Comienza reunión de tres días de la Provincial Pastoral de Acapulco en la que participan los líderes de las cuatro diócesis del estado
Carmen González BenicioTlaquiltzinapa, Tlapa
Junio 22, 2016
Ayer comenzó en esta ciudad el XX Encuentro Provincial Pastoral de Acapulco, en el que los participantes abordaron los temas de la violencia y la inseguridad que viven en sus diócesis.
El encuentro concluirá el 23 de junio y participan los cuatro obispos de Guerrero, de las diócesis de Acapulco, Carlos Garfias Merlos; de Tlapa, Dagoberto Sosa Arriaga; de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, y de Ciudad Altamirano, Maximino Martínez, que aún no llegaba.
El encuentro se realiza en el seminario Tonantzin Guadalupe, en Tlaquilzinapa.
Se explicó que entre los objetivos de la reunión está diseñar un camino para que la paz y la misericordia se conviertan en ejes transversales en la pastoral de cada diócesis que forma parte de la provincia de Guerrero, a través del acompañamiento y la interlocución de las comisiones.
También dar seguimiento a los compromisos asumidos por la provincia en la construcción de la paz, la atención a víctimas de la violencia y atención en la emergencia.
En el inicio del encuentro el vicario pastoral de Tlapa presentó mediante diapositivas puntos como la pobreza, la marginación, el mal uso de los medios de comunicación, la violencia institucional, la corrupción y la imposición de un modelo neoliberal y las reformas que trae consigo, diseñadas desde un escritorio sin tomar en cuenta a las bases, expresó.
Dijo que ahí hay un conflicto, y criticó que la iglesia no se haya pronunciado sobre eso y que están con los profesores moralmente y desde la fe.
Agregó que el narcotráfico, la pelea de plazas, la siembra de enervantes, el ocio de las juventudes y la desintegración familiar son efectos de la violencia.
Señaló la indiferencia y pasividad de la jerarquía religiosa ante la violencia, y el poco compromiso ante las situaciones de emergencia.
Tras esos comentarios, los obispos reconocieron la existencia de esos factores y de que hay territorios en manos de la delincuencia y corrupción de autoridades.
Dijeron que su papel es hablar con prudencia, invitar al diálogo y concientizar, ya que la realidad la conocen, pero siempre llamarán al diálogo y la paz y que se atienda a las víctimas.
Llamaron a los asistentes a leer los periódicos donde la iglesia fija su postura.
Mencionaron que lo que están haciendo como diócesis es la conservación de las culturas originarias; impulsar la creación de un centro de atención a víctimas de la violencia, formar conciencias acompañando a los feligreses comprometidos con la iglesia, la evangelización integral y misiones permanentes de discípulos y misioneros.
Este encuentro se realiza cada seis meses en sedes rotativas, por lo que en cada una se lee el acta de los temas y acuerdos anteriores, se realizan misas, oraciones, se habla de líneas pastorales, de los mensajes del Papa Francisco y los obispos de la provincia.
El jueves se presentarán las conclusiones y compromisos.