Cese a la violencia y ni un muerto más en el estado, exige Carlos Garfias en la homilía de la misa que ofició en la Basílica de Guadalupe. Recuerda que en la entidad la cifra de homicidios vinculados al narcotráfico es superior en 247% a la media nacional. Y la tasa de impunidad, de 89%
AproCiudad de México
Junio 16, 2016
Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Acapulco, afirmó ayer que el estado de Guerrero se ha convertido “en el nuevo epicentro de la violencia en México”, ya que en la entidad, en los primeros tres meses de este año, la cifra de homicidios vinculados al narcotráfico es superior “en 247 por ciento que la media nacional”.
Durante una homilía pronunciada en la Basílica de Guadalupe, con motivo de la peregrinación de su arquidiócesis a ese santuario, Garfias lanzó: “Exigimos a todos en Guerrero y rogamos a Dios porque cese la violencia, ni un muerto más en Guerrero. Todos hemos vivido y padecido, directa o indirectamente, los tiempos difíciles en Guerrero, particularmente en Acapulco, la prensa, la radio, la televisión y las redes sociales registran cómo se degrada la vida social en nuestro querido estado”.
Y dio las siguientes cifras: “En los últimos tres meses del año pasado se cometieron 532 homicidios, de los cuales 216 fueron en Acapulco y 67 en Chilpancingo. La tasa de impunidad de homicidios es del 89 por ciento y más de la mitad los comete el crimen organizado”.
Aseguró que la “pobreza y marginación” son el principal “caldo de cultivo” para caer en el “círculo del narcotráfico y de la violencia”, al que están expuestos principalmente los jóvenes.
Para la arquidiócesis de Acapulco, dijo, “la juventud es un sector estratégico que necesita nuestra cercanía, por ello se impulsa la creación de Centros de Jóvenes por la Paz y Centros Juveniles con Enfoque de Construcción de Paz, donde se brinda acompañamiento y desarrollo integral a través del deporte, la capacitación para el trabajo y la animación para que continúen sus estudios”.
Y entre las acciones para atender a las víctimas de la violencia en Guerrero, el arzobispo Garfias Merlos indicó que la Iglesia ha abierto los llamados Centros de Escucha, que ofrecen ayuda sicológica, espiritual y jurídica a las víctimas; así como las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE), donde se instruye a los guerrerenses en la “construcción de la paz”.
Señaló que su arquidiócesis cuenta además con el Observatorio Pastoral, encargado de monitorear los altos índices de violencia que está padeciendo el estado de Guerrero.
Indicó que la peregrinación al santuario de Guadalupe es para “recargar energías” y pedirle a la Virgen del Tepeyac que les dé “fuerza e impulso”.
Pero también, concluyó, para pedir “la conversión de aquellos que hacen el mal, que nos persiguen, que desunen a nuestras comunidades y que generan violencia y muerte en nuestro pueblo”.