EL-SUR

Lunes 06 de Julio de 2026

Guerrero, México

Política  

El éxodo de pueblos en Chilapa, prueba de que no se ataca al crimen, dice el obispo

De visita en esa ciudad, pregunta Salvador Rangel por qué el Ejército no va a los lugares donde opera la delincuencia

Luis Daniel Nava

Junio 12, 2017

 

Los niveles de violencia en Chilapa y el desplazamiento forzado de pueblos enteros a causa de la delincuencia es una muestra de lo que está pasando en Guerrero, de la corrupción que prevalece y de los probables compromisos de las autoridades con el crimen organizado, declaró en esta ciudad el obispo Salvador Rangel Mendoza.
Y ante el hecho de que pueblos enteros de la sierra se dedican a la siembra de amapola y mariguana, alertó: “El hambre es la madre de todas las guerras y tenemos que poner mucha atención en estos pueblos porque se nos pueden rebelar”.
Ayer a la una de la tarde, el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa entregó la orden a los cuatro diáconos de la catedral – Félix Ignacio López Avila; Bernardo Osorio Gutiérrez; Miguel Ángel Ramírez Ramírez y Lucio Casiano Miranda– , acompañado de párrocos de su demarcación, ante una iglesia repleta de familiares de los nuevos curas y de feligreses.
Los diáconos considerados como transitorios, serán ordenados en enero próximo al sacerdocio cuando el seminario diocesano cumpla 150 años de su fundación.
Consultado al final de la ceremonia sobre el desplazamiento forzado de todos los habitantes de Tepozcuautla y Ahuihuiyuco a causa de una serie de homicidios y amenazas de ataques armados, el prelado pidió, de entrada, la solidaridad de los católicos hacia las víctimas.
“Estamos con ellos, debemos de ser solidarios, todos los católicos, debemos ayudarlos, apoyarlos, darles algún alojamiento, comida, trabajo si es posible”, solicitó.
El desplazamiento “es simplemente una muestra de lo que está sucediendo en Guerrero, en el país, la corrupción por la que estamos pasando, da pena la situación de estas personas, que de esa forma sean desplazadas y aquí la gran responsabilidad la tienen los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal, porque han sido desplazadas por el crimen organizado”.
“¿Para qué queremos al Ejército en las calles, para qué los queremos en los retenes o en las ciudades”, preguntó y demandó que mejor “vayan a estos lugares dónde están atacando estos señores” de la delincuencia organizada. Y a pregunta expresa, el obispo respondió que la estrategia de seguridad en Guerrero está fallando y que le hace falta labor de inteligencia.
“Si sabemos que los grupos del crimen no son muchos, no pasan de 20, ellos saben quiénes son y dónde operan, esa ha sido mi insistencia, ¿por qué no van directamente a esos lugares, por qué no peinan los lugares?”. Y remató: “Es allí dónde uno sospecha que posiblemente haya ciertos compromisos porque siguen operando” los grupos delictivos.
Sobre las causas que originan la violencia diagnosticó que en la entidad existe pobreza, desempleo y una educación deficiente.
“Es algo muy difícil, desgraciadamente Guerrero es uno de los estados donde más crímenes hemos tenido últimamente y en la raíz está la pobreza, la falta de empleo, la educación deficiente, la falta de oportunidades, todo eso que no vamos atacar en cinco o diez años”.
Luego criticó: “Tanto dinero que se gasta en campañas políticas y no pueden ayudar a estos pueblos necesitados, ellos han optado por la siembra de la mariguana o la amapola porque no tienen otra opción, si hubiera alguien más que les diera otra opción posiblemente dejarían eso, pero esas gentes tienen hambre, tienen necesidad y si les quitamos eso, ¿de qué se van a mantener?”.
“El hambre es la madre de todas las guerras y tenemos que poner mucha atención en estos pueblos porque se nos pueden rebelar”, advirtió.
Llamó a los vecinos de Chilapa a orar, confiar en Dios y apoderarse de la ciudad para no ceder espacio a otras personas.
“Que confíen en ellos mismos, en Dios, que oren, él nos puede quitar estas pestes que estamos viviendo; los mismos habitantes se tienen que apoderar de su ciudad, no cederles a otras personas, que tengan confianza, que se sacudan el miedo, porque el miedo ocasiona muchas cosas y sobre todo exigirle a las autoridades que se cumplan con su deber de protegerlos”, finalizó.