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Política  

La estatura moral de los medios

 Jesús Mendoza Zaragoza   Con ocasión de la 38ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales promovida por la Iglesia católica, el papa Juan Pablo II ha dirigido un mensaje con el tema “Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza”, para mover a la reflexión a las familias católicas y a los implicados … Continúa leyendo La estatura moral de los medios

Mayo 24, 2004

 Jesús Mendoza Zaragoza  

Con ocasión de la 38ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales promovida por la Iglesia católica, el papa Juan Pablo II ha dirigido un mensaje con el tema “Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza”, para mover a la reflexión a las familias católicas y a los implicados en los medios, tanto impresos como electrónicos.

El tema enfoca dos puntos de gran interés para el desarrollo de la sociedad moderna: la familia, tan cuestionada y expuesta a deformaciones; y los medios de comunicación, que son tratados como una riqueza, pero también como un riesgo.

El centro de interés de Juan Pablo II se coloca en la dimensión moral de los medios, en cuanto que pueden ser de inmenso provecho para la integridad de las familias pero, por otro lado, pueden ser factor de grandes daños, no sólo para las familias sino para el sano desarrollo de la sociedad.

En este sentido, los medios –como todas las actividades humanas– no pueden sustraerse a la moral en cuanto que representen un verdadero beneficio para la humanidad –y para una sociedad concreta– y disminuyan al máximo los riesgos de daños morales.

Cada medio tiene su línea editorial cuando decide los mensajes que transmite. Estos mensajes no son neutros y definen la estatura moral de cada medio a partir de dos criterios éticos: el respeto a la verdad y el respeto a la dignidad de la persona humana. Aquí está la cuestión y aquí se presentan los problemas. En México contamos con una libertad de expresión ambivalente en cuanto que representa un valor, pero también un riesgo. Cualquier particular se hace de un medio y lo puede utilizar como instrumento para golpear, chantajear y doblar al adversario, gozando del derecho de libertad de expresión para mentir, engañar, confundir y distorsionar la verdad.

Hay abundancia de medios que carecen de escrúpulos para difundir mensajes que transpiran fobias, complejos, prejuicios y ambiciones de lucro, cobijada por la libertad de expresión ilimitada y carente de preocupaciones morales. Medios enanos, sin estatura para mirar con amplitud de horizontes, sino sólo el estrecho mundo de intereses comerciales o ideológicos que excluyen toda consideración moral y humanista.

Medios enanos, que hacen negocio del morbo, exhibiendo los rincones más oscuros y humillantes de las personas y que tienen como línea editorial enlodar a adversarios y lucrar con las imágenes y las palabras. Medios enanos, carentes de profesionalismo y utilizados para hacer fortunas y vender favores al mejor postor, ajenos al sentido de la verdad como principio y como método.

El periodismo de altura y crítico suele ser incómodo para quienes ejercen el poder y se inclinan hacia la injusticia y el engaño; pero siempre es respetuoso de las personas, así se trate de adversarios. La estatura moral de estos medios crece en cuanto que sus mensajes tienen que ver con la verdad y muestren un grande respeto por las personas y por las instituciones sociales reconocidas por el derecho. Son medios de alta credibilidad, que transmiten y hacen opinión por la manera como manejan los hechos y las noticias, al margen de consignas sectarias o facciosas.

Cuando en los medios prevalece el interés comercial sobre el compromiso con la verdad, fácilmente se desliza hacia el terreno de la corrupción. Hay que reconocer que un medio tiene que sustentarse en un proyecto financiero que le dé solidez comercial pero éste no puede ser su único fin ni su único sustento. En nuestro contexto, los medios tienen que sustentarse en la verdad para contribuir eficazmente al avance de la democracia, al establecimiento del Estado de derecho, a la lucha por la justicia y a sacar de la postración a los abandonados de siempre: los pobres. Un medio que se preocupa de estas grandes tareas, crece y su estatura llega a la altura de las mejores causas de los pueblos a quienes sirven. Y son un factor imprescindible de cambio social para bien de todos.