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Miércoles 19 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Política  

Cumplir arriba, en el gobierno, y abajo, en el movimiento feminista

El nombre de Marina Reyna Aguilar saltó este año a la opinión pública íntimamente asociado con la lucha para que se decretara en el estado la Alerta por Violencia de Género. Maestra y abogada de profesión, jubilada de la Secretaría de Educación Guerrero, es presidenta de la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia a las … Continúa leyendo Cumplir arriba, en el gobierno, y abajo, en el movimiento feminista

(Juan Angulo Osorio con información de Lourdes Chávez).

Enero 02, 2018

El nombre de Marina Reyna Aguilar saltó este año a la opinión pública íntimamente asociado con la lucha para que se decretara en el estado la Alerta por Violencia de Género.
Maestra y abogada de profesión, jubilada de la Secretaría de Educación Guerrero, es presidenta de la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia a las Mujeres que se fundó en 2003.
También ocupó cargos en la Secretaría de la Mujer, y de representación ciudadana en el Consejo Consultivo de la misma Secretaría y consejera distrital del Instituto Nacional Electoral (INE) en dos procesos anteriores y el que está en curso.
Su trayectoria en el sector público motivó un reclamo del secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame, por el riguroso seguimiento que está haciendo a la Alerta que se decretó el 22 de junio.
La ahora activista a la que vemos casi siempre de zapatillas y vestimenta elegante, reveló que después de una reunión de trabajo el funcionario le dijo: “Maestra, ya no sea tan incisiva, usted ya estuvo del otro lado”.
Y ella respondió que cuando estuvo “del otro lado”, hizo lo que le correspondía.
Esta mujer menuda es mamá de tres hijos profesionistas, dos gemelas y un varón, y después de su jubilación continuó laborando en la SEG, al frente de la Unidad de Igualdad y Género, que la certificó por dos años con los mayores puntajes, incluso arriba de la secretaria de la Mujer. Era una política, la de la certificación, que impulsaba el Ins-tituto Nacional de las Mujeres.
Con la entrada del gobierno de Héctor Astudillo Flores en octubre de 2015, se hizo efectiva su renuncia, que tradicionalmente elaboran con antelación los trabajadores de contrato.
Desde entonces se dedica de tiempo completo al acompañamiento de mujeres víctimas de violencia, y al seguimiento de las iniciativas del movimiento feminista.
Recordó que precisamente por el reclamo de Salazar Adame que llamó desorganizadas a las feministas en un foro donde éstas advirtieron sobre el incremento de los feminicidios y exigieron la despenalización del aborto, un grupo compacto (Violeta Pino, Rosa Delia Guillén y María Luisa Garfias), decidieron comenzar el trámite para solicitar la Alerta de Violencia de Género.
Con todas las organizaciones de mujeres construyeron la Alianza Feminista que impulsó la iniciativa en 2016, contra la oposición del gobierno estatal.
Su esfuerzo no fue vano y lograron en junio una de las grandes conquistas sociales de 2017: que se decretara la Alerta por Violencia de Género en ocho municipios del estado, una medida a la que el gobierno del estado se resistió hasta el último momento.
Y desde entonces no han parado, siempre con Marina Reyna en un plano destacado actuando como vocera de facto del movimiento, pues es a la que más buscan los medios. O al menos el nuestro. Estuvieron estas feministas primero dale que dale para que se le asignara presupuesto a la aplicación de la Alerta y ahora vigilan lo mismo al gobierno del estado que a los alcaldes, para que no sea letra muerta en el estado que está entre los primeros lugares en feminicidios.
Marina es la cuarta de diez hermanos originarios del municipio de Heliodoro Castillo. Reside en Chilpancingo desde que su mamá abandonó a su papá, para buscar el desarrollo de los hijos.
Estudio y trabajó formalmente desde tercer año de secundaria, como sus hermanos, ocho vivos. Había terminado una carretera técnica de secretaria ejecutiva, y su primer empleo fue en el Palacio de Gobierno.
Al terminar la escuela normal, recibió una plaza de maestra de primaria en Marquelia, Costa Chica, y en dos años la reasignaron a oficinas centrales, donde fue ascendiendo. A la par, cursó la licenciatura de Derecho en la Universidad Autónoma de Guerrero.
Entre otros puestos fue jefa del Departamento de Educación para Adultos, y en la Semujer, directora general para la Participación Social de la Mujer, y  alrededor de seis meses, Procuradora de la Mujer.
Ahí conoció los problemas que enfrentan las víctimas de violencia. Cuando salió constituyó la asociación civil, y vuelta a la SEG, impulsó programas de género como las jornadas sabatinas Abriendo escuelas para la equidad, de la Organización de Estados Iberoamericanos.
Es Marina Reyna Aguilar, por supuesto, personaje del año 2017 en representación de un movimiento feminista que no llena plazas, pero que ha defendido con sólidos argumentos y buena estrategia de medios la causa de las mujeres.