EL-SUR

Sábado 08 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Política  

La crisis de seguridad comenzó con el sistema neoliberal, expone en coloquio González Ruiz

Las mafias asumieron funciones de asistencia social, comenzaron a construir obras públicas y cobraron impuestos con las extorsiones, dice el ex presidente de la Comisión de la Verdad

Lourdes Chávez

Septiembre 07, 2017

 

La crisis de seguridad en el país comenzó con la implementación del sistema neoliberal en la década de 1980, y la violencia tuvo características específicas que se fueron incrementando a las dimensiones que ahora conocemos, denunció el académico Enrique González Ruiz en el primer coloquio de Violencias, complejidad y alternativas, en el auditorio de Derecho de la Universidad.
El ambién ex presidente de la Comisión de la Verdad de Guerrero indicó que mientras el Estado hablaba de modernización y dejaba en manos de la iniciativa privada las instituciones estatales, los grupos delictivos también fueron ocupando los vacíos que dejaban las autoridades.
González Ruiz, también ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), y presidente de la extinta Comisión de la Verdad creada para la investigación de los agravios de la guerra sucia, ofreció la ponencia La violencia estructural en el modelo neoliberal.
Activistas y académicos expusieron en mesas de trabajo sus investigaciones relacionadas con la violencia criminal, el narcotráfico y la violencia de género.
En su ponencia González Ruiz se refirió a la violencia que se reproduce con un patrón para la acumulación en el modelo estructural y globalizado, que cambió las bases de funcionamiento de todas las sociedades del planeta: el neoliberalismo.
Indicó que este patrón demuestra cómo los dueños del dinero y del poder sentaron las bases para convertir al planeta en un mercado, destruyeron las barreras entre países y colocaron como actor central a las transnacionales.
También crearon organismos internacionales como el Banco Mundial que debilitó a los países en sus funciones, “para que no obstruyera la implantación del nuevo sistema económico”.
Señaló que “los países se hicieron más débiles hacia el exterior, y hacia adentro se fortalecieron, fueron más opresivos con su población”.
Mencionó que el presidente Carlos Salinas de Gortari hablaba de la modernización del Estado, de hacer reajustes para acomodarse a las nuevas exigencias y no quedarse atrás en el desarrollo.
Sin embargo estos ajustes no son factibles sin violencia. Mientras entregaba las empresas estatales a manos de particulares “porque el Estado era ineficiente y corrupto”, los inconformes eran sometidos.
Para confirmarlo indicó que México tiene a uno de los hombres más ricos del mundo, “si a mí me regalan el Metro de la Ciudad de México, yo también me hago el hombre más rico del mundo, porque el cobro tendría un costo mercantil”.
Así como el Estado fue cediendo al capital, las instituciones que daban gobernabilidad y control de la economía también hubo vacíos en la atención social, y los grupos de la delincuencia organizada surgieron para ocupar esos espacios de poder.
Las mafias asumieron funciones de asistencia social, comenzaron a construir obras públicas, cobraron impuestos me-diante las extorsiones. La sociedad se vio sometida por el gobierno y por la delincuencia.
Señaló los desplazamientos forzosos de los territorios, los presos políticos como el promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), Gonzalo Molina González y los integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota (Cecop), criminalizados porque no han dejado de protestar.
Ratificó que la violencia ha sido para imponer un sistema, y si el problema es económico y político, “la alternativa es reorganizar el sistema económico y político, porque mientras se apliquen las mismas recetas tendremos los mismos resultados”.