Ocupó el cargo durante 11 años en un territorio que incluye también partes del Estado de México y de Michoacán. Durante su periodo fueron asesinados tres sacerdotes
Israel FloresCiudad Altamirano
Octubre 29, 2017
El obispo de Ciudad Altamirano, municipio de Pungarabato, Maximino Martínez Miranda recibió su nombramiento como obispo auxiliar de la diócesis de Toluca, Estado de México, por lo que tendrá que dejar su cargo en uno dos meses.
En entrevista, el obispo confirmó que recibió su cambio una vez que fue publicado en L’Obsservatore Romano, de El Vaticano. Maximino Martínez Miranda dijo que tiene unos dos meses para dejar todo en orden en Ciudad Altamirano y asumir el cargo en Toluca, a donde llegará como auxiliar a una diócesis de aproximadamente 3 millones de feligreses.
Martínez Miranda fue nombrado obispo de Ciudad Altamirano el 7 de julio de 2006 por el papa Benedicto XVI, y recibió su ordenación episcopal el 31 de agosto del mismo año.
Dijo sentirse contento por ser el que más tiempo ha durado en esta diócesis, 11 años, y que está agradecido con Dios porque “me dejaron estar tanto tiempo”, dijo estar consciente de que le tocó vivir la etapa más difícil de la Tierra Caliente en medio del crecimiento de la violencia, y que espera que con el tiempo la situación mejore.
Años difíciles para la Tierra Caliente
Maximino Martínez Miranda llegó a Altamirano el 31 de agosto de 2006, cuando lo esperaban al mediodía en el seminario diocesano que se ubica a las afueras de la ciudad; pero justo a esa hora, delincuentes a bordo de dos camionetas se enfrentaron a balazos y se persiguieron en la plaza principal de la ciudad, donde están la catedral y las oficinas del obispado; muchos pensaron que eran los cohetes para recibir al obispo, pero pronto se dieron cuenta de que se trataba de un enfrentamiento.
En la puerta principal del obispado hay un poste que todavía muestra los impactos de bala de aquella balacera; a un costado de ese poste había un niño de unos 9 años que resultó herido con esquirlas de bala y cemento del poste. El saldo ese día fue de tres muertos.
Maximino Martínez dijo que fueron años difíciles para la Tierra Caliente, y todavía se asombra cuando recuerda el día que llegó a la región y lo que le tocó vivir. Sin embargo, dijo que ha hecho un trabajo duro en la diócesis, donde hay más sacerdotes y un equipo más amplio de trabajo para colaborar con la pacificación de la Tierra Caliente a través de la fe.
Maximino Martínez dijo que ha pasado muy buenos tiempos en la Tierra Caliente y que está dejando un trabajo más organizado, que seguramente servirá para quien lo remplace, que hasta el momento no se ha nombrado.
Son los 11 años más duros de la violencia en la región, de los tres estados, que le corresponde a la diócesis y que comenzó a recrudecerse en 2006.
El padre Habacuc Hernández Benítez fue el primer sacerdote víctima de la delincuencia en la región, el 13 de junio de 2009; era promotor vocacional, y junto con tres jóvenes fue asesinado en Arcelia.
También en el periodo de Maximino Martínez fue asesinado el padre Ascención Acuña Osorio, quien fue levantado dentro del curato de San Miguel Totolapan, el 21 de septiembre de 2014, y después fue hallado con impactos de bala en las orillas del río Balsas.
El tercer cura asesinado fue el padre Gregorio López Gorostieta, que trabajaba como docente en el seminario de Ciudad Altamirano; el 21 de diciembre de 2014 fue levantado luego de organizar una kermés de colecta en la plaza principal; apareció muerto en plena Navidad.
Para el obispo, uno de sus logros es que había 40 sacerdotes, y ha ordenado a 30 más, lo que permite que la diócesis tenga mayor atención espiritual.
Maximino Martínez Miranda tiene 66 años de edad y es originario del Estado de México. A pesar de la violencia es el obispo que más tiempo ha durado en la Tierra Caliente, con 11 años. Es el séptimo obispo de la diócesis de Ciudad Altamirano, que atiende la Tierra Caliente de Guerrero, la del Estado de México y parte de la de Michoacán.