Sepultan al vocero del Cecop en el panteón comunal de Cacahuatepec. “Aquí se cultiva una cosa que no se compra en un mercado, que se llama dignidad”, dijo el dirigente de los macheteros de Atenco, Ignacio del Valle. También se presentan el ex gobernador Rogelio Ortega, el director de Tlachinollan, Abel Barrera y la dirigenta de la OCSS Norma Mesino
Abril 28, 2025

Ramón Gracida Gómez
Con la exigencia de castigo a los responsables materiales e intelectuales y un no a la presa y a las gravilleras, alrededor de 300 activistas, campesinos y familiares del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, lo enterraron este domingo en la mañana, en el panteón de Cacahuatepec.
Antes de ser trasladado al cementerio donde explotaron los sentimientos de tristeza y rabia, el dirigente histórico del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, Estado de México, conocidos como los “macheteros de Atenco”, Ignacio del Valle Medina, dijo afuera de la vivienda donde se realizan las asambleas del Cecop y donde estuvo el féretro desde el sábado en la tarde, que sólo el pueblo puede decidir el rumbo del pueblo, “nadie más”.
Indicó que el asesinato de Suástegui Muñoz “nos obliga a redoblar esfuerzos, a ser más sinceros en el movimiento. Somos seres humanos endebles a veces a la tentación del dinero, a veces de la tentación de otros intereses ajenos al bien común”.
Ignacio Del Valle, que participó en Acapulco en 2014 en una marcha del Cecop, dijo que aquí “se cultiva una cosa que no se compra en un mercado, que se llama dignidad. Gracias a compañeros como los que me encuentro aquí, gracias hermanos, que dan ejemplo de vida al mundo, no nada más en nuestra patria”.
Acompañado de otros integrantes del movimiento que luchó contra la imposición de un aeropuerto en su municipio a principios del siglo, y que fue reprimido por el gobierno de Vicente Fox, Ignacio Del Valle les dijo a los campesinos presentes de los Bienes Comunales de Cacahuatepec que lo que han hecho “es tomar lo que les pertenece en forma legítima”.
“Marco Suástegui, no has muerto, tan sólo te cultivamos, te vamos a sembrar porque tu semilla tiene que florecer en cada pensamiento, en cada acción; gracias, compañero Rodolfo (Chávez), por su ejemplo de firmeza, por su entereza”, terminó Del Valle refiriéndose también al veterano militante de la izquierda y miembro del Cecop muy cercano al vocero asesinado.
Después del discurso de Del Valle y un rezo más, a las 8 de la mañana comenzó la marcha fúnebre entre lágrimas, consignas de reivindicación de Suástegui Muñoz y del Cecop, y música de viento. La primera parada fue en la iglesia de Cacahuatepec, donde familiares bendijeron la caja de madera varias veces, con el grito unísono de fondo “Marco vive, la lucha sigue”.
El recorrido continuó hacia el cementerio, fueron unos 10 minutos de polvo de la arena del camino, integrantes del Cecop y de la Asociación de Turisteros en Defensa y Rescate de Playa Icacos (Tuderpi) intercambiaron posiciones para cargar el féretro, “la tierra no se vende, se ama y se defiende”, gritaban las campesinas que acuden cada domingo al pueblo al que se puede llegar cruzando el río Papagayo en el embarcadero de El Fraile, a 37 kilómetros del zócalo de Acapulco, una hora y media de recorrido.
Antes de sellar la tumba, el ex gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, con voz entrecortada por momentos, recordó que conoció a Suástegui Muñoz cuando era estudiante de la Preparatoria 7 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), donde aprendió “la consciencia de estar del lado de las causas justas, de estar del lado de las luchas del pueblo de Guerrero y del pueblo comunitario de Cacahuatepec”.
Relató que Vicente Suástegui, desaparecido desde el 5 de agosto de 2021, lo abordó en una actividad cuando era mandatario estatal, para exigirle que liberara a Marco Antonio y lo cumplió al trasladarlo del penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit, “donde estaba en condiciones terribles, infrahumanas”, a la cárcel de La Unión y luego a la comunidad de Salsipuedes en helicóptero en 2015.
Ortega Martínez pidió justicia, lo que fue secundado por los asistentes, “no puede quedar impune el asesinato de Marco, exigimos castigo al sicario que lo mató, pero también queremos que se le arranque al sicario los nombres que ordenaron su muerte y que se haga justicia”, lo cual enardeció a los asistentes y reiteraron el llamado a justicia.
El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, dijo que a lo largo del acompañamiento jurídico que le dieron a Suástegui Muñoz, encontraron en él “una fuente de inspiración, de cómo se lucha por los derechos del pueblo”.
El vocero del Cecop tuvo la opción de ejercer su profesión de arquitecto o de tener algún cargo, “porque tenía sus relaciones con los grupos de poder, sin embargo, Marco Antonio se mantuvo en esta línea de ser fiel a la lucha de los pueblos”, reivindicó.
