de José Vidal ahí; en tanto, del otro lado de la capital, a esa misma hora, Gustavo Alarcón se encontraba con el senador Félix Salgado en el refugio Perritos Fe-lices, ambos sonrientes, ajenos al crimen que enlutó a dos familias y provocó la cancelación de la principal fiesta de los habitantes de la capital del estado.