“Aquí quisieron entrar tanto la CFE (Comisión Federal de Electricidad) al principio, como los gobernadores, como los políticos, como la UPOEG (Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero) y tantos grupos que utilizó el gobierno, los mismos policías municipales de Acapulco, para atacar a los comuneros, a ustedes”.
Pero Suástegui Muñoz tuvo el temple “para decir aquí estamos, para decir, la tierra no se vende, se ama y se defiende”, gritó Barrera y fue replicado por los campesinos.
Rememoró que en 2006, el relator de la de la ONU sobre la situación de los derechos humanos de los pueblos indígenas, Rodolfo Stavenhagen, se pronunció a favor del Cecop, y declaró que no se podía construir la presa si el pueblo no quiere.
Destacó que Suástegui formó la Policía Comunitaria, cuyos integrantes vigilaban desde el sábado las áreas del velorio y del sepelio, y logró con el Cecop cinco resoluciones agrarias contra el proyecto hidroeléctrico de La Parota.
Mirando el féretro del vocero del Cecop que tenía a un costado de él, Barrera le expuso: “Aquí te venimos a homenajear, venimos a reconocer tu trayectoria, te mataron porque quieren que el pueblo viva de rodillas, vamos a seguir tu ejemplo, no lo vamos a permitir, tenemos que continuar con el Cecop”.
“Marco, todos somos como tú, un defensor del pueblo, un defensor del territorio, un defensor del río, no te vamos a defraudar, Marco, aquí está tu familia, aquí están tus maestros, aquí están tus compañeras, las que te acompañaron con el machete en la mano en las calles para pedir que se respetaran las tierras sagradas de Cacahuatepec”.
En una segunda intervención, el director de Tlachinollan pidió a la autoridad investigadora del asesinato de Suástegui que lo considere un defensor, “que no vaya a desviar la atención de que Marco tenía otros problemas; no, no, Marco fue un defensor y como defensor se tiene que investigar”.
Exigió a las autoridades “que ya den con los responsables, hay cámaras en las playas de Acapulco, tuvo que haberse registrado quién accionó contra Marco, que no esperen que solamente vaya alguien a testificar, sino que realmente ellos investiguen porque ésa es su responsabilidad; ya deben de saber quién es o quiénes fueron, quién ordenó, y sobre todo, reivindicar la memoria de Marco”.
Barrera se dirigió a su familia para decirle que no queda sola y que el movimiento que dejó el vocero del Cecop va a pedir verdad y justicia.
Durante el sepelio hubo rechazos hacia la CFE por impulsar la presa y a las gravilleras que explotan el material pétreo del río Papagayo, los campesinos chocaban sus machetes y reivindicaron al Cecop, lo que provocó más gritos y más llantos.
El representante de la comisión política de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de Educación de Guerrero (CETEG) en Costa Chica, Ernesto Ramírez Mayo, informó que el magisterio disidente va a luchar por que el asesinato de Suástegui Muñoz no quede impune.
La representante de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino, dijo que en el cementerio de Cacahuatepec, ubicado en una pequeña colina a la orilla del pueblo, “se siembra un hombre y esta semilla va a germinar en todos los pueblos que luchan”.
Acompañada de del delegado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) en Guerrero, Gregorio Portillo, de la representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) e hija del guerrillero Lucio Cabañas, Micaela Cabañas, y de Diana Hernández, hija del dirigente social asesinado Ranferi Hernández, Mesino señaló: “hoy estamos atravesando la línea roja que no debiéramos porque solamente luchamos por la vida, por la libertad, por la justicia que es un derecho”.
“Hoy en este espiral sangriento, donde la inmunidad y la impunidad de los gobiernos de ayer y de hoy han permitido estos asesinatos cobardes”.
La lucha de Suástegui Muñoz “no acaba aquí, las balas acabaron con la vida, pero nunca van a acabar con el sueño, con la esperanza de lucha porque somos muchos, porque debemos reproducirlos en más, y por eso, ¡ni perdón, ni olvido!”, finalizó la luchadora social su intervención, pidiendo un minuto de silencio con el puño izquierdo en alto.
A las 9:30 fue sellada con cemento la tumba entre más consignas de los activistas y vecinos de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, algunas familiares y compañeras lloraban inconsolablemente y cantaron Las Mañanitas porque el 27 de abril era el cumpleaños de Pedro, el finado padre de Marco Antonio.
Los asistentes regresaron a la vivienda sede de las asambleas del Cecop, el asesor Rodolfo Chávez e integrantes del Sindicato de Trabajadores de Organismos Operadores de Agua del Estado de Guerrero convocaron a la marcha del 1 de mayo para exigir justicia por el crimen. También se informó que el próximo domingo se realizará una asamblea para continuar con los proyectos de reconstrucción que impulsa la organización Cooperación Comunitaria tras los huracanes.
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